Angel Viñas: "Nunca hubo dos Españas, eso es una estupidez de la derecha"
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Angel Viñas: "Nunca hubo dos Españas, eso es una estupidez de la derecha"

Su nuevo libro señala 'El gran error de la República': nada menos que permitir que se produjera el golpe de Estado del 18 de julio

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Ángel Viñas (EFE)

No hace mucho se estudiaba que la Guerra Civil no se pudo evitar. Un determinismo trágico y caduco que sin embargo se fijó en la mente de al menos tres generaciones de españoles. Dos Españas, una brecha insalvable y una confrontación que provocaron esos supuestos polos de la sociedad de los años 30. Todo es un invento o eso es lo que piensa Ángel Viñas, erigido desde hace años como el historiador de referencia del estudio de la Segunda República. “Nunca ha habido dos Españas, eso es una estupidez. Por haber ha habido 17 o 35, y el de las dos es un concepto que le sirve a la derecha”. Desde hace años Viñas ha enarbolado una argumentación en cada una de sus investigaciones que conforman su pentalogía de un revisionismo a la izquierda.

No en vano uno de su libros, 'Los mitos del 18 de julio', apuntaba en la dirección opuesta al fenómeno que fue Pío Moa. ¿No hay dos Españas? Lo parece. Lo que sí es seguro es que de haberlas deberían leer las dos a Viñas como también a Stanley G. Payne. Viñas matiza de hecho que entre los historiadores "hay bastante más consenso sobre la Guerra Civil de lo que se piensa, pero no así en la sociedad.

Según su tesis, básicamente el pasado es una interpretación de lo que ocurrió: ”El pasado no existe, es una reconstrucción o mejor aún, la idea que una sociedad se forma de su propio pasado. Además cambia con cada generación y es lógico, porque si bien no se puede alterar lo que ocurrió sí se puede en cambio interpretar. Esto es en la medida que se sirve cuando existen materiales -documentos en mi caso- que se analizan y se contextualizan para abrir grietas, abrir brechas que expliquen mejor los acontecimientos".

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'El gran error de la República' (Crítica)

No es precisamente banal en su caso, porque su nuevo libro -'El gran error de la República' (Crítica)- pretende mostrar ese “gran error” del título que cometió la República. Nada menos que permitir que se produjera el golpe de Estado del 18 de julio de 1936. Hay un espía, Manrique, que en 1935 ya informó de esa posibilidad, de los movimientos de la UME -Unión Militar Española- que eran ilegales. Es uno de los hallazgos del libro, pero sobre todo hay un gobierno encabezado por Santiago Casares Quiroga y un estado que representa el presidente de la República, Manuel Azaña, que no son capaces de salvaguardar la integridad de la constitución de 1931. Así de claro lo dice Viñas.

Las causas

Es decir, los responsables son los generales sublevados, pero debido a que las autoridades no actuaron con la contundencia necesaria ¿Por qué? "Había una conspiración en marcha que era hasta cierto punto conocida y que la República no supo atajar". Para ello, Viñas argumenta en su libro cuatro aspectos cruciales: el primero, que las fuerzas de seguridad estaban infiltradas por los golpistas, el segundo, que el gobierno de Casares Quiroga tuvo miedo de achuchar a las fuerzas armadas, "Eso fue muy grave porque no tomaron medidas drásticas".

El tercero se debió a que la política de contención contra los conspiradores que pusieron en marcha resultaba muy pobre y el cuarto, que entronca con el primero, achacable al miedo que se tenía a los movimientos anarcosindicalistas. Vamos, que había ruido de sables, pero también de adoquines. El gobierno tenía que defenderse de ambos. Este último es importante porque explica en parte esa tibieza: el gobierno pensó que podría necesitar la ayuda del ejército si se desataba una insurrección. Al final les estalló el golpe.

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Juicio al general José Sanjurjo por el golpe de 1932.

Tibieza contra unos conspiradores. Bingo a quien haya pensado en Cataluña y el procés. En 2015 la derecha pedía contundencia y la izquierda proporcionalidad. Luego estaba Rajoy. Todo son diferencias, salvo que de una forma u otra se sabía que existía la amenaza y se llegó tarde. Volviendo a los años 30, un recordatorio sobre ese mismo dilema: al general Sanjurjo -que dirigió un golpe de Estado fallido contra la República en el 32- se le indultó y a Companys, que proclamó la República Federal de Cataluña en 1934, también. Ambos habían atentado contra la constitución de 1933. ¿Delito? Rebelión. Ninguno de los dos cumplió más de dos años. Los del procés llevan ya el doble por sedición, que es menos grave.

