bifurcaciones: el mundo tras el coronavirus I

Paul Mason: "Toda la zona euro puede convertirse en Grecia en 2015"

Es el momento de imaginar cómo será el planeta cuando la pandemia pase y, para ello, iniciamos una serie de entrevistas con los pensadores internacionales más importantes

Foto: Paul Mason
Paul Mason

Noviembre de 2012. El Gran Salón del Pueblo de Pekín recibe a los 3.000 delegados del 18º Congreso del Partido Comunista Chino que debe ratificar una decisión ya tomada: la sustitución de Hu Jintao por Xi Jimping en la cúspide de la dictadura más poblada de la Tierra. Está previsto votar también una resolución de título estrafalario pero de intenciones claras que sancionará la definitiva conversión de China —un país guiado teóricamente por el marxismo leninismo de Mao Zedong— en un capitalismo de estado sin restricciones. A un periodista británico que cubre el acto le sorprenden los primeros compases de "una ampulosa versión de 'La internacional'" cuando concluye el congreso. Divertido al recordar su propio y rojo pasado, el columnista de 'The Guardian' Paul Mason se suma al canto, momento en el que un miembro del equipo de prensa del Partido le mira asombrado y exclama: "¡Eres marxista!". "Y no lo dijo como un cumplido precisamente".

La escena la describe Mason en su último libro recién publicado en España, 'Por un futuro brillante' (Paidós), un ensayo lúcido, esclarecedor y tan pesimista de la razón como optimista de la voluntad en el que prosigue con inteligencia e imaginación la tarea de dilucidar un futuro que viene marcado por la automatización y el fin del empleo tal y como lo conocemos. Su anterior obra, un polémico bestseller titulado 'Postcapitalismo' (2016) en el que bebía tanto de Marx como de Adam Smith —y por el que fue comparado con ambos— auguraba el colapso inevitable del sistema económico actual y la emancipación del género humano merced a la tecnología y fue recibido con entusiasmo pero también con duras críticas: "He de pasarme el día explicando que esto no es una forma de socialismo bajo el logo de Twitter", se lamentaba.

'Por un futuro brillante'. (Paidós)
'Por un futuro brillante'. (Paidós)

Si entonces Mason apostaba por un 'Proyecto Cero' que reiniciase el sistema económico mundial, ahora en 'Por un futuro brillante' intenta concretar aunque sus páginas brindan más un buen manifiesto de intenciones que un mapa detallado. Y apenas unos meses después de su publicación el hachazo del coronavirus parece desbaratar las ilusiones del optimismo ya sea en su versión liberal o socialista. ¿O no? "Es más grande que eso", nos responde Mason por correo electrónico. "Lo ocurrido forma parte de una crisis general del capitalismo: el modelo económico no funciona; el orden multilateral se está fragmentando; la creencia en la racionalidad y el estado de derecho está bajo ataque; el planeta se está quemando, y nuestro agotamiento de los bosques y la urbanización vertiginosa han abierto la puerta a los virus zoonóticos. Es reconociblemente similar a la crisis general del feudalismo del siglo XIV y espero que el resultado sea, como en Florencia y París entonces, revueltas bajo la bandera de la libertad".

Porque, en caso de repetir los errores del pasado reciente, la alternativa es de terror, advierte Mason: "La mayor amenaza de la pandemia es económica: los efectos financieros de la previsible segunda ronda harán de esta una recesión en forma de U pero es que luego los miopes políticos del centro a favor de la austeridad pueden convertir a toda la zona euro en una réplica de lo ocurrido en Grecia en 2015".

