falleció por sida el 24 de noviembre de 1991

Freddie Mercury 'resucita' 25 años después de su muerte: Queen se pone de moda

El 25 aniversario de la muerte de Freddie Mercury coincide con un resurgimiento del interés por Queen y un redescubrimiento del grupo por parte de las nuevas generaciones

Foto: Freddie Mercury
Freddie Mercury

Parece que hace falta que pasen 25 años para que los grupos míticos logren el reconocimiento que se les negó en los años posteriores al final de su carrera. Ocurrió algo así con los Beatles, que fueron redescubiertos por una nueva generación a finales de los 80 y principios de los 90 después de haber sido ninguneados por los grupos de los 70. Y ahora el fenómeno se repite con Queen en el 25 aniversario de la muerte de Freddie Mercury, el 24 de noviembre de 1991. Los veinteañeros que no coincidieron con la banda están descubriéndola ahora, sobre todo sus discos de los 70 (más allá de los inevitables 'We Will Rock You', 'We Are the Champions' y 'Bohemian Rhapsody'). Un fenómeno que ha dado pie al surgimiento de toda una pléyade de bandas tributo.

Ser fan de Queen a finales de los 80 era duro. Después del álbum 'A Kind of Magic' de 1986 y su apoteósica gira, que incluyó el mítico concierto de Wembley (por cierto, no se editó como disco hasta la muerte de Freddie; en ese momento sólo se lanzó una versión reducida llamada 'Live Magic'), vinieron tres años de barbecho: el cantante había contraído el sida, aunque todavía se mantuvo en secreto. Y el siguiente álbum fue 'The Miracle', que en general supuso una gran decepción para los fans porque la banda volvía a sonidos más disco y pop como a principios de los 80 (pero sin la creatividad de 'Another One Bites the Dust'), pese a las apreciables 'IWant It All' y "Was It All Worth It". Y mientras tanto, el mundo estaba cambiando con la eclosión de nuevas bandas de rock, con Guns n' Roses a la cabeza, hacia las que se desplazaron los que habían sido incondicionales del grupo. Queen ya no molaba. Eran moñas.

Freddie Mercury con Montserrat Caballé en el videoclip de 'Barcelona'
Freddie Mercury con Montserrat Caballé en el videoclip de 'Barcelona'

Y el 'Barcelona' con Montserrat Caballé no ayudó precisamente: aunque demostró las inmensas dotes vocales de Freddie -uno de los cantantes con más registros de la historia-, lo alejaba aún más del rock. Lo mismo pasó con sus interpretaciones en solitario de 'The Great Pretender' o 'Living On My Own'. Luego llegó el disco 'Innuendo' de 1991 con la monstruosa 'The Show Must Go On', el testamento musical y vital de Mercury. A partir de ahí, la tragedia de la enfermedad y la muerte eclipsó todo, apareció el 'Made In Heaven' con sus últimas grabaciones (en general bastante flojas), se lanzó el 'Greastest Hits II' con las supuestamente mejores canciones -con un criterio muy discutible- del grupo en los 80, el 'Live at Wembley' que batió récords, el concierto homenaje... pero cuando se apagaron los ecos de tanto fasto, Queen cayó en el olvido.

Pudo haberlo evitado con un nuevo vocalista. El precedente claro era AC/DC que, tras la muerte de Bon Scott en 1980, había relanzado su carrera con Brian Johnson (y ahora, tras 36 años con él, puede abrir una tercera etapa con Axl Rose; si Angus quiere...). La única opción real fue George Michael, que dejó al mundo boquiabierto con su interpretación del 'Somebody to Love' en el concierto homenaje, pero la magia del momento no fructificó en su incorporación a la banda. El bajista, John Deacon (autor de algunos de los mayores éxitos de Queen como 'I Want To Break Free' o 'Under Pressure') también decidió dejarlo y los intentos posteriores de Brian May y Roger Taylor por resucitar el grupo con Paul Rogers o el 'triunfito' norteamericano Adam Lambert han sido más bien patéticos.

