llega a españa 'la acusación'

Corea del Norte, desde dentro por primera vez: "Somos esclavos del demonio"

Un desconocido funcionario norcoreano logró que sus excepcionales cuentos/denuncia sobre el patio trasero del infierno totalitario salieran del país. Ahora podemos leerlos al fin en España

Foto: El líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, durante una visita a una instalación militar en Jangjae. (Reuters)
El líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, durante una visita a una instalación militar en Jangjae. (Reuters)

Han Kyeong-hui es pescadera o, más bien, 'camarada encargada de la pescadería', una mujer alta y fuerte de mediana edad que vive junto a su marido y su hijo de dos años en la plaza de Kim Il-sung en Pyongyang, capital de Corea del Norte. Se acerca el día de la Fiesta Nacional, en que una gigantesca multitud tomará la plaza, y el niño anda asustado. ¿La razón? Un enorme retrato de Karl Marx levantado en el lugar con motivo de los fastos y en el que el pequeño está seguro de haber reconocido a Obi, el monstruo de la mitología coreana. Cada vez que el niño mira por la ventana de su casa, se topa con el barbudo y se echa a llorar aterrorizado.

No parece buena idea que te asuste Marx en el 'paraíso comunista', así que los padres, desesperados, deciden colocar una cortina azul además de la blanca translúcida y obligatoria que no lograba ocultar el retrato. Mala idea. La 'extravagante' cortina azul levanta inmediatamente recelos y la camarada pescadera es denunciada: "Apartamento número 3 de la sexta planta, edificio 5. Cada día, hacia las seis, cuando regresa del trabajo, y hasta la mañana, a la hora de volver a su puesto, despliega una cortina doble azul oscura un poco sospechosa. Tal vez se trate de un código para comunicarse con alguien. Denuncia del 6 de septiembre".

'La ciudad del fantasma' es uno de los relatos recogidos en 'La acusación', el primer libro de ficción escrito desde el interior de ese gigantesco campo de concentración que es Corea del Norte por un autor desconocido y que hoy aún permanece allí. Se hace llamar Bandi, luciérnaga en coreano, y su obra provocó una auténtica convulsión al ser publicada en la vecina Corea del Sur en 2014. Ahora, y después del éxito de su traducción inglesa —y de que su autor haya sido comparado con Kafka y Orwell— los cuentos de Bandi llegan a España en edición de Libros del Asteroide.

'La acusación', de Bandi.
'La acusación', de Bandi.

¿Cómo ha llegado hasta nosotros un libro de cuentos de un autor de Corea del Norte que critica duramente al régimen? Jamás había ocurrido en los 68 años transcurridos desde la partición de la península coreana. Los relatos, fechados entre diciembre de 1989 y el mismo mes de 1995, poco después de la muerte de Kim Il-sung, el déspota totalitario fundador de la República Popular Democrática de Corea, se incluyen en un manuscrito amarillento de 750 hojas escritas a lápiz. La noticia de su existencia llega a oídos de Do Hui-yun, un chino de origen coreano que ayuda a los refugiados que logran huir de Corea del Norte a través de la frontera con el gigante asiático.

Uno de estos refugiadas es un familiar de Bandi, una mujer que relata a Do la difícil situación del escritor y la importancia de su libro. Consciente de hallarse ante algo importante, Do pide a un amigo chino que va a visitar próximamente Corea del Norte que contacte con Bandi y recoja su manuscrito. Y así, los relatos de 'La acusación' salen finalmente del país ocultos entre las páginas de la 'Antología de textos de Kim Il-sung'. Parece ser que en el momento en que Bandi hacía entrega de su manuscrito, jugándose la vida, dijo: "Si mi obra se publica en Corea del Sur, eso será suficiente para hacerme feliz".

¿Qué sabemos de Bandi?

¿Podemos creernos la historia de Bandi? Sus editores aseguran que sí, que disponen de suficiente información como para "no tener dudas acerca de su veracidad", pero que no dan cuenta de ella para proteger la identidad del autor. Lo poco que sabemos de Bandi es que se trata de un escritor que perteneció a la Federación de Autores de Choseon, la asociación oficial de escritores de Corea del Norte, de obligada afiliación y dependiente del Departamento de Propaganda y de Agitación. Bandi nació en Hamgyeong y, pese a que desde muy temprano mostró dotes para la escritura, tuvo que abandonarla debido a su trabajo de obrero. Finalmente, logró publicar un puñado de textos en una revista oficial y adquirir reconocimiento como escritor.

Las hambrunas de los ochenta y noventa se llevaron por delante a muchos familiares y amigos de Bandi, y él comenzó a contarlo en cuentos clandestinos

Las catastróficas hambrunas de los años ochenta y noventa se llevaron por delante a muchos familiares y amigos de Bandi, y él comenzó a contarlo en cuentos clandestinos, historias trágicas pero también de aterradora comicidad protagonizadas por gente hambrienta y/o víctima del despotismo arbitrario del régimen. El periodista surcoreano Kim Seong-don los describe así en el apéndice a 'La acusación': "La obra de Bandi, más allá de su ironía, es una denuncia directa del régimen totalitario de Corea del Norte. Después de la muerte de Kim Il-sung, en 1994, Kim Jong-il ordenó a todos los escritores que consagrasen su trabajo a crear una literatura que hiciese vivir eternamente al Gran Líder. Los poemas en homenaje a Kim Il-sung, pues, inundaron todo el país como si se hubiese abierto un dique. Pero, precisamente, en aquella época, Bandi iba a contracorriente. No solo denunciaba la dictadura sino que se burlaba de ella".

'La acusación' es una sorpresa deliciosa y amarga con una historia cuya inverosimilitud parece probar su certeza. Porque en ese demenciado patio trasero del infierno que es Corea del Norte no rechina que una esposa cocine perro para alimentar a su marido, que las delaciones y el espionaje colectivo de todos sobre todos sean el pan de cada día ni que el simple miedo de un niño acabe con toda su familia en un campo de reeducación. Porque tal es el final de la camarada pescadera Han Kyeong-hui y de los suyos. Concluye Bandi: "Somos esclavos gobernados por un demonio y excluidos del resto del mundo por grandes muros".

Poema del manuscrito de 'La acusación'

Aquel viejo barbudo europeo

proclamó que el capitalismo es un mundo de oscuridad

mientras que el comunismo es un mundo de luz.

 

Yo, la Luciérnaga, que vivo en el mundo de la luz,

estoy destinado a brillar en el mundo de la oscuridad

y denuncio que esta luz

es, en realidad, una noche sin luna,

negra como un río de tinta

surcando el fondo de la tierra.

 

Bandi

Cultura

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