Tanto el capital como el trabajo ahora expresarán sus derechos y aspiraciones más a nivel nacional

En comparación con los desastres económicos concretos que pueden destruir la vida de tanta gente, el cierre súbito de la globalización es casi lo de menos. Porque además, recuerda Mason, se trataba de un proyecto ya en marcha antes de que alguien engullera a finales del pasado año aquella sopa fatídica en el mercado de animales de Wuhan. "La globalización ha estado bajo presión desde 2008, a través de la fragmentación de las finanzas globales y el comercio en más bloques regionales. Ahora, con el coronavirus, a medida que naciones poderosas como Estados Unidos o incluso Turquía arrebatan suministros médicos de la cadena y China impone su dominio de la fabricación para ofrecer ayuda selectiva a los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), es inevitable que incluso los políticos de libre mercado exijan cadenas de suministro más seguras para alimentos, medicinas, equipos médicos".

"Tanto el capital como el trabajo", prosigue Mason "ahora expresarán sus derechos y aspiraciones más a nivel nacional. En Gran Bretaña, cuando llegó la crisis, lo único en lo que se podía confiar era en el estado, el banco central y la federación sindical nacional. Cinco millones de personas que se veían a sí mismas como trabajadores independientes que flotaban libremente en un mercado global descubrieron que ninguna institución realmente se preocupaba por ellos, excepto el Partido Laborista, pero incluso allí estaban en segundo lugar en la cola de la fuerza laboral empleada. Por lo tanto, estamos tratando con el equivalente social de las 'barreras no arancelarias'. No hay tanta xenofobia manifiesta o nacionalismo económico, pero todas las redes de seguridad son nacionales".

El futuro de Europa

Vivimos una situación paradójica. Por un lado, la ciencia nunca ha estado tan avanzada para ayudarnos en situaciones crítica como la que vivimos. Por otro lado, nunca se han difundido tantos bulos y mentiras a través de la tecnología y las redes pero también desde prominentes políticos populistas. ¿Por qué? "La derecha populista tiene un proyecto más grande", responde Mason. "Para ellos, y para sus patrocinadores en el Kremlin, todo lo que socava nuestra creencia en la ciencia, la experiencia y el estado de derecho promueve su proyecto. Cada crisis es una oportunidad, y, por supuesto, la oportunidad de difundir mensajes de xenofobia y de alteridad aquí es enorme, no solo contra los migrantes y los chinos, sino también contra los 'pobres que no merecen nuestra ayuda'. Gran parte del estigma que se asocia a las personas que no observan el toque de queda pasa por categorizarlas como una 'estúpida subclase'. La derecha tiene ahora mucho más odio e inseguridad de los que alimentarse, y los efectos sociales / económicos de todo esto aún no han comenzado".

En un orden multipolar, el destino de Europa pasa por mantenernos unidos, reindustrializar y fortalecer las instituciones democráticas

—Y, ¿cuándo vuelva a salir el sol, será China la inevitable potencia mundial o logrará Estados Unidos conservar de alguna forma el testigo? ¿Y qué será de Europa?

—China todavía no quiere ser la hegemonía mundial, ni tiene una casta gobernante con la visión de serlo. Quiere eliminar a Italia, Serbia y Venezuela del orden multilateral, pero el mayor problema es que Estados Unidos ya no quiere o puede cumplir su papel global. Charles Kindleberger dijo que la depresión de la década de 1930 no solo ocurrió debido a la austeridad; sucedió porque ningún estado poderoso tenía la capacidad o la voluntad de sacar al mundo de la Depresión; nadie estaba preparado para hacer el sacrificio hasta que Estados Unidos fue empujado a ese papel, de mala gana, después de Pearl Harbor. Entonces, en un orden multipolar, el destino de Europa pasa por mantenernos unidos, ofrecer responsabilidades fiscales mutuas, reindustrializar, fortalecer las instituciones democráticas, o nos convertiremos en el tablero de juego de Washington, Moscú y Beijing para jugar la política de la Gran Potencia durante la próxima década. No creo que la mayoría de la gente entienda esto todavía, y necesitamos un remanente moral tanto de la izquierda (de la que formo parte) como del centrismo liberal (con el que quiero aliarme) para luchar en la próxima fase de la batalla.

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