MÁS DE 100.000 EJEMPLARES VENDIDOS

La leyenda negra de Roca Barea, la 'bestseller' a la que 'atizan' desde Reverte a 'El País'

¿Hay una campaña contra la autora del superventas sobre la leyenda negra española?

Foto: La historiadora María Elvira Roca Barea. (EFE)
La historiadora María Elvira Roca Barea. (EFE)
Autor
Tiempo de lectura10 min

Que 'El País' y Arturo Pérez-Reverte se pongan de acuerdo en algo no es TAN raro. Si lo es que aticen a la misma escritora a la vez y por casualidad. La semana negra de Elvira Roca Barea empezó el viernes, con un reportaje de 'El País' sobre 'las citas tergiversadas" de 'Imperiofobia'. Y tocó fondo el domingo, con una columna de Reverte que le acusó de "caprichosa" y de producir "vergüenza ajena" en 'XL Semanal'. Roca Barea -autora del gran superventas sobre la leyenda negra española- empezaba a arrastrar su propia leyenda negra...

'Imperiofobia' contiene citas imprecisas, tergiversadas y apócrifas... Un examen detenido del ensayo y de las fuentes citadas ha servido para localizar una treintena de casos en los que Roca Barea ofrece cifras abultadas... establece dudosos paralelismos con el nazismo o saca a colación el nombre de prestigiosos investigadores con datos que luego no se encuentran en los estudios invocados”, según 'El País'.

'Imperiofobia'
'Imperiofobia'

No era la primera vez que se atizaba a Roca Barea desde 'El País' por lo que algunos vieron algo parecido a una mano negra, como Jorge Bustos, jefe de opinión de 'El Mundo', que tuiteó ese día: "La elocuente paradoja de la campaña contra Elvira Roca es que viene a reforzar la tesis principal de su obra". Campaña contra Roca Barea. O cómo una historiadora se vio envuelta en la típica batalla cultural entre izquierda y derecha.

No obstante, el posterior artículo de Reverte -poco sospechoso de dejarse arrastrar por campañas progres- desmonta en parte que Barea sea solo víctima de una campaña polarizada. Según Reverte, la obra de Barea “mezcla hechos irrefutables con turbios escamoteos y desvergonzados autoelogios” y es un "monumento sincero al antieuropeísmo y la vanidad sin complejos de la autora". El autor de 'Alatriste' achaca su éxito a "una derecha política necesitada de vitaminas para su anemia intelectual".

Como aclara Reverte en su texto, sus tensiones con Barea vienen de lejos: “En su anterior libro 'Imperiofobia y leyenda negra', donde reivindicaba lo mejor de nuestra historia a costa de ocultar estragos y sombras, Roca Barea dedicó una mención poco simpática a las novelas del capitán Alatriste: criticar a la Inquisición le parecía antipatriótico. En su momento no le di importancia, pues novelistas como Pérez Galdós, Baroja y Blasco Ibáñez, de más talla que la mía, hacen innecesario rebatir esa estupidez. Pero en su nuevo libro, 'Fracasología', furibundo ataque contra la Enciclopedia y la Ilustración española del XVIII, Roca Barea vuelve a darme un pellizquito de monja, esta vez con 'Hombres buenos': precisamente una novela que escribí sobre el difícil empeño de los ilustrados en España, con el resultado de un siglo XIX infame y un XX trágico”.

No es sencillo aguantar dos guantazos seguidos de dos mercancías como 'El País' y Pérez Reverte, aunque el andamiaje comercial de Barea (más de 100.000 ejemplares vendidos de 'Imperiofobia') es sólido (de momento). Preguntamos a Roca Barea sobre el aluvión de críticas, pero prefiere no contestar. Hace meses respondió a sus críticos con un artículo en 'El País' titulado 'Caza de Brujas: "Lo que molesta de 'Imperiofobia' no es su contenido, sino su éxito". "Esta es la tónica: opiniones contra hechos, descalificaciones ideológicas sin fundamento, acusaciones de conspiración y la más absoluta falta de argumentos", añadió refiriéndose a dos catedráticos -Carlos Martínez Shaw y José Luis Villacañas- críticos con su libro.

