entrevista a la escritora británica fiona barton

La superventas que se curtió en los tabloides, así es la nueva reina del crimen

Cubrió sucesos espeluznantes como periodista y ahora debuta con una novela no menos turbia -'La viuda'- que apunta a 'bestseller' del verano

Foto: La escritora británica Fiona Barton. (Llorenç Osa)
La escritora británica Fiona Barton. (Llorenç Osa)

Información relevante sobre la industria del libro para arrancar: debido al éxito mundial de novelas como 'Perdida' y 'La chica del tren', anda todo el mundo como loco publicando títulos del subgénero negro de moda, el 'domestic noir', o qué ocurre cuando el crimen lo ha cometido (o no) alguien conocido -por ejemplo, tu marido-. Es decir, el tipo de historias criminales domésticas típicas de la prensa de sucesos.

'La viuda'
'La viuda'

Así que, 'voilà', todo encaja para Fiona Barton, que debuta como novelista con 'La viuda', pero fue cocinera (periodista de sucesos en el tabloide 'Daily Mail' y en el 'Daily Telegraph') antes que fraile: ahora es la nueva reina del 'domestic noir' con una novela superventas sobre la desaparición de una niña en la que se cruzan una periodista de tabloide, un hombre de mediana edad con pinta de culpable y su mujer, que quizás oculte algo.

"Si él hubiera hecho algo horrible, ella lo sabría. ¿O no?", nos preguntan inquietantes desde la portada del libro. Barton, que pasó hace unos días por Madrid, analiza las claves de su carrera como merodeadora de la trastienda criminal doméstica.      

PREGUNTA. Para armar el personaje de la esposa se basó en parte en un caso real que conocía de primera mano: el de la mujer de Harold 'doctor muerte' Shipman, el mayor asesino en serie británico, un médico de familia condenado por 15 asesinatos, aunque pudo matar a más de 200 pacientes a golpe de inyección letal de morfina. ¿Qué le inspiró de esta mujer?

RESPUESTA. Fue la semilla de mi novela, porque me hizo preguntarme qué saben y qué no saben sobre sus maridos este tipo de mujeres. Si son conscientes de lo que está pasando y si prefieren mirar hacia otro lado. Primrose, esposa de Harold Shipman, trabajaba con él, como recepcionista, en su consulta. Siempre sostuvo que su marido era inocente, incluso después de que fuera condenado en base a un número aplastante de evidencias. Nunca dio una entrevista. Tras morir su marido [se suicidó en prisión en 2004], Primrose volvió a declarar: dijo no poder recordar nada de lo que pasó en la consulta. ¿No lo recordaba de verdad o se negaba a asumir la realidadnbsp;

Artículo de Barton sobre el caso Madelaine.
Artículo de Barton sobre el caso Madelaine.

P. Usted cubrió otro célebre asunto que también planea sobre 'La viuda': el de la desaparición de la niña Madeleine McCann. Le confieso algo un poco embarazoso: es un caso que no me interesaba nada en absoluto... hasta que se empezó a sospechar de los padres; entonces sí, empecé a seguirlo porque me daba morbo. ¿Tendré algún tipo de patología?

R. [Risas] A los seres humanos nos intrigan siempre las sorpresas y los giros inesperados. Yo me quedé en 'shock' cuando la policía declaró a los McCann sospechosos del asesinato de su hija; lo que, por cierto, es una idea demencial.

P. Viajó usted a Portugal a cubrir el asunto. ¿Qué recuerda del circo mediático de esos días?

"Me quedé en 'shock' cuando la policía declaró a los McCann sospechosos del asesinato de su hija; lo que, por cierto, es una idea demencial"R. No fueron días felices precisamente. Fueron días difíciles por muchos motivos, entre otros porque era un asunto muy emotivo para todos, periodistas y policías incluidos, sin necesidad de ser padre o madre, como era mi caso. Nos sentíamos muy frustrados por la falta de información de la policía portuguesa. En Inglaterra estábamos acostumbrados a tratar con los agentes de un modo muy diferente: cuando ocurre algo así, la policía ofrece continuamente información a la prensa. Fue un caso muy difícil de cubrir: poca información y con la policía a la defensiva. Los únicos que hablaban eran los McCann, porque querían involucrar en la búsqueda al mayor número de gente posible. Mi novela no es sobre Madeleine, planteo un escenario muy diferente, pero sí he volcado lo que sentí cubriendo el caso. 

P. El escándalo de los tabloides de Murdoch, acusados de pinchar teléfonos, generó un terremoto político en el Reino Unido. ¿Ha sido un punto de inflexión para los tabloides de su país? ¿Han cambiado las reglas del juego?

Carlos Prieto

R. Sí, han cambiado, pero me gustaría matizar algo: aunque el escándalo fue grande, el número de periodistas implicados fue pequeño. Pero, sí, el impacto fue enorme. ¡Provocó el cierre del 'News of the World'! Fue una llamada de atención a aquellos periodistas que creían tener inmunidad total. Fueron días horribles para los periodistas, salpicó a toda la profesión, todos los periodistas éramos vistos de pronto como criminales. Definitivamente cambió las reglas del juego. Los periódicos se han tomado en serio los controles internos, quizá demasiado: ahora no puedes llamar dos veces seguidas a la puerta de alguien sin tener permiso de un superior.  

P. Si no le hago esta pregunta para acabar, igual me llevo la bronca de algún superior, así que ahí va... ¿Qué opina del Brexit?

R. [Risas] Ah, ¡cómo sois los periodistas!... Me quedé en 'shock': me fui a la cama pensando que había ganado el 'remain' y me levanté con el mensaje de un amigo anunciándome el Brexit. Me preocupa mucho porque no hay ningún plan. La campaña ha sido un tanto asquerosa por ambas partes, muy personal y polarizada, y ahora la discusión sigue sin que haya nadie al frente con un plan.  

P. En España seguimos con fascinación las peripecias de Boris Johnson, exalcalde de Londres, cabeza visible del Brexit y aspirante a primer ministro. Que es una persona carismática está más allá de consideraciones ideológicas. ¿De dónde viene su carisma?

R. Es un hombre muy pero que muy inteligente, un cerebro privilegiado desde el punto de vista intelectual. Es un escritor brillante y un periodista entretenido. Ahora bien: no tengo nada claro que él quisiera el Brexit en realidad. Lo que quería era ser primer ministro en lugar de Cameron, para lo que quizá le hubiera valido con una victoria apretada del 'remain', que era lo que estaba previsto. Pero resulta que salió el Brexit. Boris era muy popular... hasta hoy, pero el caos del Brexit puede pasarle factura.  

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