"La industria musical era una peli porno": los secretos de la autobiografía rockera del año

La primera cazatalentos de Atlantic recuerda la Gomorra que fue el rock de los ochenta

Foto: Escena rock habitual en los 70 con Mick Jagger y Keith Richards
Escena rock habitual en los 70 con Mick Jagger y Keith Richards

Dorothy Carvello tenía 25 años. Era la secretaria de Ahmet Ertegün, capo de la industria musical estadounidense y fundador de Atlantic Records, el personaje que había descubierto a Ray Charles y firmado a Led Zeppelin, entre otras hazañas. El jefe y su joven asistente habían viajado juntos a un estadio de Pensilvania para intentar firmar a Skid Row, una de las bandas emblemáticas del heavy metal de los años ochenta, a la que también pretendían sus rivales Geffen. Ertegün, bien entrado en los sesenta, aprovecho la atmósfera festiva del concierto para meter mano a los genitales de su secretaria. “Era como un pulpo aferrado a mi cuerpo y le empecé a pegar”, explicó Carvello hace unos días al New York Post.

Es una de las decenas de confesiones que contiene ‘Anything For A Hit’ (Chicago Review Press, 2018), su libro de memorias recién publicado, una bomba de relojería en los tiempos del movimiento #MeToo. No se trata solamente de las historias que cuenta, sino la posibilidad de que otras muchas otrasempleadas, artistas y mujeres de la industria musical se animen a compartir sus experiencias de abusos sexuales.

Sexo y contratos de confidencialidad

'Anything For A Hit'
'Anything For A Hit'

Los recuerdos recogidas en el libro destacan por su extrema crudeza y honestidad. Por ejemplo, Carvello reconoce que a la mañana siguiente de aquel brutal incidente fue ascendida, convirtiéndose en la primera cazatalentos femenina de la historia de Atlantic Records. También comparte el momento en que entró en el despacho de su jefe para que le firmara un documento y le encontró con los pantalones bajados, recibiendo sexo oral. Tras los primeros instantes de duda, decidió acercarle el papel y retirarlo cuando estampó su nombre. “Tenía que seguir la corriente o despedirme. Decidí seguir la corriente”, admite. Atlantic era una especie de Gomorra, que seguía el ritmo impuesto por su líder. Por ejemplo, cuando Carvello se acostó con Michel Hutchence de INXS, su jefe empezó a hablar mejor de ella en las reuniones. A la oficina solían llegar polaroids de Ertegün desmadrado en mitad de actos sexuales. El vicepresidente de Atlantic recibía a las mujeres chantajistas en su oficina y les pagaba al contado a cambio de que firmaran contratos de confidencialidad.

Despedida por capricho

No todo fueron conductas sexuales. Tras un concierto lamentable de Skid Row, Ertegün agarró del brazo a Carvello y la lanzó contra la mesa de un club nocturno, causándole una grave fractura en la frente. Nunca se disculpó ni se interesó por las facturas médicas. Carvello duró cuatro años en Atlantic y fue despedida por la negativa a sentarse en las rodillas de un ejecutivo, que previamente le había palmeado los muslos. Ertegün falleció a los 82 años, cargado de vodka y cocaína, en la zona VIP de un concierto de los Rolling Stones. “El abuso sexual era rampante en la industria musical de los ochenta”, sostiene Carmelo. También recuerda como los ejecutivos recibían pedidos de lubricante y juguetes sexuales en sus despachos. A pesar de los abusos, la autora siguió visitando a Ertegün (y manteniendo a raya sus avances sexuales) hasta pocos meses antes de su muerte.

Dorothy Carvello con Bon Jovi y Skid Row
Dorothy Carvello con Bon Jovi y Skid Row

Competición femenina feroz

En una jugosa entrevista con la prestigiosa publicación Rolling Stone, Carvello admite que “era una locura. Como una película porno. Allí es donde trabajaba: en el decorado de una productora porno. Y te lo dice una chica de Brooklyn, independiente y que conoce la calle”, aclara. Su relato explica como los comportamientos más salvajes empezaban entre los directivos y se filtraban poco a poco hasta las recepcionistas. También describe una competición feroz entre mujeres, que llegaban a darse información falsa unas a otras para que a las rivales les cayesen broncas de sus jefes. La inmensa mayoría de sus compañeras de oficina se negaron a hablar con ella para el libro. Preguntada por el movimiento #MeToo, apunta lo siguiente: “Las mujeres en la industria de la música todavía tienen miedo de hablar. Dudo que si alguna lo hiciera, fuese a recibir el tipo de respaldo de sus compañeros y compañeras que han recibido en el cine”, sospecha. Carvello ha pasado los últimos seis años intentando vender sus memorias, pero no lo consiguió hasta abril del año pasado, en plena efervescencia de la oleada feminista.

Dorothy con Vito Bratta (White Lion) y Steve Tyler (Aerosmith)
Dorothy con Vito Bratta (White Lion) y Steve Tyler (Aerosmith)

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