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Terry Gilliam sobre su 'Quijote': "Que se joda Cervantes"

El director consigue por fin estrenar 'El hombre que mató a Don Quijote', que clausura este sábado el Festival de Cannes

Foto: Adam Driver y Jonathan Pryce en 'El hombre que mató a Don Quijote', de Terry Gilliam. (Warner)
Adam Driver y Jonathan Pryce en 'El hombre que mató a Don Quijote', de Terry Gilliam. (Warner)

Tras más de 25 años de odisea para sacar adelante el proyecto, Terry Gilliam ha podido por fin dar a conocer 'El hombre que mató a Don Quijote', su personal aproximación a la obra de Miguel de Cervantes. Por el camino quedan varios intentos fallidos de rodaje, uno de los cuales está documentado en la muy recomendable 'Lost in La Mancha' de Keith Fulton y Louis Pepe. Incluso ya han fallecido dos actores vinculados al film, Jean Rochefort (la primera opción de Quijote) y John Hurt (un candidato posterior), además de los que se apearon en algún momento como Johnny Depp, Vanessa Paradis, Robert Duvall, Ewan McGregor o Michael Palin.

Cuando por fin se dio por finalizado el montaje y Cannes anunció el estreno, el exproductor portugués del film Paulo Branco intentó impedir su proyección con argucias legales. A lo que siguieron los problemas de salud de Gilliam, de los que ya se ha recuperado. 'El hombre que mató a Don Quijote' ha tenido que superar tantas batallas solo para ver la luz que el resultado final parece lo de menos. La tendencia al delirio habitual en la obra de Gilliam se sale aquí de madre en una película que tiene mucho de despropósito previsible. El director, que confiesa no leer las críticas ("la mayoría las escribo yo"), está demasiado feliz con su recién parida criatura como para preocuparse por los comentarios.

PREGUNTA. ¿Cómo se siente después de todo el calvario que han pasado usted y la película?

R. Cuando llegué a pensar que quizá 'El hombre que mató a Don Quijote' no podría verse en Cannes a causa de cierto 'amigo' portugués mi plan era alquilar una sala aquí mismo y proyectarla por mi cuenta. Así que la película se iba a ver en el festival de una forma u otra. Pero el festival se ha portado de maravilla y la protegieron. Todo esto me recuerda lo que ya sucedió con 'Brazil', que se estrenó antes en Francia porque estaba bloqueada en Norteamérica (por desacuerdos de la productora con el montaje del director) y desde aquí inició su carrera por todo el mundo.

P. ¿Han valido la pena todos estos años de preocupaciones?

R. Al final me he sacado este problema de encima. Ha tardado más de lo que esperaba, pero por suerte nunca me acuerdo de las cosas malas, solo de las buenas. Esa es la razón por la que estoy lo suficientemente loco como para seguir haciendo películas, si me acordara de lo malo lo habría dejado hace tiempo.

P. ¿Ha habido muchos cambios desde el proyecto inicial?

R. He cambiado lo que a estas alturas me parecían malas ideas por desgastadas, como lo del protagonista viajando en el tiempo para aterrizar al lado del Quijote. Al alargarse tanto el proyecto, el guionista Tony Grisone y yo fuimos actualizando la historia para que no se nos quedara anticuada. Así decidimos otorgarle un pasado al protagonista, Toby, en el que ya había rodado una versión del Quijote y mostramos cómo esto había afectado de forma negativa a los protagonistas de la misma. Esta es la idea que ha dado la forma final al film, aunque queden rastros de los primeros guiones.

Otro momento de 'El hombre que mató a Don Quijote'. (Warner)
Otro momento de 'El hombre que mató a Don Quijote'. (Warner)

P. ¿Por qué esta obsesión con el Quijote?

R. Quizá la pregunta sería por qué el Quijote está tan obsesionado conmigo que no me ha dejado en paz en todos estos años. Siempre digo que ha abusado de mí, que tiene la culpa de todos mis problemas.

P. ¿Cuántas veces se ha leído la novela de Cervantes?

R. Cuando me propuse hacer una película sobre el Quijote pensé que ya conocía al personaje. Así que me dirigí al productor de 'Las aventuras del barón Munchausen', le expliqué mi idea y le dije que necesitaba 20 millones de dólares para llevarla a cabo. Conseguí el dinero... y entonces leí el libro. ¡Y era enorme! Me di cuenta de que podías utilizar algunas partes pero no se podía adaptar de forma convencional. Para mí la serie de televisión española con Fernando Rey resultaba aburrida de tan fiel que quería ser a la novela. Tuve claro que no podía trasladar el texto a la pantalla de esta manera, pero sí mantenerme fiel a su espíritu. Pensé: ¡que se joda el libro! ¡que se joda Cervantes! ¡Manos a la obra! Era la única forma de hacerlo, desembarazarse del peso que supone la historia original. Creo que 'El Quijote', sobre todo la segunda parte, es una obra mayúscula de la literatura universal, la primera gran novela moderna. Sí que me interesaba mantener ese retrato multicultural de España que llevó a cabo Cervantes, sobre todo en lo que a la presencia del Islam respecta. La cultura musulmana alcanzó su cenit en España, en Granada, donde convivían con los judíos y los cristianos. Hasta que llegaron los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, y acabaron con todo.

P. ¿Cómo llevó a cabo la inmersión en la cultura española para contextualizar la película?

R. A lo que dediqué más tiempo fue a las fiestas. Lo que se ve al final de la película es una mezcla de muchas de ellas. Trabajar en régimen de coproducción te obliga a contar con profesionales locales, lo que es una suerte. He podido colaborar con actores de gran talento como Jordi Mollà, Óscar Jaenada, Sergi López... Por cierto, cuando apareció el primer 'teaser' de la película hubo gente que comentó en mi facebook a propósito de Sergi López, "¿cómo has conseguido trabajar con Robin Williams si está muerto?". También ha sido una suerte contar con un músico español como Roque Baños; como compositor no tiene nada que ver con hacerlo con otro que se hubiera limitado a imitar cómo suena la música española.

Olga Kurylenko en 'El hombre que mató a Don Quijote'. (Warner)
Olga Kurylenko en 'El hombre que mató a Don Quijote'. (Warner)

P. ¿Qué queda del Terry Gilliam de los inicios, el que por ejemplo trabajaba más con la animación?

R. Ya no sé donde está. Cuando las cosas van bien me siento como un niño y creo que me queda todavía un sentido del humor muy potente. Y tengo la sensación que cada vez ser ríe menos. Si el humor se muere, es el fin de la civilización. En lo que la animación respecta, se vuelve aburrida al final porque tienes que controlarlo todo. Y ahora mismo me interesa más trabajar con seres humanos que con pedazos de papel.

P. ¿Cómo recuerda a Jean Rochefort?

R. Cuando el film se paró por primera vez, lo más difícil para mí fue buscar a un nuevo Don Quijote, porque Jean era perfecto para el papel, incluso tenía el rostro adecuado. Se pasó meses perfeccionando su inglés y nunca se daba por vencido. Todavía no sabemos lo que pasó con su salud, pero fue una tragedia. Jean ya no está y eso duele.

P. Al menos usted ha podido por fin acabar su película sobre el Quijote. Otros, como Orson Welles, no lo consiguieron.

R. Todo lo he hecho por Orson (ríe). Bueno, al menos he conseguido ser mejor que él en algo, en acabar una película. Ya me gustaría que pudiéramos ver la versión íntegra de Welles. Hay un pequeño homenaje en su honor en 'El hombre que mató a Don Quijote'; a ver si saben encontrarlo.

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