Populismo nacional

En efecto, los ataques a Roca Barea venían de lejos, pero hasta ahora no habían saltado al mainstream. El profesor José Luis Villacañas publicó este año un libro ('Imperiofilia y el populismo nacional-católico') para "desmontar el ensayo español más vendido de los últimos tiempos”. Preguntamos a Villacañas por la ola de nuevas críticas a Barea. “Lo sorprendente no es que las críticas a 'Imperiofobia' hayan llegado al mainstream. Lo sorprendente fue más bien que el libro resultara una lectura masiva de gentes que parecían cultas, leídas, ilustradas. Nadie con el menor prestigio académico, que tuviera que dar cuenta ante sus pares intelectuales de su obra, se habría atrevido a escribir un libro como ese. Es un libro firmado por una amateur desinhibida al servicio de una intoxicación política programada y fue apoyado por una sospechosa armonía preestablecida... Que fuera tan fácil caer en una burda manipulación fue lo sorprendente. El silencio de toda crítica cuestionaba ciertamente la sinceridad, el coraje y la altura de la inteligencia española. Ahora, todo lector de buena fe del libro sabe que le dieron gato por liebre”, asegura Villacañas.

'Imperiofobia' recibió elogios de Mario Vargas Llosa, Arcadi Espada e Isabel Coixet tras su publicación. “¿Puede ser entretenido un libro de rigurosa erudición? Rara vez, pero sí lo es en el caso de 'Imperiofobia y leyenda negra.' Es aguerrido, profundo, polémico y se lee sin pausas, como una novela policial en la que el lector vuela sobre las páginas para saber quién es el asesino. Confieso que hace tiempo que no leía un libro tan ameno y estimulante”, según Vargas Llosa.

"Muchos mitos e ideas preconcebidas de la historia de España se caen ante la contundencia y brillantez con que la autora desmenuza los materiales propagandísticos que utilizaron nuestros vecinos del norte para no contribuir precisamente a nuestra autoestima", añadió Coixet.

Jamás hubiera criticado 'Imperiofobia' si no se hubiera intentado hacer pasar por un libro de historia

"Su peligrosidad le viene de su presentación y valoración general como libro "científico". Hay libros dañinos y peligrosos, pero dejan claro que son expresiones ideológicas de su autor. 'Mein Kampf' era un libro peligroso, pero no engañaba a nadie. Jamás hubiera criticado 'Imperiofobia' si no se hubiera intentado hacer pasar por un libro de historia y si no hubiera sido alabado por muchos personajes poderosos como un libro que decía la verdad de España. Intenté dejar claro que no era así, que científicamente es un libro falso, pero también que por debajo de la pretendida 'verdad histórica' nos quiere convencer de una ideología reaccionaria... Creo que ahora resulta más claro para todo el mundo que no es un libro científico. Pero su peligro reside en que quiso colarnos como verdades científicas muchas doctrinas insanas. Ahora se generaliza la crítica de que es un libro sin rigor alguno. Pero se tiende a olvidar que sólo se manipula de forma sistemática cuando se quiere esconder algo. Eso que oculta, su ideología, es mucho más grave. Y lo peor de todo es camuflarla como ciencia”, añade Villacañas, catedrático de filosofía en la Universidad Complutense.

El origen del quilombo

El artículo de 'El País' se basaba en una investigación en tres partes del historiador Edgar Straehle publicada en el blog 'Conversación sobre Historia'. Hablamos con Straehle sobre unas críticas a Roca Barea que, según él, tienen ya más de "controversia política" que de debate historiográfico.

