CINE

Leticia Dolera: "Quisieron quitarme la careta de feminista y enfrentarme con otra mujer"

Dolera protagoniza la ópera prima de Inés de León, '¿Qué te juegas?', que llega a la cartelera este 29 de marzo

Foto: Letizia Dolera. (EFE)
Letizia Dolera. (EFE)

Hace apenas dos semanas el Festival de Cannes hizo público que la serie 'Déjate llevar', dirigida por Leticia Dolera, competirá en la próxima edición del certamen de cine y televisión más importante del mundo. Ahora, ya como actriz, estrena '¿Qué te juegas?', la ópera prima de Inés de León —por fin da el salto del videoclip y los 'fashion films' al formato largo—, que llega este viernes a la cartelera española tras su paso por el Festival de Málaga. Una comedia urbana y deslenguada en la que Dolera comparte reparto con Amaia Salamanca y el omnipresente Javier Rey. Guerra de sexos, reinterpretación del amor romántico tradicional —con masturbación de por medio— y mucho monólogo en una película colorida e irreverente con la que Dolera vuelve a la primera línea mediática.

La actriz, guionista, directora y escritora no elude ninguna cuestión, por muy espinosa que sea. Ni siquiera la polémica incendiaria de la sustitución de la actriz Aina Clotet, embarazada en el momento de empezar a rodar, del papel protagonista en 'Déjate llevar', lo que le valió la crítica implacable de medios y redes sociales. Dolera habla transparente.

PREGUNTA. Este es el primer largo de Inés de León, una comedia urbana fuera del costumbrismo que suele copar los primeros puestos de la taquilla. ¿Por qué dijiste que sí a '¿Qué te juegas?'.

RESPUESTA. Me atrajo, por un lado, trabajar con Inés en su primera peli. Porque la primera película de un director o directora es un momento muy especial —yo lo sé porque lo viví— y es algo que no se olvida nunca y me hacía mucha ilusión hacer con ella este viaje. Por otro lado, hacer de monologuista me parecía un reto como actriz, porque es una profesión a la que le tengo mucho respeto y me daba miedito. Si bien se han cortado algunos monólogos de la peli, yo sí que me pegué el viaje de entrar en contacto con el circuito. De hecho, lo que hizo Inés cuando ya teníamos los monólogos preparados ella y yo fue hacer un pase en el salón de su casa con sus amigos cómicos y me lancé a la piscina, porque, en teoría, era el peor público posible. Fue muy bonito, muy interesante y me animó mucho para el rodaje.

P. El espectador puede encontrar muchas similitudes entre su personaje y su persona pública. ¿Escribieron el papel protagonista ya pensando en ti?

R. Yo no soy la única mujer feminista del cine. E Inés también lo es. y si bien la peli no habla de feminismo, sí que tiene chistes feministas, porque el humor también refleja nuestra actualidad social y lo que preocupa a su autor o su autora, en esta caso a Inés. Yo sólo quise añadir que ella también se masturba. Eso fue lo único que le pedí. Yo le dije: “Yo estoy a tu servicio, todo guay, pero por favor, si Hugh Grant se masturba al llegar a casa, Julia Roberto también, y si Roberto [el personaje de Javier Rey] se masturba, Isabel también.

P. ¿Eliges los proyectos pensando desde una perspectiva de género?

R. Los personajes, no. Yo haría de nazi y estoy en contra del nazismo. Pero, evidentemente, aunque los proyectos no van a retratar todo tu espectro ideológico, al final se trata de hablar de las cosas que te importan y te conmueven, ya sea a nivel social o a nivel humano. Alguna vez he rechazados películas porque su imaginario era muy machista o porque no me gustaba lo que estaban contando. Pero evidentemente ni todos mis trabajos como actriz ni como directora van a ser un mundo ideal, porque ese mundo ideal no tiene conflicto y, al final, lo que interesa en ese mundo ideal es el conflicto.

P. Desde que publicaste 'Morder la manzana' y tu imagen se vinculó al activismo feminista, ¿te has sentido beneficiada o perjudicada a nivel laboral? ¿Te llegan más o menos proyectos?

