No es lo que hay, Werner: las mentiras de su ensayo contra España
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No es lo que hay, Werner: las mentiras de su ensayo contra España

El ejecutivo holandés resume algunos de nuestros peores defectos, pero se vale de las cifras más abultadas que encuentra para dibujar un país grotesco y semifallido

Foto: Vicent R. Werner, en una imagen de archivo.
Vicent R. Werner, en una imagen de archivo.

Un empresario holandés se ha convertido esta semana en el azote de los españoles. Afirmaciones exageradas, datos sin fuentes o fuera de contexto y lugares comunes sobre España se alternan a lo largo de 382 páginas en las que Vincent R. Werner destripa todos los defectos, problemas y aspectos negativos del país en el que lleva viviendo 17 años.

Hay que reconocerle a Werner la crudeza de la mirada del extranjero, la capacidad para indignarse ante cosas que consideramos habituales, como la descripción minuciosa que hace del escándalo de las cláusulas suelo o lo contrarios a la ley que resultan los kioskos donde se venden los cupones de la ONCE. No obstante, en muchos casos, Werner retuerce los datos en favor de una conclusión predeterminada.

España, la posbélica

“Desde un punto de vista económico, la crisis ha devuelto la sociedad española a los niveles más altos de pobreza desde la Segunda Guerra Mundial”.

La Tasa de Riesgo de Pobreza en España es hoy del 22,3% y llegó al 29% durante 2013, en lo más profundo de la crisis. Además, el 67% de la población tiene dificultades de algún tipo para llegar a fin de mes. Y es cierto, como destacan varios estudios, que España es uno de los países con los niveles de desigualdad más acentuados del ámbito comunitario. Una vez reconocida la gravedad de la situación, ningún indicador recuerda a la vida de los años 40 que, como sabrá Werner, fueron muy duros por nuestra Guerra Civil, no por la Segunda Guerra Mundial.

Este gráfico, incluido en este amplio estudio sobre los niveles de vida en España y Francia en el siglo XX, traza la evolución del PIB per cápita en ambos países.

Evolución del PIB de España y Francia desde 1850
Evolución del PIB de España y Francia desde 1850

Si tanto número le aburre, las descripciones de la España de 1942 que realizó Carlton J. H. Hayes, un prestigioso catedrático de Historia Europea de la Universidad de Columbia que ejerció como embajador de EEUU, son elocuentes: “Jamás vimos mantequilla o verdadero pan en ningún hotel u hogar español, y el inevitable aceite de oliva estaba siempre rancio (...) Pero la escasez y la miseria eran patentes; no acierto a comprender cómo podían subsistir las masas de habitantes de las ciudades”. Han sobrevivido ciertos problemas, pero no estamos así.

La única referencia que hemos encontrado parecida a lo que sostiene Werner es en un artículo de Russia Today, medio de propaganda del Kremlin ruso y delirante productora de 'fake news'.

España, la indocumentada

Werner considera que España tiene un problema con la formación superior y universitaria. Lo explicita en frases como esta:

El 50% de los españoles de más de 25 años ha aprobado la educación secundaria. La otra mitad, no lo ha hecho”.

España es el país donde licenciados con dos máster trabajan en McDonald’s, ¿no lo recuerdas, Werner? El problema principal no es el acceso a la educación superior, sino quizá la calidad de la enseñanza. De hecho, volviendo a los datos del Instituto Nacional de Estadística, el 78,1% de españoles en edad adulta tiene un nivel de formación de educación secundaria o superior.

El holandés utiliza el dato del grupo de edad de población (25-64 años) que más le conviene, el que incluye una varias generaciones que crecieron en el sistema educativo franquista. Aún así, esa cifra se quedaría más cerca del 60% (57%, en concreto) que de la mitad de los españoles.

España, la hipotecada

“Cuando digo a los españoles que en Holanda la mayoría de las personas alquila su casa, me miran con desconfianza (...) y todos tienen una hipoteca”.

Es cierto que España es un país donde la mayoría de la población compra una casa antes que alquilarla, de acuerdo con los datos de Eurostat y con la percepción de cualquier ciudadano. Pero también es cierto, según la misma fuente, que no “todos” los españoles están hipotecados: tan solo el 30,9% son dueños de una vivienda con una hipoteca, ligeramente por encima de la media europea (27%) y por detrás de otros miembros insignes como Francia, Irlanda, Reino Unido, Suiza...y Holanda.

España, la absentista

Werner vierte una serie de críticas razonables a la baja productividad de España, pero de nuevo se deja seducir por la leyenda negra en materia laboral:

“Nada sorpresivamente, España lidera los rankings europeos cuando hablamos de absentismo laboral. Todas estas horas corresponden al equivalente de 791.079 trabajadores a tiempo completo faltando a trabajar durante un año completo. Toda la población está enferma en un país que está entre los más pobres de Europa. Todo el mundo señala al Gobierno, pero la clase trabajadora es la que enferma y produce estas increíbles cifras. La incongruencia es obvia”.

La incongruencia es obvia porque los datos no avalan las afirmaciones de Werner. España no es uno de los países más absentistas del mundo. Según el último informe de Eurofund, nuestro país se encuentra en la media comunitaria en materia de falta al trabajo. De hecho, porcentualmente está por debajo de Suecia, Dinamarca o Finlandia, aunque las bajas suelen alargarse más tiempo que en estos países.

