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Un 'Monty Python' viaja a la surrealista Corea del Norte... y no creerás lo que pasa después

Michael Palin publica 'Diario de Corea del Norte', el relato de su desopilante viaje al país de Kim Jong Un para rodar un documental de la BBC

Foto: Michael Palin junto a su guía en el Gran Monumento de Mansu
Michael Palin junto a su guía en el Gran Monumento de Mansu

“Un individuo solo puede realizarse en plenitud sometiéndose a la lucha revolucionaria. Y esta lucha revolucionaria debe ser conducida por el Líder, la personificación de los intereses de las masas”. Esta es la Idea Juche, la filosofía, según la cual Kim Il Sung fundó la República Popular Democrática de Corea en 1948. Pero a Michael Palin, actor, escritor y viajero no se le escapa la referencia: “¡Sí!, ¡cada uno es un individuo! ¡Sí! ¡Todos somos diferentes!”, que decía a la muchedumbre el pobre Brian después de pasar la noche con Judith y abrir las ventanas en pelotas en una de las escenas más famosas de 'La vida de Brian'. Al fin y al cabo, Palin, ex Monty Phyton, fue uno de los guionistas de esta película y de situaciones surrealistas sabe un rato.

Esta anécdota se incluye en 'Diario de Corea del Norte', que Palin escribió tras rodar un documental sobre este país para el Channel 5 de la BBC en 2018, y que acaba de ser publicado en español por Ático de los Libros. Es un libro de viajes, como los otros nueve que ya tiene publicados -además de actor, Palin es uno de los escritores de viajes más reconocidos desde hace años- en el que no se obvia el humor, y en este caso, al tratarse del país norcoreano, es imposible evitar el absurdo. “La filosofía del Juche es fundamental para entender Corea del norte. En un país secular que confisca biblias en la frontera, es lo más parecido que existe a una religión”, escribe Palin. Es más, no sólo confisca, también te pueden meter preso como les ocurrió aquel mismo 2018 a unos misioneros estadounidenses a los que tuvo que ‘rescatar’ casi personalmente el Secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo.

Corea del Norte es puro pop

Corea del Norte lleva décadas despertando una enorme atracción en occidente. Es la gran paradoja del censor: cuanto más se tapa un cuerpo en las películas, más morbo suscita ese físico, pese a que se busque lo contrario. Y, por supuesto, sucede con los regímenes políticos en los que reina la más absoluta opacidad.

'Diario de Corea del Norte', de Michael Palin
'Diario de Corea del Norte', de Michael Palin

En este sentido, el texto de Palin se adscribe a esta corriente de novelas, cómics, ensayos, documentales publicados en los últimos años sobre el país. Creaciones pop que intentan desentrañar los secretos de unos de los países más oscuros del mundo como la novela ‘Enviada especial’, de Jean Echenoz (Anagrama), la novela gráfica ‘Pyongyang’, de Guy Delisle (Astiberri), el ensayo de Bárbara Demick, ‘Querido Líder’ (Turner), los testimonios de Shin Dong-hyuk a Blaine Harden en ‘Evasión del campo 14’ (Kailas) y los de la profesora Suki Kim, ‘Sin ti no hay nosotros’ (Blackie Book), la historia de la actriz y el director surcoreano Choi Eun-hee y Shin Sang-ok, relatada en Producciones Kim Jong-il presenta, del periodista Paul Fischer (Turner) o El huérfano, de Adam Johnson (Seix Barral), donde narra la Corea de Kim Jong-il y que le supuso el Pulitzer en 2015.

Palin narra su viaje puntualizando en todas aquellas situaciones que al menos suponen enarcar un tanto las cejas para cualquier turistas occidental. Para empezar, a Corea del Norte no se puede viajar solo, sino que tienes que ir en un pack viajero dirigido por un tour operador, que en este caso es Koryo Tours, de Nick Bonner, uno de los pioneros del turismo en este país. Que cualquiera se olvide de ir de mochilero. Por supuesto, Palin y su equipo de rodaje están acompañados todo el tiempo por un par de guías y otros tantos individuos encargados de vigilar qué se puede grabar y qué no (y muchas cosas, absurdas, como unas simples obras, se prohíben por “la mala imagen” que puede mostrar el país).