R. Más proyectos no me han llegado. Sería la primera vez en la historia que en una industria eminentemente masculina se premia que alguien defienda el feminismo. A mí la serie que he escrito me ha costado mucho levantarla. Ahora en Movistar están muy contentos con el resultado, pero me costó mucho convencerles. Fue a base de escrituras, reescrituras… pero me ha costado mucho esfuerzo; no me dieron luz verde con un capítulo escrito. Fui escribiendo uno y otro y otro y no tuve luz verde hasta que la serie estuvo totalmente escrita. También eso me ha ayudado a que los guiones fueran mejorando mucho en ese proceso.

Leticia Dolera es Isabel, una cómica 'stand up', en '¿Qué te juegas?'. (A Contracorriente)
Leticia Dolera es Isabel, una cómica 'stand up', en '¿Qué te juegas?'. (A Contracorriente)

P. ¿Cómo viviste la polémica en torno a la sustitución de Aina Clotet por estar embarazada?

R. Recibí una ola de odio y paternalismo muy fuerte. Me sorprendió muchísimo. No lo vi venir. Yo no tenía ninguna estrategia y ni me creía abanderada de nada ni una voz con autoridad de nada y siempre me he sentido que soy una más, como todas, y que digo lo que dicen muchas en la calle pero que a mí se me pone un micrófono delante y a muchas otras no. En su momento lo viví con dolor y con sorpresa. Lo viví con dolor porque, al margen del paternalismo y el odio, quisieron revestir este caso tan concreto y tan particular de discriminación. Porque no hubo ninguna discriminación. Nadie se quiso ahorrar el dinero de un seguro ni problemas ni dinero en efectos especiales. No hubo un tema económico como sí hay en el caso de muchos empresarios y empresarias que sí despiden a mujeres embarazadas para no tener que gestionar sus bajas o buscar sustitutas o cambiar horarios. Eso no se dio: fue un caso de imposibilidad artística.

P. ¿Por qué?

R. Porque una actriz embarazada de seis meses —porque no eran tres ni cuatro como se han dicho: eran seis— podrá hacer algunos personajes, pero no todos. Yo a mi compañera le ofrecí uno que podía hacer, pero éste no lo podía hacer. Me dolió porque, como el feminismo es algo que sufren —y sufrimos— muchas mujeres es algo que me importa, y si no yo no estaría dando la cara durante cinco años, me pareció muy injusto. Tiene que haber un cambio cultural, social y normativo, pero en el caso de actrices y deportistas, que son profesiones en las que el cuerpo juega un papel muy importante, deberían tener algo especial, como un paro especial para las que están embarazadas entre los seis y nueve meses, por ejemplo. Eso es algo que hay que poner encima de la mesa.

Leticia Dolera y Javier Rey en '¿Qué te juegas?'. (A Contracorriente)
Leticia Dolera y Javier Rey en '¿Qué te juegas?'. (A Contracorriente)

P. Muchas críticas estaban dirigidas a que podía haber otras soluciones más allá de la sustitución.

R. Me sorprendió la inquina y que la gente pusiese ejemplos que no tenían nada que ver. Por ejemplo, hablaban de que en ‘Wonder Woman’ Gal Gadot rodó embarazada. Eso es mentira. Rodó sólo tres días y fueron ‘retakes’ [planos que faltan una vez acabado el rodaje en sí]. Y es una peli con estética digital y con el 80% rodado en croma. Que si Penélope Cruz en ‘Piratas del Caribe’; si tu has visto esa película ves cómo va vestida, aparte de que tiene una hermana a la que utilizaban hasta en los planos medios, porque son idénticas. Además de que también tiene un estética digital. Pusieron ejemplos de ‘sitcoms’, pero este tipo de comedias tiene una forma de rodar y un lenguaje audiovisual muy distinto al de una comedia dramática. Yo necesitaba un estilo naturalista en localizaciones naturales, no en plató.

