20 años apatrullando los festivales

¿Cuánta droga lleva tu droga? Energy Control, los polis buenos de la fiesta

La organización, dedicada al control de riesgos y al consumo responsable de estupefacientes, cumple dos décadas en la brecha

Foto: Cartel informativo de Energy Control
Cartel informativo de Energy Control
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Durante dos décadas, como un martillo pequeño-pero-incansable, Energy Control ha estado sembrando el mismo mensaje. Se puede resumir así: la política sobre drogas no debe limitarse a medidas represivas. Sobre todo, por una cuestión práctica: ese enfoque no ha funcionado. Por eso suena sensato celebrar la supervivencia de esta organización, vinculada a la Asociación Bienestar y Desarrollo (ABD). “En estos veinte años, el avance más importante fue la consolidación de la estrategia de control de riesgos y daños como algo útil”, explica Claudio Vidal, responsable en Andalucía.

¿Cuáles son sus herramientas de trabajo? Básicamente, una portal informativo, reparto de folletos en lugares de ocio y la implantación de puntos equipados para analizar qué contiene cada lote adquirido por los consumidores. “Hemos sido pioneros y referentes para otros proyectos de Europa y América, asesoramos a Naciones Unidos en estupefacientes y somos un instrumento más del Plan Nacional Sobre Drogas”, resume.

Más allá de la adicción

Vayamos a los conflictos cotidianos: ¿cómo ha afectado al consumo la debacle económica de 2008? “Se han registrado pequeñas modificaciones. Muchos se han pasado de la “coca” al sulfato de anfetamina, conocido como 'speed'. Mientras el gramo de cocaína se ha vendido históricamente entre cincuenta y sesenta euros, el de 'speed' variaba entre veinte y quince.

Desde 2008 muchos se han pasado de la coca al speedDicho esto, es arriesgado atribuirlo a la crisis. "Más allá del dinero disponible, había cierto hartazgo de la coca, un poco por aburrimiento y también porque cada vez estaba siendo más adulterada”, explica. Energy Control puso en guardia contra el Levamisol, un antiparasitario que está presente en casi la mitad de la cocaína que se vende en España. Este producto puede pueden generar problemas en el sistema inmune y en la piel. “Tradicionalmente, las políticas sobre drogas están centradas en la adicción. Se olvidan otros dos grandes tipos de problemas, unos que llamamos 'agudos' y que tienen que ver con intoxicaciones, accidentes y violencia en lugares de ocio. Por otro lado, tenemos las adulteraciones, típicas de los mercados ilegales, que son muy propensos al fraude. Cuando no sabes qué sustancia consumes te estás poniendo en peligro”, advierten. Imaginen tener tres goteras en el salón casa y que la solución se centre en tapar solo una.

Ketamina: no te estropees la fiesta

En general, la estrategia de Energy Control se ha basado en apoyar el consumo responsable. Recordemos que ser usuario de drogas no es ilegal en España. La única sustancia que han recomendado no ingerir es la ketamina, muy popular entre los aficionados a la música electrónica más dura . El lema de su campaña fue “No te estropees la fiesta”.

Energy Control puso en guardia contra el Levamisol, un antiparasitario que está presente en casi la mitad de la cocaína que se vende en España¿Por qué esta excepción? “Hace unos años, hicimos un estudio sobre esta sustancia y nos dimos cuenta de que estos usuarios eran mucho más propensos a tener problemas. Algunos de ellos no eran graves, pero otros sí. Por ejemplo, el efecto anestésico y depresor de la 'keta' provocaba muchas caídas con lesiones. También detectamos algunos patrones de uso intensivo que llevan a la adicción. Otro resultado negativo es que provoca patologías graves en la vejiga, incluso en consumos moderados”, afirma.

El gran escaparate de Energy Control han sido los festivales de música, que ocupan la actividad de la organización de mayo a septiembre. Algunos, como Sónar y Rototom, han mantenido su compromiso de ceder espacio a los puntos de análisis gratuito de la organización. Otros se echaron atrás, caso del Primavera Sound de Barcelona. “A veces lo festivales no quieren reconocer que allí se consumen drogas. Hay que madurar en esto y en general en el debate sobre los estupefacientes, ya que las políticas represoras no han estado funcionando, sino que contribuyen a crear mafias, conflictos y problemas”, lamenta Vidal.

Desinterés político

La clase política muestra un interés guadianesco en este asunto. “Es un mundo complejo, con muchas contradicciones. Una de las leyes más duras contra las drogas la introdujo el PSOE en 1992. Por muchos sectores fue vista por un paso atrás. El PP endureció más todavía las penas en su última ley de Seguridad ciudadana”, denuncia. España es un país avanzado en políticas sobre sustancias psicoactivas, como demuestran los planes públicos de implantación de salas de consumo supervisado de heroína. “Se ha demostrado que eran eficaces. El problema es que tienen un coste político. Entramos en terreno peliagudo: los votantes suelen están de acuerdo, siempre y cuando no las instalen en su barrio. En general, los partidos no tienen iniciativas, solo actúan si hay mucha presión social y no supone un coste electoral. Tampoco es habitual que nos hagan consultas, aunque hemos estado abiertos siempre cuando lo han deseado”, recuerda.

Una de las leyes más duras contra las drogas la introdujo el PSOE en 1992Preguntamos a Vidal si, a falta de partidos, Energy Control suele trabajar con celebridades para que circulen más sus mensajes. “No, no es algo que nos hayamos planteado, aunque ahora tenemos una campaña con Alaska sobre el Chem-Safe, que trata sobre los riesgos de prácticas sexuales donde el consumo de drogas es habitual”, apunta.

Dejamos para el final la pregunta del millón: ¿veremos algún día drogas en las farmacias? “Es complicado. La sustancia más avanzada ahora mismo es el cannabis, pero hace poco hemos visto la noticia de que una farmacéutica invirtió en el lobby prohibicionista. Supongo que no quieren dar alas a un remedio que los pacientes puedan cultivar gratis en sus casas. Eso no aumentaría sus beneficios”, señala. Los objetivos de Energy Control para el futuro consisten en continuar activos y consolidarse para influir en políticas públicas. Asumen su condición de pez pequeño en un océano de intereses económicos, políticos e ideológicos.

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