Todos contra Salvini. Política cultural para defender los valores de la Unión Europea

La extrema derecha avanza en la UE. Hacen falta medidas culturales para frenarla

Foto: Salvini almorzando en Génova (EFE)
Salvini almorzando en Génova (EFE)
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Es un hecho clamoroso. La extrema derecha avanza en la Unión Europea a paso firme (a “paso de la oca”, queremos decir). Hace falta Política. Y hacen faltan políticas en diferentes ámbitos, entre ellos el de la Cultura, donde el cine puede y debe contribuir a defender los valores de la democracia.

En España resulta esperanzador observar como estos días se ha reunido la Comisión Delegada del Gobierno para salir en apoyo del Museo del Prado para ampliar la pinacoteca. Dado sus antecedentes, era algo de esperar del Ministro Guirao. También esta misma comisión interministerial activa viejos proyectos como son el Estatuto deL Artista y una – ¡por fin! – Ley de Mecenazgo. Solo nos falta conseguir que nuestro ilustrado Presidente comience a asistir a estrenos de cine, teatro y música, con igual entusiasmo con que irrumpe en vestuarios de futbolistas y baloncestistas.

Solo nos falta conseguir que nuestro ilustrado Presidente comience a asistir a estrenos de cine, teatro y música, con igual entusiasmo con que irrumpe en vestuarios de futbolistas

Ya lo saben nuestros lectores. A los Furtivos nos ocupa y nos preocupa el cine: su calidad, la buena marcha de su industria y la proyección cultural que tiene para la sociedad y para nuestros ciudadanos.


Hace años que, desde estas páginas de El Confidencial, venimos analizando el estado de nuestra cinematografía, criticando con espíritu constructivo aquello que consideramos deficiente, y proponiendo, en fin, iniciativas que ayuden a ofrecer la mejor manifestación artística posible desde esta plataforma cultural.

Lo hemos hecho de manera respetuosa y desenfadada, pero creemos que ha llegado el momento de ponerse serios...

Entorno de libertad

Porque el cine, como el teatro, la literatura, la pintura, la música o el baile; como cualquier expresión humana que tiene que ver con el espíritu, el arte y la cultura, necesita un entorno que sólo ofrece la libertad. ¿Está ésta amenazada? ¿Hay fuerzas que pretenden acabar con el sistema democrático que la garantiza? Sí, sin duda. Y la situación empieza a ser alarmante.

Citemos al analista Philippe Kern, director de KEA (European Affairs) consultora con sede en Bruselas que se dedica a promover el desarrollo de las industrias culturales en la UE.

¿Hay fuerzas que pretenden acabar con el sistema democrático? Sí, sin duda

Kern escribió a primeros de septiembre un artículo titulado “Una política cultural para la Unión Europea”, y subtitulado “Cultura para transformar Europa”.

“Los señores Kaaczyński, Orban y Salvini –dice Kern-- se están agrupando. Piden una Europa-fortaleza a base de levantar muros. Celebran la mitología nacional y fomentan visiones y expresiones culturales nacionalistas. Acusan a la UE de amenazar sus identidades nacionales. Las políticas culturales han contribuido, históricamente, a construir las Naciones-Estado. Ahora se usan para luchar contra una visión humanista de Europa; una visión que favorece los intercambios culturales y promueve tanto la libertad de expresión como la diversidad y el entendimiento mutuo. Los autoritarios exacerban la visión xenófoba y nacionalista, quebrando así el ideal europeo…”.

Aunque el articulista apenas menciona en su primera línea a tres dirigentes de extrema derecha (de Polonia, Hungría e Italia, respectivamente), cómo olvidar a los que representan esta política totalitaria en Alemana (Meuthen, Gauland), en Austria (Kurtz), en Holanda (Wilders) o en la vecina Francia (Le Pen).

Valores tolerantes

Kern se pregunta “¿cómo el arte y la cultura pueden contribuir a preservar los valores de tolerancia, de comprensión o entendimiento mutuo, que son los pilares de una Unión más estrecha?”.

Además de la diplomacia cultural, el autor destaca que la UE ha sido capaz de tomar la iniciativa en ámbitos como la Capitalidad Cultural Europea (del año 1985), la ratificación por la UNESCO de la Convención por la Diversidad Cultural, y con menor alcance la Red de Salas de Cine europeas, “que ayuda al cine independiente de cada país llegar a las pantallas de toda la Unión” desde 1992.

Los Furtivos hacemos nuestras las conclusiones del director de la consultora KEA-European Affairs, quien viene a decir:

  • Que la política cultural ya no es cosa que tenga que ver con el patrimonio de un solo país, sino una ambición para que coexistan las culturas de todos, afronten los retos globales y fomenten el diálogo a favor de un mundo unido y en paz.

  • Que la política cultural debe comprometerse en el debate sobre el futuro de nuestras sociedades.

  • Que la política cultural debe considerar el impacto de la biotecnología para defender los valores humanísticos.

La libertad y la democracia no son realidades permanentes. Hay que luchar por ellas cuando ganan fuerza sus enemigos

Y por ello es deber de la Unión Europea tomar medidas para proteger su identidad, sus lenguas, sus tradiciones, su arte y su cultura. Lo que significa -habida cuenta las amenazas y los desafíos del nacionalismo, de la xenofobia, de la moderna “limpieza étnica” representada por la extrema derecha- que debe utilizar todo medio, toda plataforma, toda expresión artística, desde la gran hasta la pequeña pantalla, pasando por las redes sociales y los grandes Medios de Comunicación para defender esa libertad que la Cultura necesita.

Este alegato en favor de los mejores valores que representa la Europa democrática; valores que deben enorgullecer a los europeos, llega cuando quedan apenas unos meses para las elecciones de mayo de 2019 en la UE. Frente a la voz única de los Estados Unidos; la de China; la de Arabia Saudí; la de Rusia, Europa debe unificar su relato diferenciador desde la libertad.

No estamos en la década de 1930. Aquellos años dieron paso al nazismo, al fascismo y al comunismo, regímenes a cual más atroz. Pero la libertad y la democracia no son realidades permanentes. Hay que luchar por ellas en cuanto, como hoy, ganan fuerza sus enemigos. Porque la historia nos ha enseñado que los liberticidas están siempre ahí y que la barbarie siempre vuelve. Por ello, apoyemos todos la Cultura.

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