A Corea del Norte no se puede viajar solo, sino que tienes que ir en un pack dirigido por un tour operador, que en este caso es Koryo Tours

La entrada a Corea se realiza en tren por Dandong, ciudad fronteriza con China. Los vagones, dice el autor, se asemejan bastante a los de los europeos de los años cincuenta. De ahí llegan a Pyongyang, la capital, donde Palin se encuentra, a la mañana siguiente, con la primera sorpresa: a las seis de la mañana suena todos los días por los altavoces de la ciudad “algo que podía haber creado Brian Eno”, escribe el cómico. “El sonido está por todas partes. No suena particularmente alto, pero es misteriosamente seductor y resulta imposible ignorarlo”, añade. Es una marcha en honor de Kim Il Sung y es el soniquete que despierta cada día a los norcoreanos y les acompaña al trabajo. Un hilo musical, quieras o no quieras escucharlo.

Los omnipresentes queridos líderes

Uno de los lugares turísticos de Pyongyang es el Gran Monumento de la colina Mansu. Allí están las estatuas gigantes de los dos líderes, Kim Il Sung y Kim Jong Il. Los guías de la RPDC desde su creación en 1948 hasta la muerte de Il en 2011. Los norcoreanos acuden allí a adorarles y hacerse fotos para su boda. Y hay que tener cuidado: no se les puede fotografiar de espaldas y siempre se les debe sacar de cuerpo entero. Padre e hijo visten ropas sencillas. Cuando Palin le pregunta a su guía por este motivo, ella contesta: “No quieren parecer especiales. Son humildes y sencillos”.

Por eso miden 22 metros de altura.

Michael Palin en Corea del Norte
Michael Palin en Corea del Norte

Otra de las típicas visitas turísticas que dejan hacer en Corea del Norte es a una escuela. Si se hace una búsqueda por YouTube más o menos todos los viajes son iguales: Mansu, escuela de la Unión de Niños, todos con sus camisas blancas impecablemente lavadas y planchadas y sus insignias rojas. Y jugando al tenis de mesa como si fueran a disputar los juegos olímpicos al día siguiente.

En uno de los momentos, Palin consigue entrar en un salón de belleza. “En la entrada hay un cartel que muestra los quince peinados aprobados por el régimen. No está permitido que los hombres norcoreanos se dejen crecer el cabello más de cinco centímetros, a menos que sean calvos, en cuyo caso se les permite llevarlo más largo y peinarlos sobre la calva”, escribe Palin. Quizá haya quien recuerde a algún político que solía peinarse de esta guisa. Y, otra curiosidad: ningún peinado puede ser como el del amado líder actual, Kim Jong Un. No parece una prohibición expresa, pero por si acaso.

La Zona Desmilitarizada

En Corea del Norte, como en la mayoría de los regímenes totalitarios, todo suele ser gigante. También sucede con el Arco de la Reunificación, que está en la Autopista de la Reunificación, en dirección a Corea del Sur. Son dos enormes estatuas entrelazadas. Se inauguró en 2001. En realidad, en Corea del Norte todo suele ser bastante reciente. El país casi fue aniquilado en los años cincuenta y no muchas ciudades muestran cómo era la Corea tradicional.

Se venden postales anti estadounidenses con estatuas de la libertad partidas por un rayo y soldados que cuelgan de bayonetas

Vayamos a otra anécdota que relata Palin: las postales que se venden en algunas ciudades. Muchas de ellas totalmente anti estadounidenses, con estatuas de la libertad partidas por un rayo, misiles contra el Capitolio y soldados que cuelgan de bayonetas. Palin decide comprarle una a su amigo Terry Gillian, con quien rodó Brazil, entre otras películas, pero sus guías le recomiendan que no lo haga. Son tiempos de deshielo entre Kim Jong Un y Donald Trump. Igual los norcoreanos se habían pasado un poco de la raya.

