Bienvenida, Beatriz Navas, nueva directora general del Cine

En menos de una semana desde tu toma de posesión has llevado al BOE la convocatoria de nuevas ayudas, garantizando así la continuidad de los rodajes. Primer susto, arrinconado

Foto: Toma de posesión de la nueva directora generaldel Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA)
Toma de posesión de la nueva directora generaldel Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA)

Con todos los respetos, estimada Beatriz, los Furtivos nos permitimos tutearte porque somos del mismo gremio y porque celebramos -vaya esto por delante- que una mujer joven y experta tenga en sus manos la claqueta del cine español como nueva directora general del Instituto de Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA). Esta entrega nos acerca al centenar de artículos que este grupo de profesionales ha dedicado a estudiar y analizar, siempre con propuestas de por medio, la situación de nuestra industria para que el ojo crítico mejore cada película, toma a toma, plano a plano.

Por cine español nos referimos a ese universo de la producción que realiza cortos y largometrajes, documentales y ficción (incluido el mundo de la animación), y que los distribuye y exhibe en España y extranjero. Porque se trata de una industria cultural, está subvencionada por el Estado y es objeto de regulación y normas, tanto para calificar los filmes por edades, apoyar su producción y promocionar su difusión entre nuestro público, y más allá de nuestras fronteras.

Al igual que la claqueta, cuya función básica es sincronizar sonido e imagen en cada toma, de la armonización de estas regulaciones y normas se ocupa el ICAA, que depende del Ministerio de Cultura, razón por la cual nuestro avisado lector entenderá el porqué de este artículo-carta a la flamante Directora General del Instituto.

Has empezado con buen pie, pues los que hacemos cine tenemos la mala experiencia de que los cambios traen parálisis, y nuestro oficio, como la mayoría, no se puede permitir el lujo de parar. En menos de una semana desde tu toma de posesión has llevado al BOE la convocatoria de nuevas ayudas, garantizando así la continuidad de los rodajes. Primer susto, arrinconado.

Objetivos para el cine español

Parece razonable pensar que nuestro cine debe tener tres objetivos básicos:

1) Ocupar una cuota de pantalla lo más alta posible para que nuestros ciudadanos disfruten la cultura española conteniendo la invasión gringa al alienante estilo “Trump-Make-America-Great- Again”.

2) Crear empleo, especialmente juvenil, promoviendo una producción de filmes españoles creativos y de calidad.

3) Procurar que nuestra cultura cinematográfica se exporte para apoyar lo que se viene llamando “Marca España” ademas de prestigiar a nuestros cineastas.

La cuota de cine español en los últimos diez años es de una media del 15,2 por ciento, cuando en Francia llega al 47,8 y en Italia está en el 35. Así que la producción española, no consigue atraer suficientes espectadores a la gran pantalla, al menos no tantos como nuestros vecinos. Y ello pese al esfuerzo de las televisiones comerciales por monopolizar casi en exclusiva la producción, a menudo en detrimento de la calidad de nuestro cine.

Propuesta al canto. Creemos que el Gobierno debe buscar remedio apoyando las creaciones nacionales a través de productores independientes que, por serlo, se alejan de las cadenas privadas de televisión, cuyo primer objetivo es producir películas muy alejadas de la calidad competitiva que exige el momento y simplemente cumplir con sus obligaciones comunitarias de invertir una parte simbólica de sus ingresos, en cine español y europeo.

Tradicionalmente el cine español ha venido produciendo en torno a 150 largometrajes y no menos de 200 cortometrajes. Suficiente, sí. Pero es que en los últimos años el coste medio de una película patria ha sido de un millón trescientos mil euros, cuando apenas hace una década era de dos millones cien mil.

En cuanto a los cortometrajes, no se lo pierda, oiga. Si su coste habitual en el año 2000 era de 40.000 euros, hoy nuestros cineastas los hacen con su móvil a coste cero.

Pilar Miró puso en marcha allá por 1983 una política cinematográfica para estimular una producción de calidad. Toda normativa envejece y la suya no fue una excepción. De entonces a hoy ha ocurrido de todo, con aciertos y con muy graves retrocesos. Los últimos años con películas de “éxito” que dejarán poca huella en el imaginario de nuestro cine.