Había mucho interés en enfrentar a dos mujeres que se pelean entre ellas

P. Pero también hubo voces de la industria que apoyaron su decisión.

R. Mujeres como Gracia Querejeta, Izíar Bollaín o Berta Ojea [la responsable de igualdad de la Unión de actores y actrices], la productora Miriam Porté… cineastas que sí saben cómo se hacen las películas contaron que ellas hubiesen hecho lo mismo, porque no era una decisión en la que se pudiera escoger, que tú no puedes adelantar o retrasar un rodaje porque entonces tienes que echar a ochenta personas, entre las que hay cinco embarazadas, además, dos de ellas sabiendo que se pondrían de parto. Pero como esas declaraciones no eran polémicas, porque ahora se busca mucho la confrontación, no tuvieron eco. Había mucho interés en quitarle la careta a la feminista, cuando yo no llevo ninguna careta y nunca he tenido ninguna estrategia. Y también había mucho interés en enfrentar a dos mujeres que se pelean entre ellas. La de ‘Déjate llevar’ ha sido una producción en la que se ha cuidado mucho el tema de la paridad. Si ni yo ni el equipo de producción, en el que hay muchas mujeres sensibles a este tema, porque más del 60% del equipo han sido mujeres, no lo vimos posible es porque no era posible.

Amaia Salamanca y Leticia Dolera en '¿Qué te juegas?'. (A Contracorriente)
Amaia Salamanca y Leticia Dolera en '¿Qué te juegas?'. (A Contracorriente)

P. ¿Crees que se escruta con una lupa más grande las posibles incoherencias de las activistas feministas que, pongamos, de los políticos hombres?

R. No sabría decirte respecto a los políticos hombres, pero sí que es verdad que el feminismo todavía molesta, que a mí muchas veces me han tachado de radical y de agresiva, y no sé de dónde lo sacan. Es curioso que a una mujer que defiende con vehemencia sus ideas no se la juzgue igual que a un hombre que defiende con vehemencia sus ideas. Hay algo ahí de “estás siendo agresiva”, “estás siendo demasiado radical” —que otro debate aparte es lo de la palabra radical, que remite a la raíz, por lo que deberíamos ser radicales en todos los temas—. Pero sí, eso me sorprende. Porque yo, aunque alguna vez he escrito un tuit más impulsivo, siempre he intentado ser didáctica. El libro, para mí, fue un altavoz, un hacer de puente de todos esos libros de feministas que yo había estudiado y llevarlo a una manera más didáctica y más sencilla de explicar, pasando por experiencias más personales.

P. ¿Por qué crees que la crítica al feminismo es tan virulenta, sobre todo en redes sociales?

R. Damos por hecho muchos derechos como el del voto o el del divorcio o el poder viajar sin permiso del marido, que pensamos que son muy naturales pero que en realidad costó mucho adquirir. A las que lucharon por ellos también las llamaron histéricas, locas y pesadas. Nosotras vemos que esos derechos no son suficientes, sino que queremos la igualdad real, se nos pregunta por qué queremos más, si ya todo está bien. Pero mucha gente tiene miedo al cambio. Lo que hay que ser es una sociedad valiente y responsable y no ir dando pasos atrás, sino hacia delante. Si lees la ‘Vindicación’ de Mary Wollstonecraft [1792] alucinas, porque lo que pide es muy similar a lo que se pide ahora. Alucinas.

El reparto de '¿Qué te juegas?' en el Festival de Málaga. (Efe)
El reparto de '¿Qué te juegas?' en el Festival de Málaga. (Efe)

P. Ahora hay mujeres de distintos partidos políticos que rehuyen activamente de las reivindicaciones del colectivo feminista. ¿Qué opinas de ellas?

R. Aquí hay varias cosas, más allá de juzgar partidos políticos. Yo creo que aquí tenemos que poner el foco en la cultura, los medios de comunicación y la educación, porque para tener una sociedad crítica necesitamos una cultura rica y diversa, unos medios de comunicación libres en los que haya más información que opinión y unos planes de estudio que nos enseñen lo que es el feminismo, porque eso forma parte de la historia de lucha de las mujeres. No puede ser un capitulito en un libro de Historia. Es una teoría política. Dicho esto, creo que hay un marco en el que no podemos dar pasos atrás y es el de los Derechos Humanos, y que haya partidos en los que se legitimen esos pasos atrás me parece muy peligroso.

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