Tecnología militar: Si nos invaden, el ejército no podría defender ni la cuarta parte de España. Noticias de Cultura
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"Si nos invaden, el ejército no podría defender ni la cuarta parte de España"

Publica 'El libro negro del ejército español' (Akal), ochocientas páginas rebosantes de datos que analizan las disfunciones del estamento militar en España

Foto: Un tanquista contempla el embarque de carros de combate Leopardo 2E del ejército español unas maniobras en Zaragoza
Un tanquista contempla el embarque de carros de combate Leopardo 2E del ejército español unas maniobras en Zaragoza

Hay asuntos centrales de la vida política sobre los que debatimos sin apenas información. Entre ellos destaca el ejército, una institución venerada por la derecha y despreciada por la izquierda, casi siempre de manera más visceral que racional. Por eso es tan valioso que se publiquen títulos como 'El libro negro del ejército español' (Akal), ochocientas páginas rebosantes de datos, escritas por Luis Gonzalo Segura, que conoce la institución por haber pertenecido a ella. Alcanzó el grado de teniente, pero fue expulsado en 2015 por denunciar públicamente corrupción, abusos y privilegios. Su primer libro, ‘Un paso al frente’ (2014), despachó treinta mil copias y tuvo gran impacto mediático. Ahora se atreve con un detallado análisis de las disfunciones del estamento militar en España.

A pesar de su amarga experiencia, no estamos ante un libro destructivo, sino que transmite máximo respeto al trabajo de los soldados. Se cierra con veinte páginas donde expone su modelo de ejército popular, mezcla de una pequeña estructura profesional y un grueso de reservistas voluntarios, que siempre ocuparía el rango de soldado. Los voluntarios de este ejército popular tendrían ventajas sustanciales para acceder a los puestos de policía, bombero, guardia civil… El objetivo es incentivar a la población a formar parte de la defensa del país. Una propuesta que debería abrir el debate sobre el tipo de ejército queremos.

Luis Gonzalo Segura. (EFE)
Luis Gonzalo Segura. (EFE)

PREGUNTA. En el libro explica que el ejército español cuenta con un presupuesto real de diez mil millones de euros al año, pero que se utiliza de manera desastrosa. Calcula que en caso de invasión solo podríamos defender una cuarta parte de nuestro territorio.

RESPUESTA. Seguramente, he sido hasta generoso y no llegásemos a poder defender esa cuarta parte. Ahora mismo hay 3.500 millones de euros en material almacenado. Un disparate. Compramos carros de combate, pero nos damos cuenta de que no tenemos dinero para combustible, así que tiene que ir el Rey corriendo a revenderlos a Arabia Saudí para recuperar una parte de lo invertido. Soy partidario de gastar en Defensa, pero gastar de manera sensata. No se pueden comprar helicópteros NH90 cuando se nos están cayendo los helicópteros del servicio de rescate. Ahora mismo tenemos tres NH90 en un hangar de Albacete porque no hay personal capaz de hacerlos volar. Funcionamos como si tuviéramos una lista de la compra diseñada para favorecer a la industria militar, no a las necesidades del país. Seguimos adquiriendo carros de combate Leopard cuando cuando se han mostrado ineficaces. Sencillamente pesan 63 toneladas y el límite de carga de nuestros aviones es de 44. No los pudimos usar en Iraq ni en Afganistán, solo podrían utilizarse para defendernos de una invasión de Francia y Portugal. Necesitamos salvar vidas en los lugares donde actúan realmente los militares. Los ministros tienen mucha responsabilidad, pero más todavía la cúpula militar, ya que son quienes manejan la información.

Compramos tanques, pero no tenemos dinero para combustible, y tiene que ir el Rey corriendo a revenderlos a Arabia Saudí

P. Denuncia un ambiente de impunidad en las altas esferas militares.

R. Este año dimitió la ministra de Defensa de Holanda por una mina en mal estado que causó la muerte de dos militares. Esta historia no entró en el libro porque ya estaba en imprenta. Las negligencias y los muertos del ex ministro Morenés fueron más. Es responsable de dos minas también en mal estado que acabaron con la muerte de ocho militares y de dos helicópteros que no estaban en condiciones donde fallecieron siete militares. Todo eso no forzó su dimisión, ni siquiera fue reprobado. No hay apenas presión para que asuma su responsabilidad. En Holanda cayeron la ministra y el jefe del Estado Mayor. Mi libro intenta elevar el nivel de información sobre el ejército para que seamos conscientes de que hay que reaccionar. Se podría escribir otro libro sobre la relación de Felipe González con la empresa militar Indra. El PSOE de Andalucía y Abengoa tienen la responsabilidad en la incorporación de un submarino, el Isaac Peral S-81, que ni flota ni se propulsa. Parece que ninguna decisión militar puede cuestionarse. No hay una confrontación entre distintos partidos, sino lazos entre una élite corrupta que busca impunidad. Se premia a los periodistas que cuentan versiones edulcoradas de lo que pasa en el ejército. Creo que hay muchas cosas buenas que decir de los militares españoles, de esos soldados dispuestos a dar la vida por su país cobrando dos duros. Contar lo que se hace mal es defenderlos a ellos y a la institución. Incluso he visto cierta oficialidad que por su nivel de exigencia o por haber sufrido alguna injusticia se muestran críticos con cómo funciona el ejército.

