cómo administrar un cártel de la droga

'Narconomics': ¿por qué un gramo de cocaína cuesta igual desde hace 20 años?

Tom Wainwright, editor de The Economist, muestra en un apasionante libro cómo liderar una organización criminal dedicada al tráfico de drogas no es muy diferente de hacerlo con Wallmart

Foto: Alijo de unos 350 kilos de cocaína en República Dominicana. (EFE)
Alijo de unos 350 kilos de cocaína en República Dominicana. (EFE)

"Los defensores de la erradicación piensan que el objetivo no es necesariamente eliminar por completo el cultivo de coca, sino encarecerlo. (...) En el pasado, prácticamente toda la coca cultivada podía ser convertida en cocaína. Hoy día se desperdicia casi la mitad, arrancada desde las raíces o rociada con herbicida por las autoridades. Pero aún cuando tengan que cultivar el doble de coca que antes para producir la misma cantidad de cocaína, los cárteles no han tenido que subir sus precios. Hoy en Estados Unidos, un gramo de cocaína pura cuesta alrededor de 180 euros (en la calle cuesta la mitad de eso, pues solo es 50% pura). Eso es, más o menos, lo que ha costado durante las últimas dos décadas, a pesar de los miles de golpes de machete y litros de herbicida que han sido utilizados" (el precio por cierto del gramo en España, uno de los países donde sale más barato, tampoco ha subido en mucho tiempo de los 50/60 euros). El enigma con el que arranca 'Narconomics' (Debate), el estupendo ensayo en el que el periodista británico Tom Wainwright (Londres, 1982) demuestra cómo el imperio de la droga funciona como cualquier otra multinacional, solo es el primero. Hay más.

¿De qué manera los cárteles han logrado desafiar las leyes de la economía? Bueno, no son los únicos que lo han conseguido, advierte Wainwright, editor de The Economist, que recabó la información para este libro mientras ejercía de corresponsal de la revista entre 2010 y 2013 en México, Centroamérica y el Caribe. Existe por ejemplo una multinacional minorista gigantesca y extraordinariamente popular con ingresos anuales en todo el mundo de casi 500.000 millones de dólares que mantiene precios endémicamente bajos -que son, según sus proveedores, "criminales"- como por ejemplo medio kilo de pavo por 40 centavos de dólar o un juego de nueve platos por 1,59 dólares. ¿Su nombre? Walmart.

'Narconomics' (Debate)
'Narconomics' (Debate)

"Todo el mundo", explica Wainwright, conoce el concepto de monopolio, en el que una compañía es el vendedor dominante de un producto en particular y, por ello, puede imponer el precio que quiera. Los críticos de los minoristas, como Walmart, los acusan de ser "monopsonistas", esto es, compradores dominantes de ciertos productos. (Así como la palabra "monopolio" proviene de la idea griega de "un solo vendedor", "monopsonio" significa "un solo comprador".) De la misma forma en que un monopolista puede imponer precios a sus consumidores, que no tienen a nadie más a quién comprarle, un monopsonista puede imponer sus precios a sus proveedores, que no tienen nadie más a quién venderle. Según dice la teoría, si quieres alcanzar un amplio número de consumidores, tienes que estar en Walmart. La tienda lo sabe y por ello puede exprimir a los proveedores".

Despejamos el enigma, los cárteles de la droga operan como un monopsonio, más que producir compran, procesan y envasan lo que agricultores corrientes de Colombia y otros lugares les venden a precio cautivo. Si los costes suben para los campesinos, debido a guerras, matanzas o erradicaciones, ellos se ven obligados a sufrir y asumirlo. "No es que la estrategia no esté teniendo ningún efecto", concluye el autor, "el problema es, más bien, que lo sufren las personas equivocadas".

Problemas en Recursos Humanos

'Narconomics' chuta en el cerebro del lector toneladas de información sin cortar y sin resaca. Su título homenajea evidentemente el ya mítico 'Freekonomics' de Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner, uno de los ensayos de divulgación económica más vendidos de la historia con cinco millones de ejemplares despachados en todo el mundo en donde, por cierto, uno de sus capítulos relataba las angustiosas visicitudes pecuniarias de un pequeño grupo de camellos urbanos. Tom Wainwright recorre la cadena de suministro del negocio mundial de la cocaína que genera unos 90.000 millones de dólares anuales merced a un aumento de precio del 30.000%, analiza los pros y contras de las diversas estrategias -colusión o competencia sangrienta- de los Señores de la Droga para prosperar, sus relaciones públicas, la amenaza de la deslocalización o el auge de las compras online, Pero quizás las páginas más interesantes y divertidas sean las que reparan en "el problema humano".

Wainwright recorre la cadena de suministro del negocio mundial de la cocaína que genera unos 90.000 millones de dólares anuales

Atiendan a la triste historia del chófer de una organización internacional británica de delincuentes que debía entregar 300.000 libras en Bélgica a cambio de un gran cargamento de estupefacientes. Y claro, quién iba a resistir la tentación de desparramar semejante cantidad de billetes sobre la cama, hacer el amor sobre ellos con su novia e inmortalizar el momento con unas selfies. Pero, ay, el chófer además de novia tenía una mujer celosa que descubrió las fotos y se las pasó muy enfadada a la policía. El chófer acabó en la cárcel y el dinero en manos de la policía fronteriza británica.

"El asunto de los narcóticos tiene una imagen de profesionalismo despiadado, con sicarios indolentes, narcotraficantes ingeniosos y expertos en logística unidos para burlar a la policía. A veces funciona así, pero también se caracteriza por una incompetencia impresionante. Al considerar los altos salarios involucrado, incluso en cargos inferiores del negocio -en Reino Unido un chófer puede ganar 800 libras (1.300 dólares) al día sólo por entregar cargamentos de cocaína-; parece extraño que con frecuencia los trabajos sean realizados por 'tontos' ('divvies') y 'tarados' ('numpties')". Así, según Wainwraght -quien asegura haber escrito este libro como un manual para conocer y derrotar a los Señores de la droga- el mayor problema que enfrenta cualquier cártel es un viejo conocido de la empresa habitual: los recursos humanos.

Cultura

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