De la vanguardia a la extinción

Si miramos al exterior, hemos pasado de ser una cinematografía moderna, vanguardista y envidiada por los cineastas de nuestro entorno a, simplemente, desaparecer.

Los hitos del cine español en los pasados cuarenta años han venido de las cámaras de Víctor Erice con ‘El espíritu de la colmena’; Carlos Saura con ‘Cría Cuervos’; Pedro Almodóvar con ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’; Bigas Luna con ‘Jamón, Jamón”; Fernando Trueba, con ‘Belle Époque’; Álex de la Iglesia con ‘El día de la bestia’, o Alejando Amenábar con ‘Mar Adentro’.

A partir de estas películas han surgido muchas otras de estos mismos cineastas que han marcado el camino a un sinfín de sus contemporáneos. Hablamos de filmes de éxito; hablamos de los Oscar; hablamos de plataformas para ofrecer el inmenso talento de tantos actores, actrices y técnicos. Basta recordar de dónde salieron Antonio Banderas, Penélope Cruz, Jordi Mollá, Javier Bardem, Javier Aguirresarobe, José Luis Alcaine y tantos otros de su generación.

Comparemos estos nombres y aquellos títulos con lo más relevante de estos años atrás y nos daremos cuenta de que aquí tenemos un problema.

Aunque los cineastas de las dos últimas generaciones tienen mayor preparación técnica y el mismo talento –a veces incluso más-- que los mencionados, sus carreras están siendo prostituidas por la exigencia editorial de los nuevos Midas de la producción, que bajo el paraguas de un duopolio que les permiten ganar millones, hacen aquellas películas que deciden y lanzan con las campañas publicitarias que solo sus cadenas y grandes empresas pueden permitirse.

Estos días está en pantalla, con gran éxito, la última película del joven cineasta Dani de la Orden, autor antes de ‘Barcelona Nit d’Estiu’ y ‘Barcelona Nit d’Hivern’. Es un director que ha demostrado un inmenso talento y aportado películas insólitas para nuestro cine. Ahora ha filmado un remake de comedia extranjera, patrocinada por una cadena privada. La continuidad de su carrera no debe limitarse a aportar su oficio para resolver con maestría los proyectos que le encarguen. Lo deseable, considerando su excelencia, es que continúe haciendo sus propios proyectos, progresando hacia un cine todavía con más ambición artística y proyección internacional. Los dos cines son necesarios, y el equilibrio entre ambos imprescindible para ser una potencia cinematográfica. Lo podemos ser, pues tenemos todos los mimbres.

Estimada Beatriz Navas: te saludamos porque sabemos de tu pasión por Werner Herzog. Porque, según cuentas en tu recientísimo libro 'Y ahora, lo importante' (Caballo de Troya, 2018), de joven te entretenías con ‘La Matanza de Texas’ y "Porky". Porque más tarde te emocionabas con Carmen Maura en ‘Mujeres al borde…’. Y porque pasaste por la experiencia de un cine más experimental e innovador.

Te animamos a ayudar a nuestros cineastas, jóvenes y veteranos, a continuar haciendo aquellas películas de interés para España y el mundo. Filmes ambiciosos desde el punto creativo. Innovadores y siempre hechos de forma valiente y arriesgada, por encima de nuestras propias posibilidades. Busca y apoya a aquellos toreros que quieren morir en la plaza, ósea a productores que por su película están dispuestos a arruinarse. Necesitamos más Elías Querejetas. Pero también hay que conseguir ganar para nuestra causa a todas las televisiones, públicas y privadas, y que de esta manera simpaticen con los objetivos de un cine independiente.

Continuará...

Post Scriptum. Nos ha llenado de tristeza el fallecimiento de Yvonne Blake, querida gran diseñadora de vestuario. Nuestras condolencias a su familia, y muy especial a su marido, el director Gil Carretero. Los que trabajamos con ella nunca la olvidaremos. Siempre echaremos de menos su bondad como persona y su enorme talento profesional.

Cultura

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios