Masacre en el Guadalquivir: la historia de los vikingos en cinco ataques
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john haywood publica 'los hombres del Norte'

Masacre en el Guadalquivir: la historia de los vikingos en cinco ataques

El reputado historiador inglés se adentra en su último libro que esta semana llega a España en la gran saga vikinga (793-1241) en crudo, sin mitos y con sorpresas

Foto: Imagen de la serie 'Vikings'
Imagen de la serie 'Vikings'

"Los individuos de la Real Academia Española quieren imponer a este continente sus incapacidades fonéticas. (...) Últimamente se les ha ocurrido escribir vikingo por viking. Sospecho que muy pronto oiremos hablar de la obra de Kiplingo". El escritor argentino Jorge Luis Borges amaba a los guerreros nórdicos, sus historias y leyendas, sus eddas y kenningar, y no soportaba que el poderoso eco de su nombre original, 'vikings', hubiera sido arruinado por su vulgar castellanización, 'vikingos'. Vikings o vikingos, el interés por los violentos depredadores escandinavos que asolaron la Europa medieval y cambiaron la historia del continente perdura desde hace décadas. En los últimos años series de éxito como 'Vikingos' o 'The last Kingdom' han convertido ese interés en abierta fascinación pero también han contaminado su historia de todo tipo de mitos y leyendas. ¿Cómo eran en realidad los vikingos de carne y hueso?

El historiador británico y experto medievalista John Haywood se impuso responder esa pregunta en 'Los hombres del Norte' (Ariel, 2016), el electrizante recorrido por los casi cinco siglos de la saga vikinga (793-1241). El libro, que acaba de publicarse en España, recoge las últimas investigaciones de arquéologos y desmenuza las tan apasionantes como caóticas sagas literarias nórdicas para renovar la visión de los vikingos y de su expansión por Europa más allá de mitos y leyendas. Haywood construye su historia a través de una serie de estampas que persiguen, en orden cronológico, los lugares donde ocurrieron los grandes y violentos momentos de la aventura vikinga, desde el saqueo de Lindisfarne en 793 al asesinato del poeta Snorri Sturluson en 1241. Estas son las cinco principales.

1. Frisia, 528: el origen de los vikingos

Sus horrorizadas víctimas seguramente pensaron que aquellas malas bestias caían sorpresivamente del cielo con el fin de convertir su vida en un infierno, pero los vikingos del siglo VIII no aparecieron de la nada. Lo cierto es que centurias de evolución social en Escandinavia habían forjado un carácter violento y depredador que pasó desapercibido para los continentales debido al sempiterno aislamiento del lejano Norte. Las primeras noticias las dio el explorador griego Piteas de Massalia en el 320 a.C. Suya es la primera mención a la legendaria Tule, en algún lugar de la costa occidental de Noruega, cuyos habitantes se hartaban de hidromiel y cerveza y cultivaban sus campos.

No iba desencaminado. Lo más probable es que los ancestros de los vikingos fueran campesinos de la Edad de Piedra que empezaron a colonizar Escandinavia hace unos 6.000 años. La bondad de aquellas tierras de cultivo y la disposición de grandes yacimientos de hierro provocaron un boom demográfico y armamentístico. El invento de la canoa de guerra con proa de doble pico tripulada por veinte remeros, el 'longship', hizo el resto. En el año 528, la región de Frisia situada en el mar del Norte, entre Alemania y los Países Bajos, fue saqueada por el rey escandinavo Hygelac: los vikingos empezaban a emerger de la prehistoria y poemas épicos célebres como 'Beowulf' así lo recogieron. Llegado el siglo VIII, estaban listos para la conquista.

2. Inglaterra, 793: baño de sangre en Lindisfarne

"La iglesia está bañada con la sangre de los sacerdotes de Dios, huérfana de todos sus objetos y expuesta al saqueo de los paganos". Lo escribió Alcuino, el académico del reino inglés de Northumbria poco después del primer ataque vikingo al rico monasterio de la la isla de Lindisfarne. "Si quedaba alguien que no estuviera asustado después de aquello", escribe John Haywood, "lo iba a estar muy pronto".

No es fácil comprender hoy el impacto emocional de aquel ataque, mayor, asegura el autor, que el de los atentados del 11-S. Los monasterios europeos, reductos del saber en tiempos oscuros, se hallaban desprotegidos por toda Europa dado que a ningún cristiano se le habría ocurrido atacar esos santos lugares. Aquello debía ser un castigo de Dios. Y los ataques continuaron por toda Inglaterra, Escocia, Irlanda, intensificándose a partir del año 830. En los meses de verano, los bárbaros paganos atacaban velozmente y huían al principio, aunque pronto su delegación danesa fue capaz de forjar grandes ejércitos y conquistar porciones estables de territorio. En el 865 tres reyes vikingos -Ivar, Halfdan y Ubba- lanzaron con furia su mayor ejército sobre las islas... y estuvieron a punto de conquistarlas por completo.

3. España, 844: masacre en el Guadalquivir

Primero atacaron las costas de Asturias y Galicia pero la derrota que les infligió el ejército de Ramiro I en La Coruña obligó a los supervivientes vikingos a huir hacia el Sur saqueando en su camino la costa portuguesa, en poder por aquel entonces del reino de Córdoba. El emir Abderramán II puso en alerta sus tropas demasiado tarde: los hombres del norte, a los que a estas alturas de su viaje de rapiña les quedaban aún unas cien naves, habían arrasado ya el puerto de Cádiz y tomado posiciones en Isla Menor, una base en el Guadalquivir a apenas 24 kilómetros de Sevilla.

El 1 de octubre llegó el ataque. Sevilla era la segunda ciudad más importante del emirato después de Córdoba y sus riquezas hacían volar la imaginación de los vikingos como ningún otro lugar en el pasado. Cuando los vigías advirtieron la llegada de los vikingos, los sevillanos abandonaron tan valiente como imprudentemente las murallas y salieron en barcos a combatirlos. Eran poco más que una masa indisciplinada y los vikingos los destrozaron: pasaron seis días saqueando la ciudad y matando a todos sus habitantes. Pero sus éxitos no durarían mucho tiempo.

Cuando los vigías advirtieron el ataque, los sevillanos abandonaron tan valiente como imprudentemente las murallas. Los vikingos los destrozaron

Mientas tanto, las fuerzas moras se preparaban para el contraataque en una colina cercana a Sevilla. En dos emboscadas consecutivas sorprendieron y mataron a miles de guerreros vikingos. Todos los cautivos fueron decapitados. El emir envió 200 cabezas cortadas a sus amigos en Arcila para anunciar su victoria. Se calcula que menos de una cuarta parte de la expedición vikinga logró regresar a sus bases norteñas. Sus aventuras en el Sur no habían concluido, sin embargo, y años después regresarían.

4. América, 1000: escaramuza en Vinlandia

Leif Eriksson, hijo del gran guerrero Erik el Rojo que fundó el primer asentamiento vikingo en Groenlandia, zarpó de allí con 35 hombres en torno al año 1000 y navegó y navegó hacia el noroeste para luego tomar rumbo sur. Allí descubrió unas tierras de clima apacible en las que crecían uvas salvajes y los ríos estaban llenos de salmones: las llamó Vinlandia ("tierra del vino"). Levantaron cabañas en el lugar después llamado Leifsbudir ("cabaña de Leif"), pasaron el invierno y, en primavera, cargaron sus barcos de madera y regresaron a Groenlandia. Eran los primeros viajeros en tocar territorio americano (probablemente Canadá), 500 años antes que Cristóbal Colón.

Al viaje de Leif le siguió el de su hermano Thorvald. Tras parar en Leifsbudir, recorrió la costa hacia el noreste hasta que una tormenta rompió la quilla de su embarcación y tuvieron que repararla en un cabo helado. Al reanudar el viaje, y mientras inspeccionaban la entrada de un fiordo, observaron tres canoas indígenas en la playa. Fue el primer contacto entre europeos y nativos americanos, a los que llamaron skraelings ("chillones"), y no acabó bien. Los skraelings intentaron huir pero los hombres de Thorvald los mataron. Un enjambre de canoas apareció a continuación y los atacó. Los vikingos lograron rechazarlos pero Thorvald resultó herido y murió. Fue el primer europeo enterrado en América del Norte.

5. Islandia, 1241: el asesinato de Snorri Sturluson

"Quizá mucho más que ningún otro elemento, las sagas otorgaron a los vikingos un aura indudablemente romántica, a pesar de sus muchas costumbres desagradables. Sin las sagas, es muy probable que los vikingos no fueran más que otro grupo de bárbaros medio olvidados como los vándalos y los godos", escribe John Haywood en 'Los hombres del Norte'. Y el gran poeta de las sagas que cantaron la gloria vikinga fue Snorri Sturluson, señor islandés que lo hizo paradojicamente cuando arreciaba la ola de frío que hoy conocemos como la pequeña edad del hielo que asoló a la Europa bajo medieval y diezmó sus asentamientos.

Snorri Sturluson fue el autor de dos obras capitales para nuestro conocimiento de la época vikinga, el 'Heimskringla' ("círculo del mundo), una historia de los reyes de Noruega, y el 'Edda', el gran manual sobre el arte de componer versos escáldicos, escrito para defender una práctica que ya declinaba. Los escaldos eran poetas y guerreros que acompañaban en batalla a los ejércitos vikingos y componían sobre el terreno, así que su testimonio es lo más parecido a un testimonio ocular directo de los vikingos en pleno combate. El 23 de septiembre de 1241, sicarios de Haakon de Noruega, con quien Snorri llevaba tiempo jugando al gato y el ratón a propósito de la independencia de Islandia, lo asesinaron en su castillo de Reykholt. Apenas un siglo después la oscuridad caía sobre los asentamientos de Groenlandia despoblándolos. La saga vikinga llegaba a su fin.

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