el lunes 8 de octubre se cumplen justo 30 años

El último concierto de Freddie Mercury: miedo y enfermedad en Barcelona

La vida del líder de Queen fue lo suficientemente controvertida como para que haya diferentes versiones sobre sus últimos años, relacionados inevitablemente con el disco de la Olimpiada del 92

Foto: Freddie Mercury y Montserrat Caballé interpretando 'Barcelona'.
Freddie Mercury y Montserrat Caballé interpretando 'Barcelona'.

El caballo desbocado corrió por todo el planeta y dio suficientes conciertos como para que todo el mundo lo oyera cantar. Freddie Mercury, el Carusso del rock, amaba subir a un escenario. Desde los inicios de Queen demostró que tenía una desenvoltura tan brutal como su voz, y que podía hacer cantar a cien mil personas si se lo proponía. Pero todo esto se apagó abruptamente en 1986, cuando terminó en el parque de Knebworth la gira Magic Tour y se retiró a descansar. Antes de terminar el año descubrió que era seropositivo. Y este lunes se cumplen 30 años desde la última vez que el público pudo verlo en un escenario. Ocurrió en Barcelona, la ciudad donde vivo, el día 8 de octubre de 1988.

La vida del líder de Queen fue lo suficientemente agitada y controvertida como para que haya versiones contradictorias sobre sus últimos años, pero sus amigos y sus biógrafos coinciden en que es probable que, para cuando grabó el disco de la Olimpiada del 92 con Montserrat Caballé, en 1987, ya hubiera asumido que no volvería a pisar unas tablas nunca más. El sida se había activado y dejaba notar sus efectos. Mercury fue extremadamente discreto y lo mantuvo en secreto, incluso para el resto de la banda, hasta que fue demasiado evidente. Las enfermedades empezaron a hacer papilla su organismo a lo largo de 1987. Después del mítico concierto de Knebworth en el 86, solo volvería a verse a Queen sobre un escenario en el homenaje póstumo.

Los años que van del 86 hasta su muerte, en 1991, Mercury es consciente de que le queda poco tiempo y solamente se dedica a descansar y trabajar. Concluye proyectos postergados y acomete otros nuevos. Graba dos discos y medio de estudio con Queen, un montón de videoclips en los que pueden verse los avances de su enfermedad, un disco en solitario y el álbum para las olimpiadas de Barcelona junto a Montserrat Caballé, fallecida este mismo sábado.

Este último proyecto es un sueño hecho realidad. Mercury era capaz de pasar del registro tenor al barítono entre dos versos pero sentía adoración por los intérpretes de ópera. Caballé era para él una diosa sobre la tierra. La había descubierto en 1983, cuando asistió a un recital con un amigo. En el momento en que Caballé salió al escenario, Mercury quedó con la boca abierta y desde entonces empezó a mover hilos para conocerla.

Ella cogió por las manos a ese extraño animal llamado "estrella del rock" y notó que sus dedos estaban helados

Peter Freestone, su asistente personal, cuenta que la primera reunión entre ellos quedó programa para durar dos horas, en 1987. Mercury estaba nervioso. Correteó arriba y abajo por el hall de hotel Ritz hasta que apareció la diva. Ella cogió por las manos a ese extraño animal llamado "estrella del rock" y notó que sus dedos estaban helados. "Está tan nervioso como yo, eso es muy bueno", pensó, "porque cuando dos personas están nerviosas significa que están esperando algo de la otra". Marcharon a casa de Mercury, donde Mike Moran se dedicó a tocar el piano mientras ellos dos cantaban. "Sin darnos cuenta eran las seis de la mañana. Había pasado una noche maravillosa. Cuando salí a la calle, estaba llena de gente. Creo que estaban en 'shock' al ver que yo había pasado la noche con Freddie Mercury", explicaría Caballé riéndose años después. Existe una grabación de esta reunión.

"Tengo el sida"

En aquel encuentro ocurrieron otras dos cosas importantísimas. La primera, que decidieron grabar juntos el disco para las olimpiadas de Barcelona 92. Puesto que Caballé lo ignoraba todo sobre los discos de rock, le preguntó a Mercury cuántas canciones solían traer. Él quedó asombrado y respondió que aproximadamente diez, así que Caballé le ordenó: "¡de acuerdo, diez canciones! ¡Ponte a componerlas y me reuniré un día contigo para grabarlas mañana!"

La otra cosa que ocurrió es que Mercury le confesó que tenía el sida, cosa que pocos sabían entonces. Ella quedó impresionada, puesto que llevaban toda la noche cantando sin parar: "Pero eres muy fuerte, cantas como cantas...". "Sí", respondió él, "por ahora puedo hacerlo. Pero llegará un momento en que no pueda, y esto lo sé. Quiero que lo sepas porque es mi deber decirte esto". Ella dijo: "No, no es tu deber. Pero estoy muy agradecida de que me lo hayas dicho, porque eso significa que tengo tu amistad, y esto es más importante que cualquier otra cosa". Así que Mercury pasó el resto año preparando el disco.

Rami Malek es Freddie Mercury en 'Bohemian Rapsody'. (Fox)
Rami Malek es Freddie Mercury en 'Bohemian Rapsody'. (Fox)

En todo ese tiempo solo se subió a un escenario tres veces, la primera en Ibiza en 1987 para presentar el himno de las olimpiadas, la segunda en el teatro Dominion de Londres en abril del 88, donde cantó cuatro canciones junto a Cliff Richard, y la última en octubre de ese mismo, con la salud al borde del colapso, junto a Montserrat Caballé en la plaza Buigas de Barcelona, frente al imponente Museo Nacional de Arte de Cataluña.

El público lo vio aparecer de la mano de la soprano, de 'smoking' y con una tonelada de maquillaje sobre el sarcoma de Kaposi

Mientras la ciudad se agitaba en el sueño olímpico que la abría al mar, Mercury se venía abajo. Distintas versiones de lo que ocurrió aquel día confirman que Mercury estaba aterrorizado porque la voz ya no le funcionaba bien. El público lo vio aparecer de la mano de la soprano, vestido de 'smoking' y con una tonelada de maquillaje sobre las escaras del sarcoma de Kaposi. Sus pasos sobre el escenario, coronado por el logotipo de la olimpiada, eran inseguros. Brian May contaría años después que para entonces el pie derecho de Mercury estaba necrosado por una infección. Pero el divo se parapetó junto a la diva, y fingió que cantaba mientras la orquesta lanzaba los compases de 'Barcelona'.

Se habían decidido por el 'playback' aquella última noche de espectáculo. Y después del 'show', Freddie Mercury bajó unas escaleras que no volvería a subir jamás.

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