el agente secreto vuelve a los cines

James Bond lo deja todo y abre una funeraria

El director Sam Mendes pasa por Madrid para analizar las claves del nuevo 007: ‘Spectre’

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Photocall película "spectre"
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Lo malo de tener licencia para matar es que el día que se te empiezan a aparecer tus muertos… tienes que pedir la tarde libre. Algo así le ocurre a James Bond en el nuevo filme de la saga, ‘Spectre’, que se alarga necesariamente hasta las dos horas y media: el agente al servicio secreto de Su Majestad se ha cepillado a tanta gente en su medio siglo (y 25 películas) de existencia que lidiar con todos sus fantasmas requiere algo de tiempo.

Es la hora, por tanto, de cerrar un círculo; tanto para 007 como para los dos principales dinamizadores de la saga en los últimos tiempos: el actor Daniel Craig y el director Sam Mendes (Reading, 1965), que repiten faena tras haber reventado la taquilla mundial (y gustado a un sector considerable de la crítica) con el anterior Bond, ‘Skyfall’.

Todo indica, en efecto, que la fiesta Mendes&Craig está tocando a su fin; incluidas las imágenes de ‘Spectre’, que apuntan hacia el descanso del guerrero (o al menos hacia el descanso del guerrero Daniel Craig). ‘Spectre’ se estrena en España la semana que viene.  

 

Ni sí ni no

Mendes, que pasó hoy por Madrid para presentar el filme en el Teatro Real, no dijo ni sí ni no a la posibilidad de dedicarse a otros menesteres cinematográficos próximamente: “¿Que si no voy a volver a rodar otra película de James Bond? Bueno, que esta sea la primera pregunta es como si uno corriera un maratón, y a 200 metros de la meta, el público comenzara a gritarle: ‘Eh, ¿vas a volver a correr otro maratón?’. Dadme un respiro, ya veremos…”.

El director, de hecho, no se toma ninguna pregunta excesivamente a pecho. Es lo bueno de haber llegado a la saga Bond un poco por casualidad. Mendes, recuerden, se convirtió en un icono del cine 'mainstream' de autor al debutar con ‘American Beauty’ (1999)… y llevarse el Oscar al mejor director. Lo suyo parecían ser más bien los dramas familiares/sentimentales, como ‘Revolutionary Road’ (2008), pero, contra todo pronóstico, ha acabado agitando las taquillas internacionales con el macho de acción por excelencia.

 

Pregunta: ¿si alguien le hubiera dicho hace 15 años que acabaría dirigiendo películas de James Bond, le hubiera tomado por un chiflado? Respuesta: “Pues sí… Crecí viendo películas de 007, vale, pero lo dejé tras ver varias de Roger More, para reengancharme más tarde con Daniel Craig. En todo caso, para mí ha sido una sorpresa acabar aquí”, cuenta un Mendes que, no lo olvidemos, fue niño prodigio del teatro británico: a los veintipocos años ya estaba dirigiendo obras de Chéjov y Shakespeare. Y, sí, entre James Bond y Chéjov hay un abismo cultural, o al menos lo solía haber…   

El director no tiene aún claro su legado al frente de la saga, aunque sí guarda algunos consejos para los hipotéticos nuevos directores. “Que sean valientes y no se dejen influir por los gustos de los demás. He hecho las películas que me hubiera gustado ver como fan de Bond. Quizá mi legado sea ese: haber hecho lo que quería sin preocuparme por agradar a todo el mundo”.

He hecho las películas que me hubiera gustado ver de Bond. Quizá mi legado sea ese: hacer lo que quería sin preocuparme por agradar a todo el mundo

Mendes no parece excesivamente preocupado por la carrera comercial del nuevo Bond: “Es peligroso que tu único criterio sea el éxito. Más te vale que tus preocupaciones sean la historia y el placer de contarla”.

No obstante, el director inglés sí tiene alguna vaga idea sobre las causas del sideral éxito comercial de ‘Skyfall’. “Quizá no era el típico Bond -un hombre de acción solitario-, ya que estaba vinculado emocionalmente a una mujer a la que amaba y a otra que ejercía de madre. A lo mejor fue eso lo que gustó al público”, aclara.

Los fantasmas de ambas mujeres se aparecen ahora en ‘Spectre’, cuya explosiva y multitudinaria secuencia inicial tiene lugar en el Zócalo de México DF en plena celebración de los muertos.

Por cierto: pese a todo este trasiego de muertos y afectos, 007 tarda alrededor de tres minutos de metraje en morrearse con la primera mujer despampanante. Ya saben: puede que el nuevo James Bond quiera sentar la cabeza y todo eso, pero la cabra tira al monte. Aunque la mona se vista de Chéjov, mona se queda.

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