Una influencia mucho más allá de la música

Por supuesto, todas las grandes corrientes de los 90, el grunge, el punk rock o el brit pop, dieron completamente la espalda a Queen. Hasta bien entrada la década de 2000 no empezaron a surgir grupos que bebían claramente de su influencia como Muse, Radiohead, Franz Ferdinand, Keane... ¡Hasta Lady Gaga se puso ese nombre por 'Radio Ga Ga'! Y ahora llega por fin el reconocimiento de uno de los grupos más grandes de todos los tiempos cuya influencia va mucho más allá de lo musical.

Y lo mejor: su descubrimiento por las nuevas generaciones, que no dan crédito a que Queen tenga cosas como 'Keep Yourself Alive', 'Fat Bottomed Girls', 'Tie Your Mother Down' o 'Stone Cold Crazy'. Hasta se ven camisetas de Queen en festivales metaleros como el Resurrection Fest, cuya cabeza de cartel era Iron Maiden este año. De ahí que estén surgiendo bandas tributo como champiñones, unas que juegan a disfrazarse y otras que tocan, algunas bastante bien (apunten a Q71 entre ellas).

Freddie Mercury junto a Brian May en directo
Freddie Mercury junto a Brian May en directo

Es un lugar común que el primer videoclip de la historia (entendido como imágenes creadas ex profeso para ilustrar una canción, no una actuación o una película) fue el de 'Bohemian Rhapsody' en 1975. Fueron precursores del uso de los coros en el rock, de la mezcla de estilos (como la fusión del funk y el rock) y hasta del trash metal ('Sheer Heart Attack', la canción, no el álbum). Son innumerables las películas y anuncios con música de Queen. No es imaginable una final de la Champions League o del Mundial sin que suene el 'We Are the Champions'.

Pero donde la influencia de Queen es más palpable es en los directos: fueron los primeros que concibieron los conciertos como algo más que cuatro tipos tocando en un escenario, como un 'show' integral. Fueron los primeros que usaron luces de colores y bombas de humo, que se cambiaron de vestuario a mitad de actuación, que sudaban a base de saltos y carreras. Y crearon el concepto 'rock de estadio', tocar ante grandes audiencias que hasta entonces sólo se alcanzaban en festivales de muchos artistas. 

Freddie, siempre Freddie

Y aunque los cuatro contribuyeron a todo esto y eran grandes músicos -May está entre los mejores guitarristas de todos los tiempos-, compositores y cantantes (mucha gente no sabe que cerca de una cuarta parte de las canciones de Queen no las canta Freddie), la figura de Mercury es descomunal. Más allá de sus dotes vocales y de su frenética imaginación, ha dejado una impronta irrepetible con cosas como su forma de vestir: aquellos trajes de lycra con diseño de arlequín de sus inicios, su inolvidable chaqueta militar amarilla, los pantalones ajustados a presión, los trajes de cuero con gorra incluida en una estética inequívocamente gay a principios de los 80 o su disfraz de mujer con minifalda y bigote del video de 'I Want to Break Free'. O con su aspecto físico siempre al límte: pelo largo y toneladas de vello corporal al principio, y luego su pelo corto y su bigote, su signo de identidad más claro. Con ello, un hombre que no era precisamente guapo llegó a ser un 'sex symbol'.  Y su forma de actuar en un escenario: es manera de hacer subir y bajar de tono a decenas de miles de personas son su "tirorirorero".

I want to break free - Queen
I want to break free - Queen

Fuera de la música, también creó su propio personaje hasta el final. "He tenido más amantes que Elizabeth Taylor" fue su frase más legendaria. Montó la conocida como "la madre de todas las fiestas" en Ibiza -que ríete tú del lobo de Wall Street- y hasta sacó a Lady Di vestida de hombre a tomar copas por Londres a ver si la reconocían (no la reconocieron). Pero también estaba siempre cuando alguien necesitaba ayuda: cuando Caballé (su ídolo desde siempre) pasaba por un mal momento, cogía un vuelo a Barcelona y se presentaba en su casa diciendo que era "el amigo inglés".

Ahora por fin el mundo empieza a hacerle justicia a los 25 años de su muerte. 'Yes, it was a worthwhile experience'.

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