No obstante, indica Eurofund en su estudio, es muy complicado cuantificar el absentismo debido al escaso control que tienen sobre él las empresas y los gobiernos, además de las distintas formas de medirlo. Para su dato, Werner ha acudido a una cifra de la CEOE, la patronal, que siempre se ha distinguido por crear alarma en torno a las ausencias del trabajo. Si hubiera preguntado a los sindicatos, habría obtenido una versión completamente diferente.

España, la optimista

“Los errores [del Gobierno y del Banco de España] sobre la tasa de paro o el crecimiento de la economía trasladan desconfianza a los mercados financieros”.

En 2017, la previsión del Gobierno sobre el crecimiento del PIB se desvió del dato real en menos de un 1%, igual que la del FMI. La del Banco de España, en cambio, fue de las que más se acercó al dato real. En 2011, año posterior al que Werner cita en su libro, OCDE y FMI fueron los organismos que más se desviaron, con una previsión solo peor a la del Consejo Superior de Cámaras.

Los errores en estas previsiones, como apunta el autor, son importantes, pero no son en absoluto exclusiva de las instituciones españolas. La desconfianza de los mercados, entonces, ha de estar bastante repartida.

España, la indolente

“Los casos de evasión en España están sujetos por un extraño sistema llamado “prescrito”, que significa que después de cinco años ya no se tiene en cuenta el delito”.

La prescripción de los delitos fiscales existe en España -es de entre 5 y 10 años según la gravedad del delito- pero no es una excepción ibérica. En Italia, el delito prescribe entre 4 y 10 años después, y Alemania también llega a los diez años para los casos más graves, el mismo tiempo que Francia.

En Estados Unidos, el IRS tiene entre 3 y 6 años para poner alguna pega a las cuentas de una empresa, y algunos delitos fiscales se juzgan por lo penal.También hay países, como Reino Unido, donde no existe la prescripción. En cualquier caso, resulta embarazoso recibir una crítica tributaria de un holandés.

España, la inculta financiera

Para explicar la falta de cultura financiera en España, Werner utiliza este párrafo:

En 1986 se lanzó Expansión, el periódico económico más leído en España. Como comparación, las primeras páginas de The Wall Street Journal fueron impresas en 1889, un siglo antes”.

Se trata de una comparación falaz, en tanto que a uno lo mide por la difusión y al otro por la veteranía. Sin embargo, si lo que quiere decir el holandés es que Expansión fue el primer periódico económico en España, falla por varios siglos. Otros cien años antes que el WSJ, en 1792, se imprimía en España el ‘Correo Mercantil de España y sus Indias’, fundado por el abogado Diego María Gallard y el economista Eugenio Larruga. Llegarían decenas de periódicos económicos después hasta la creación de Expansión.

Una de las primeras copias del Correo Mercantil
Una de las primeras copias del Correo Mercantil

España, la monolingüe

“Solo el 7% de los españoles habla inglés de manera fluida”.

Quizá los ejemplos de Emilio Botín, Mariano Rajoy o Ana Botella, machacando el idioma hasta hacerlo inservible, no representan fielmente al país. Es cierto que el español medio no destaca por su inglés, pero aquí Werner, una vez más, se pasa de frenada.

Los datos del INE indican que el 42,2% de los adultos españoles puede utilizar el inglés para comunicarse. El último eurobarómetro que preguntó por esto, el de 2012, concluyó que el 22% de los españoles definió el inglés como idioma que “habla lo suficiente como para poder mantener una conversación”, frente al 38% de la media europea. Incluso los datos más pesimistas sostienen de que uno de cada cinco españoles, el 20%, habla inglés “con soltura”.

La última encuesta sobre idiomas publicada por la Comisión Europea
La última encuesta sobre idiomas publicada por la Comisión Europea

En estos momentos la mayor red de escuelas de idiomas del mundo, la Europeiska Ferieskolan (FE), considera España como uno de los países donde el conocimiento del inglés es “moderado”, pero las esperanzas de mejora están en las nuevas generaciones: el 97,7% de los niños españoles estudian inglés, por encima de la media europea (94%), según datos de Eurostat.

España, la desinformada

Werner sostiene que los españoles, en líneas generales, estamos mal informados. Escoge como ejemplo los transgénicos:

España se ha convertido en el país de la Unión Europea que más transgénicos (OGM) produce. Mientras que esta tecnología es una de las que más preocupa a nivel mundial, y en tanto que los riesgos sobre la salud no están identificados por completo, prácticamente todos los países de la Unión Europea prohíben su cultivo… excepto España”.

Es cierto que los transgénicos preocupan a nivel mundial, ya que es una tecnología biológica relativamente nueva -de 1983- y debe ser escrutada con cuidado. La buena noticia es que, al menos a nivel europeo, se está haciendo. Los OGM son los productos alimentarios que más controles pasan de la Unión Europea; de hecho el panel de transgénicos de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha creado un sistema de evaluación tan alambicado que las empresas tardan años en obtener una licitación ​y la mayoría desisten en el proceso. Es por esto que muchos países comunitarios han dejado de producirlo, por la regulación y la carga reputacional, que no de consumirlo: el 95% del alimento de los animales de granja, los que llegan a nuestros platos, procede de cultivos transgénicos. El otro 5% restante está en los jabones, las cremas o la camiseta de algodón que llevas.

En treinta años, los transgénicos han salvado la vida de millones de personas que, de otro modo, hubieran tenido más difícil el acceso a los alimentos, por mencionar solo el impacto más directo. ¿Y sabe cuántas enfermedades/desórdenes/síndromes/problemas se han detectado por su consumo, señor Werner, a nivel mundial? Cero. Quizá, en este caso, España esté mejor informada que usted.

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