'El libro negro del ejército español' (Akal)
'El libro negro del ejército español' (Akal)

P. ¿Hay una parte del ejército que no es visible?

R. Piensa en el reciente escándalo del chat de la policía municipal de Madrid. Tienes un foro de más de cien tipos donde seis se ponen a decir barbaridades de extrema derecha. No todo el mundo del chat piensa así, pero saben que esa ideología es la dominante y que esas declaraciones no se penalizan. Yo presento un recurso al Tribunal Constitucional y me dicen que no es relevante, mientras que lo presentan quienes asaltaron el centro cultural de Blanquerna y sí lo aceptan. Así vas aprendiendo que el sistema favorece cierto tipo de ideología. Hay cosas que se castigan y cosas que no. La reacción es distinta si defiendes posturas progresistas o de extrema derecha. La cúpula de nuestro ejército sigue teniendo mentalidad franquista. Yo he conocido un teniente coronel que escribía para la fundación Francisco Franco. También a un sargento que tenía un tatuaje con el Águila de San Juan. Por supuesto, no lo escondía. La solución no es un ejercito de izquierdas, sino uno que refleje la pluralidad de la sociedad a la que sirve. Intentar que se gaste mejor y que mueran menos militares españoles no perjudica a ningún sector político.

Conocí a un teniente coronel que escribía para la fundación Francisco Franco. También a un sargento con un tatuaje del Águila de San Juan

P. ¿Podría poner un ejemplo de país que haya hecho una transición sensata desde una dictadura militar a una democracia?

R. Para mí el modelo es Portugal. Además conozco el país, voy bastante. Como en todas partes, es posible que aparezcan casos de corrupción, pero me parece impensable encontrar un militar portugués de alto rango con tentaciones involucionistas. Si miras los blogs de los generales de aquí el pensamiento involucionista es la norma, no la excepción. Los militares españoles sienten adoración hacia los símbolos del pasado. La gran diferencia, por supuesto, es que allí el propio ejército fue el motor del cambio hacia la democracia. En Portugal los militares se manifiestan por las calles vestidos de militar. No es un problema para nadie porque son parte de la vida social.

P. Denuncia que la izquierda tiene una posición infantil con el ejército, que actúa como si no existiera .

R. Es increíble que todavía no se haya organizado una manifestación frente al Ministerio de Defensa protestando por el mal uso del presupuesto militar. Son diez mil millones anuales que deberían estar al servicio de todos. Tradicionalmente la izquierda solo se manifiesta para protestar contra las guerras, pero el ejército sigue funcionando en tiempos de paz. Hay que controlar qué compra y a qué intereses sirve. También deberíamos empezar a pensar en los militares como trabajadores: fallecieron 75 personas en el Yak-42, de las que 62 eran militares españoles; pienso que hay que manifestarse por ellos, igual que lo haríamos si hubiesen sido obreros de la mina o de la construcción. Estaría bien que las calles se hubieran llenado de gente. La izquierda no es capaz de distinguir que una cosa es el ejército y otra los militares. En el libro hago un propuesta de ejercito popular. Necesitamos un debate democrático sobre el modelo de ejército que queremos.

Es increíble que no se haya organizado una manifestación frente al Ministerio de Defensa por el mal uso del presupuesto militar

P. Otro problema es la forma en que se escribe sobre el ejército

R. Hay periodistas que hacen un trabajo crítico espléndido. Sin ir más lejos, Roberto Ballesteros de El Confidencial. También hay quien se limita a las loas y adulaciones, por ejemplo Alfonso Ussía. Escribe columnas en plan “no os comprendo, militares, que a pesar del desprecio de la sociedad seguís queriendo cumplir con vuestro trabajo”. Esos textos corren como la pólvora por los chats del ejército, sube la moral del cuerpo, pero no miran de frente los problemas cotidianos. Pérez Reverte me parece un tío con agallas, con valor, pero solo habla de problemas del pasado, que el sistema ya ha asumido y que no suponen conflicto. Si de verdad te importa el ejército, también hay que abordar las carencias actuales. Me gustaría que Pérez Reverte escribiera una gran novela sobre el ejército con toda la basura que ocurre ahora. En ese sentido, hay autores de derechas muy valiosos, por ejemplo Roberto Muñoz Bolaños, que para mí ha escrito la mejor aproximación al intento de golpe del 23 de febrero de 1981. Otro autor que podemos definir como derecha ilustrada es Lorenzo Silva, pero rebaja mucho su nivel habitual de crítica cuando habla del ejército. Me parece necesario un libro como ‘Sangre, sudor y paz’ (2017), donde habla del sufrimiento de la lucha contra ETA, pero creo que no es buena idea escribirlo en colaboración con Manuel Sánchez Corbí, condenado en 1997 por unas torturas donde casi mata a un detenido. El hecho de que Sanchéz Corbí sea jefe de la UCO (Unidad Central Operativa) también habla claro sobre los valores de la cúpula de la Guardia Civil. Que este señor tenga el apoyo de un premio Planeta es una forma de legitimarle.

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