La Zona Desmilitarizada de Corea (ZDC) es una zona de cuatro kilómetros de anchura que se extiende a lo largo de 250 kilómetros desde un lado a otro de la península. Aquí se encuentra el pueblo de Panmunjon donde se firmó el armisticio. Y allí, como señala Palin, cuentan algunas cosas como que la Guerra de Corea no es exactamente tal sino que los norcoreanos la llaman la Guerra de Liberación de la Patria Victoriosa. Tampoco empezó cuando el Ejército Popular de Corea del Norte cruzó el Paralelo 38 y se adentró en el Sur, sino cuando las tropas estadounidenses invadieron el norte un mes más tarde. La Historia ya sabemos cómo y quién la escribe.

Wonsan, el futuro Benidorm norcoreano

El país no es solo una granja de edificios estanilistas grisáceos. De hecho, es un país bastante verde, con bucólicos parajes montañosos. Y hay zonas de playa como la de Wonsan en la cual se están construyendo complejos hoteleros como los del litoral levantino español. Palin y su equipo se pasean por allí, pero todavía no hay ni asomo de lo que podría ser una enorme zona turística. Porque no hay turistas, porque apenas hay electricidad, porque los chiringuitos son de cartón piedra. El futuro Marina D’Or norcoreano aún tendrá que esperar.

Kim Jong Sung, su mujer y su hijo en el Monte Paektu
Kim Jong Sung, su mujer y su hijo en el Monte Paektu

Es casi lo que sucede con el aeropuerto de Kalma. Hay un vídeo en YouTube en el que Palin recorre la terminal. Estremece un poco porque no hay nadie. El aeropuerto es hiper moderno, podría ser el de cualquier ciudad occidental; pero no hay pasajeros, ni vuelos, ni maletas. Tampoco hay clientes en los bares. Y solo hay un vuelo programado, el que Palin y su equipo tienen que tomar para acudir al Monte Paektu que, como sucediera con Sierra Maestra en Cuba, Fidel y el Che, es donde nació el mito de la familia Kim.

El aeropuerto de Kalma es hiper moderno, podría ser el de cualquier ciudad occidental; pero no hay pasajeros, ni vuelos, ni maletas

En Paektu hay retratos y estatuas de Kim Il Sung, que supuestamente se escondió aquí mientras lideraba la resistencia contra los japoneses en la década de los treinta. Y aquí están los accesorios del líder considerados ya sagrados como los palillos con los que comía o la manta donde dormía su bebé, el futuro Kim Jong Il. Y varias decenas de soldados que sonríen (en Corea del Norte no puedes hablar con los norcoreanos, pero siempre te sonríen). Por allí, por cierto, se suele pasear Kim Jong Un a caballo, con poses a lo Vladimir Putin, aunque con la camisa y la pechera algo más holgada que el ruso.

¿Es todo verdad?

Más o menos este es el viaje que se permite en Corea del Norte. Siempre con todo bajo control. Hacia el final del libro, Palin adopta reflexiones ambivalentes. Por un lado, reconoce que “están cautivos en un sistema que exige lealtad absoluta, pero que, a cambio, le sofrece seguridad, y, dentro de unos estrechos confines, brinda a algunos la oportunidad de disfrutar de la vida y destacar”. Pero por otro también se pregunta “si han jugado con nosotros. Nos han consentido, pero no nos han informado en detalle”. Y es perfectamente consciente de que “asumimos que la libertad de expresión es uno de nuestros derechos democráticos más elementales. Aquí, en la República Popular Democrática de Corea, es uno de sus mayores temores”.

En definitiva, ‘Diario de Corea del Norte’ está escrito con humor, con pasión, con curiosidad. Y no es una colección de prejuicios, sino más bien todo lo contrario. Hay un esfuerzo por comprender. Eso sí, como destacaba el propio Palin al comienzo y el personaje de Brian: las tragaderas de la masa pueden ser infinitas. Si no, ciertos regímenes -y religiones- nunca se hubieran sostenido tanto.

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