Fue inaudito que no se cesara fulminantemente a los generales sospechosos or miedo o desprecio

Aunque Viñas resta importancia a la Sanjurjada, esta pudo jugar en contra del gobierno, que había salido de las elecciones de febrero del 36, porque alimentó la idea de que el ruido de sables pudiera ser una algarada como la del 32. Sería una de las explicaciones para la inacción del gobierno. Sin embargo, Viñas apunta que "el gobierno tenía mucha latitud y no la aprovecharon. Fue inaudito que no se cesara fulminantemente a los generales sospechosos. Lo que ocurre es que hubo una mezcla de miedo y desprecio hacia el ejército". Hay más hilos en la madeja del “Gran error de la República” por ejemplo, que los generales Cabanellas y Queipo de Llano engañaron a Azaña cuando le aseguraron que estaban con la República. "Fue un pardillo, máxime cuando había sido ministro de Defensa en el primer gobierno de la República, había acometido la reforma y conocía perfectamente los generales".

placeholder Los generales golpistas Cabanellas, Franco y Queipo de Llano
Los generales golpistas Cabanellas, Franco y Queipo de Llano

Para Viñas la solución que podría haber parado el golpe que cambió la historia de España está clara: “Había que haber fulminado a los generales que conspiraban”. Es fácil decirlo pero ¿con qué cargos? Es más, por ejemplo Franco no es el conspirador principal. De hecho, es en realidad uno de los protagonista del verdadero “gran error” de la II República, del ruido de sables. Sencillamente porque Franco avisó a Casares Quiroga de que se iba a producir un golpe con una controvertida carta

La carta fantasma

Debería ser la prueba definitiva para juzgar la inoperancia de Casares Quiroga y Azaña, pero en cambio, es un aspecto que Viñas niega: “No es verdad o al menos no se tiene constancia de que la carta que conocemos en la que Franco advierte al presidente del Gobierno del malestar del ejército llegara realmente a Casares o llegara exactamente como la conocemos. Sencillamente porque no tenemos la carta entregada sino la copia que guardaba Franco. Un detalle muy relevante es cuándo se hace pública: en fecha tan temprana como agosto del mismo 36. Además como jefe de la Comandancia de Canarias, el general Franco disponía del Télex con el gobierno que habría sido un canal más adecuado”. El historiador Paul Preston la dio por buena e hizo su propia interpretación como una "carta laberíntica" en la que realmente Franco estuviera más que avisando amenazando al gobierno para forzar que le entregaran el mando.

placeholder Compnays y el resto de los miembros del gobierno de la Generalitat de Cataluña entre rejas tras la Revolución de Octubre de 1934.
Compnays y el resto de los miembros del gobierno de la Generalitat de Cataluña entre rejas tras la Revolución de Octubre de 1934.

Para Viñas en cambio la explicación obvia es que Franco se habría hecho una autopropaganda para aparecer como el general que da una oportunidad. "Es una pieza más de las que intentan, no ya justificar, sino legitimar el golpe". Un ejemplo de cómo la historia no son sólo acontecimientos. La pregunta es inevitable: ¿si ese fue el gran” error cuál fue el “mayor” de ellos? ¿La revolución del 34? Viñas reacciona con vehemencia: “No, eso fue una revolución obrera y un golpe de estado como el de los militares es distinto” y remarca que el más grave fueron la mezcla de inacción y la tibieza.

Injerencia del ejército

Es decir, la injerencia del ejército en la vida política del país fue permanente desde la segunda mitad del XIX hasta la primera del XX. Incontables golpes de estado y pronunciamientos, los más cruciales: tres. El de la gloriosa para echar a la reina Isabel II, el de Primo de Rivera para mantener a Alfonso XIII y el dl 18 de julio para traer de vuelta a la monarquía en la figura de don Juan de Borbón.

Es importante recordarlo porque esto último lo dice Viñas en su libro y lo remarca a El Confidencial. ¿Entonces había una ideología detrás de los golpistas? Sería una novedad. Viñas lo descarta: “Si había alguna ideología que unía a los golpistas era exclusivamente el anticomunismo". Coincide en ese aspecto con Stanley G. Payne. Entonces ¿Por qué esa cuestión de la monarquía?

Hubo una mezcla de miedo y desprecio hacia el ejército

Porque es otro de los puntales de su libro: los monárquicos con José Clavo Sotelo al frente fueron los mayores conspiradores contra la II República. Es más en sus capítulos se explica como el líder de Renovación Española ya había entablado conversaciones con los italianos: el único punto de la trama que los dirigentes de la II República no podían saber.

Así, el golpe fue urdido por los monárquicos o al menos estuvieron inmersos en él, pero la realidad es que lo ejecutaron los militares y no todos los generales que se sublevaron querían la restauración. Franco era uno de ellos. Cabanellas y Queipo También. ¿No hay dos Españas? La realidad es que la mayoría de obras han oscilado como un péndulo de un lado a otro. La explicación más sencillas: acción y reacción. A la Guerra Civil le siguió la dicatadura franquista y con ella un relato muy concreto sobre por qué se había llegado hasta allí.

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