PREGUNTA. ¿Le sorprende que las críticas a Roca Barea hayan llegado al mainstream?
RESPUESTA. No me sorprende que unas críticas a Roca Barea tengan semejante repercusión, sobre todo si proceden de un diario de primera línea como 'El País'. Otra cosa es lo que yo escribí, publicado hace casi medio año y que casi no ha tenido eco ninguno hasta hace dos días ni había atraído el interés de ningún diario. De hecho, ahora mismo la primera parte del artículo original (la digamos más jugosa para la controversia) no alcanza ni las cinco mil visitas. Las otras dos partes se quedan en torno a las mil. Aunque no deja de ser llamativo, se trata de algo normal, pienso yo. Era un texto largo, más ambiguo (hay elogios a Roca Barea, se aceptan parcialmente varias de sus afirmaciones y en ningún momento se niega la leyenda negra) y sobre todo más ceñido al campo de la historia. Ahora, pienso, todo ha adquirido una dimensión mucho más política y la controversia gira más sobre esta. No tanto qué sucedió sino qué implica políticamente. El texto original iba por otro lado.

P. ¿Por qué eligió usted a Roca Barea como objeto crítico de estudio? Me explico: libros con distorsiones históricas hay muchos. ¿Lo escogió por su éxito, por lo que representaba o por algún otro motivo?

R. En realidad todo proviene de que el blog me propuso una reseña del libro de Villacañas. Para ello me releí 'Imperiofobia', pues quería establecer un diálogo entre ambas obras. Si en la primera lectura noté que muchas de sus afirmaciones me chirriaban, en la segunda lo vi con mayor claridad, decidí contrastar las fuentes y, al observar las distorsiones que había, decidí prestar una mayor atención en mi escrito a 'Imperiofobia' y aprovechar la ocasión para reflexionar acerca de un tema que es el que realmente me interesa: cómo se da la construcción de la memoria y, por ello, cómo se construyó y desde dónde la leyenda negra. O en qué consiste esta exactamente. De ahí que para mí la tercera parte de mis textos sea la que más me interesa, pero es la que ha sido menos atractiva para la polémica. Todo se ha desplazado bastante y al final me da la sensación de que la cuestión verdaderamente histórica ha quedado bastante arrinconada. Por ejemplo, en ningún momento he negado la existencia pasada de la leyenda negra ni tampoco su pervivencia.

Me da la sensación de que la cuestión histórica ha quedado bastante arrinconada... Todo ha adquirido una dimensión mucho más política

Straehle recuerda que en la primera parte de su artículo afirmo que "está claro que hubo leyenda negra, y también que hay elementos suyos que permanecen en nuestros días, sobre todo en algunos fenómenos de la cultura popular o, asimismo, revividos por los nacionalismos periféricos (y probablemente rebrotarán más si España entra en conflictos diplomáticos con otros países). Como es lógico, los movimientos que se quieren separar han buscado cultivar la peor imagen de España con el fin de legitimarse (y viceversa). Ahora bien, no está claro que la leyenda negra de Felipe II, el mito de la Inquisición o la conquista de América (cuyo recuerdo, en cambio, sí fue usado por los catalanes en la Guerra dels Segadors, quienes reeditaron la 'Brevísima' de Fray Bartolomé de las Casas, o ha sido recientemente evocado por López Obrador) jueguen algún rol en ello, pues en Cataluña se ha preferido recurrir a otros episodios no citados por Roca Barea como el franquismo, la guerra civil o la memoria de 1714".

Y en la tercera parte de su artículo Straehle agregó que "es cierto que España tiene la mala suerte de ser la antagonista de muchos de los relatos fundacionales de las naciones europeas, algo que ha contribuido a que ocupe un espacio negativo en su memoria, a la propagación de la leyenda negra y a la pervivencia de algunos de sus aspectos, por ejemplo, en no pocas películas de Hollywood".

Más allá de la polémica: ¿Tiene sentido que un libro centrado en el siglo XVI se haya convertido en campo de batalla en el siglo XXI? Lo que tiene es lógica en este contexto: en un momento en que el debate político español está colapsado por las identidades nacionales, cualquier cosa relacionada es posible.

Cultura

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
87 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios