presentación de 'jason bourne'

Matt Damon: "Me alegraron las filtraciones de Snowden y Assange"

El actor estadounidense ha presentado este miércoles en Madrid la última entrega de la saga Bourne junto a su compañera de reparto, la actriz sueca Alicia Vikander

Foto: Alicia Vikander y Matt Damon en la presentación de 'Jason Bourne' en Madrid
Alicia Vikander y Matt Damon en la presentación de 'Jason Bourne' en Madrid

Bourne ha vuelto. 14 años después de la primera película de la saga , 'El caso Bourne' (2002) y casi 10 desde la última vez que Matt Damon se tiró de una azotea, subió unas escaleras en moto, se empotró con un coche y sobrevivió a varias deflagraciones para ponerse en el pellejo del espía y asesino profesional sin pasado en 'El ultimátum de Bourne' (2007). El próximo 29 de julio se estrena en España la cuarta película de la saga, de nuevo a cargo del director y guionista Paul Greengrass,y con motivo de su presentación, los protagonistas de 'Jason Bourne', Damon y Alicia Vikander, han ofrecido este miércoles una rueda de prensa en un céntrico hotel de Madrid.

Matt Damon: "Me alegraron las filtraciones de Snowden y Assange"

Vikander ('Ex-Machina' o 'La chica danesa', por la que ganó un Oscar) se une por primera vez a una franquicia que comenzó cuando la actriz sueca era menos que adolescente y que, para ella, está caracterizada por "reinventar el género de espías". "Yo ya era gran fan de la franquicia y para mí fue un poco surrealista formar parte de ella. Me encanta que tenga todo el tipo de acción y luego un trasfondo social o político en un contexto que te hace sentir que Jason Bourne realmente existe en nuestro mundo y puede estar ahí fuera, en la calle".

Libertad vs. Privacidad

El mundo ha cambiado mucho en estos últimos tres lustros. Si las tres entregas anteriores del personaje nacido de la pluma del escritor Robert Ludlum se centraban en George Bush y el legado de su "guerra al terror", 'Jason Bourne' se remoza para enfrentarse al que Damon considera como "el debate de nuestro tiempo": el conflicto entre "las libertades civiles frente a la seguridad, la libertad frente a la seguridad". En el filme "se discute sobre las implicaciones de una tecnología que se ha desarrollado muy rápido, y lo que eso significa para nosotros y para nuestras democracias", explica Damon. "Estas implicaciones son enormes".

En 'Jason Bourne', Damon y Vikander representan los dos polos opuestos de esta guerra de derechos y libertades, del mantra "cuanta más información me des más a salvo te puedo tener" por parte de los estados hacia los ciudadanos. "Siempre va a existir esta fricción entre una red de comunicaciones con privacidad y el aparato de seguridad y las libertades civiles. En la universidad un profesor me explicó que la KGB tenía 20 millones de informantes en la URSS. Y todos los días la gente iba a informar y por ello el Estado era tan poderoso. Y por eso también es tan difícil tener un sistema de seguridad en una democracia liberal, porque todos reclamamos nuestros derechos y libertades civiles. Pero es indiscutible que en este nuevo escenario de nuevas tecnologías va a haber extralimitaciones por parte de la gente que intenta mantenernos a salvo", reflexiona Damon.  

"Es indiscutible que en este nuevo escenario de nuevas tecnologías va a haber extralimitaciones por parte de la gente que intenta mantenernos a salvo"

Entonces, ¿qué opinan ambos actores de los casos Snowden y Assange? Sobre todo, cuando Snowden está considerado en Estados Unidos como un traidor antipatriota que ha revelado información delicada a los terroristas enemigos. "Estoy muy contento de que ocurrieran las filtraciones", se moja Damon. "Estoy muy agradecido de poder saber qué es lo que está pasando. La película no sabe cual es la respuesta, pero es una gran pregunta que debe encontrar contestación en cada país". Y Vikander lo apoya: "Personalmente, estoy de acuerdo con Matt. Por supuesto quiero vivir en un mundo que sea seguro, pero creo que lo que no podemos regalar es nuestra privacidad".

Un cambio generacional

La primera vez que Vikander leyó el papel de Heather Lee le pareció un personaje interesante y complejo, con varias capas. "Me pareció una propuesta fresca, un personaje femenino poderoso y fuerte. Pero creo que ha llegado el punto en el que debemos avanzar en la conversación sobre simplemente lo excitante es tener un personaje femenino poderoso y fuerte en una película y tenemos que asegurarnos de que hay más mujeres frente a las cámaras, pero también detrás: directoras de foto, asesoras o directoras".

"Hay una generación entera que trabaja en la tecnología, 'hackeando', dando órdenes a la gente en los gobiernos y en las grandes compañías"

"Heather Lee representa el cambio que ha sufrido el mundo en los últimos nueve años", analiza Vikander. "En la preparación del papel tuve la oportunidad de conocer gente que tiene el mismo trabajo que mi personaje. Es como una generación entera de gente que trabaja en la tecnología, 'hackeando', dando órdenes a la gente que trabaja no sólo en los gobiernos, sino también a las que tienen poder en las grandes compañías. Yo tuve el placer de ir a la City de Londres y casi me explota la cabeza al conocer gente de mi edad que tiene tres doctorados y fundó un par de compañías con 19 años; y mi personaje, Heather Lee, pertenece totalmente a este nuevo mundo en el que vivimos".   

No sin mi Greengrass

A pesar de la promesa de Paul Greengrass de que no volvería a dirigir ninguna secuela de Bourne, el cineasta inglés ha vuelto a unirse con Damon, quien siempre se ha negado a retomar el personaje sin contar con él.  "Originalmente todo fue idea de Doug Liman", admite Damon. "La primera vez que tuvimos una reunión desayunando hace 16 años me dijo 'yo no creo en James Bond, creo que hay un vacío que podemos llenar con un espía de nuestra generación con el que podamos indentificarnos'. E hizo una muy buena película. Supongo que reconsideraría hacer otra película de Bourne con Doug pero quizás siempre se lo pido a Paul porque creo que realmente entiende esta franquicia y no me la puedo imaginar haciéndola sin él. Si Paul Greengrass me lo propusiese, lo haría una y otra vez".

Y no es de extrañar, porque el realizador británico tiene un auténtico don para las escenas de acción. "Paul empezó estudiando Periodismo y haciendo documentales. Si has visto 'Sunday Bloody Sunday' (2002), es un documental absolutamente brillante: sabe cómo filmar una revuelta porque ha estado en medio de una revuelta, cubriéndolas como documentalista". 

"Paul Greengrass sabe cómo filmar una revuelta porque ha estado en medio de una revuelta, cubriéndolas como documentalista"

Además, Greengrass prefiere rodar las escenas de acción sin croma y efectos CGI, sino a la antigua usanza, siempre que puede. Y eso, para Vikander, ha resultado una experiencia inolvidable. "En la escena de la persecución de Las Vegas me subí a la azotea de uno de los hoteles y me pasé una hora viendo como los coches salían literalmente volando", recuerda.

Por otro lado, Damon admite que también gran parte del mérito de la película reside en el trabajo con la figuración en las primeras escenas, que trancurren en medio de las manifestaciones anti austeridad de Grecia, pero que fueron rodadas en Santa Cruz de Tenerife. "Teníamos 500 personas trabajando, rodando todo de noche, desde el anochecer hasta el amanecer durante un mes y consiguieron transmitir toda esa energía, esa pasión , algo muy difícil de hacer toma, tras toma, tras toma. Y realmente lo hicieron".

"Para 'Jason Bourne' he tenido que hacer el mismo régimen que hacía con 29, pero ahora es peor. No es nada divertido, no lo recomendaría"

Al venir del documental, Greengrass cuida mucho que los personajes y las situaciones parezcan reales. Con el realizador inglés todo tiene que fluir. "Incluso los extras que teníamos en los escenarios e la CIA eran realmente trabajadores que estaban haciendo lo que hacen todos los días en su puesto de trabajo habitual", desvela la actriz sueca.

Esa es una de las razones por las que Damon seguiría a Greengrass al fin del mundo Bourne. Sin embargo, una cosa es hacer de espía renegado con 29 años y otra con 45. "Desgraciadamente todavía no han inventado una pastilla que te puedas tomar para ponerte en forma. Para 'Jason Bourne' he tenido que hacer el mismo régimen que hacía con 29, pero ahora es peor. Sigo una dieta especial y tengo que ir al gimnasio dos veces al día. Es mucho trabajo. No es nada divertido, no lo recomendaría".

Otros retos

Sin embargo, después de 'Jason Bourne', a Damon le rondan la cabeza otro tipo de retos. "Definitivamente quiero dirigir, es muy importante para mí", confiesa. "Escribí una película hace algunos años y por temas de calendario no pude dirigirla, así que en el último momento llamé a Gus Van Sant para que lo hiciese él -todas las películas escritas por Matt Damon las ha dirigido Gus Van Sant-. He tenido tanta suerte con los directores con los que he podido trabajar a lo largo de todos estos años que sé mucho de realización al haber visto trabajar a los mejores directores del mundo durante miles y miles y miles de horas. Así que estoy deseando encontrar algo para dirigirlo yo mismo".

Por otro lado, a Vikander le ha picado el gusanillo de la escritura. "Me gustaría implicarme en los aspectos creativos de una película desde el principio", admite. "Creo que tiene que ver con seguir explorando. Soy muy afortunada de trabajar tanto con actores y cineastas brillantes pero siempre está esa cosa de querer probar cosas nuevas. Admás, he estado un tiempo desarrollando guiones y hace un par de años he fundado una compañía en este ámbito". Pero hasta que llegue el momento, los dos actores se tendrán que conformar con persecuciones infinitas, francotiradores e intrigas gubernamentales al más alto nivel. Todavía queda tiempo, al menos, para un par de Bournes más.

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