Camela: nuestros Ramones, nuestros ABBA
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el melodrama pop más contagioso

Camela: nuestros Ramones, nuestros ABBA

El dúo tecno-pop se muestra en plena forma en Madrid, cerrando una gira de dos años

Foto: Ángeles Muñoz y Dioni Martín, Camela.
Ángeles Muñoz y Dioni Martín, Camela.

La fiesta, claro, empieza en la cola de entrada de la sala But. Los promotores abren puertas demasiado tarde, pero un grupo de veinteañeras animan la espera cantando a todo trapo el estribillo de 'Lágrimas de amor': “Sueño contigo, qué me has dado/ Sin tu cariño, no me habría enamorado”. Siguen con villancicos flamencos y canciones de boda: “Qué guapa va, la novia/ qué guapa va”. Llevan gorros de Papá Noel, algunas con coronas del Burger King superpuestas, y agitan barritas fluorescentes de colores. Por supuesto, se trata de una despedida de soltera. Todas llevan camisetas de la formación original de Camela, donde el miembro ausente (Miguel Ángel Cabrera) ha sido sustituido por su amiga Trini. Les sobra carnaval, tanto que Dioni, la mitad masculina del dúo, las acaba saludando desde el escenario y dedica una canción a la novia.

A la altura de los grandes

Camela arranca exhibiendo jerarquía: una pieza del nuevo disco y otra de hace 21 años. La primera es 'Más de lo que piensas', lo mejor del nuevo álbum, poniendo alto el listón de intensidad. La segunda es 'Sueños inalcanzables', donde describen con máxima sencillez y frescura el drama más repetido del mundo: “Escúchame, compréndelo, es imposible nuestro amor/ porque entregué mi corazón a la mujer que quiero yo”. Dioni termina y da las gracias al público por apoyarles durante más de dos décadas.

Son nuestros Ramones y ABBA: canciones tan sencillas y perfectas como 'I Wanna Be Your Boyfriend' y un melodrama pop muy contagioso

Camela son nuestros Ramones por su capacidad para hacer canciones tan sencillas y perfectas como 'I Wanna Be Your Boyfriend'. Camela son nuestros ABBA porque convierten el pop en un melodrama cercano, pero a la vez grandioso y muy contagioso. Un himno mayúsculo de la historia del pop como 'The Winner Takes It All' encajaría como un guante en su repertorio. De hecho, tienen más mérito que ABBA porque alcanzan un voltaje emocional similar sin necesidad de recurrir a arreglos suntuosos, solo con los instrumentos básicos de cualquier banda de fiesta popular.

Bajones evitables

El concierto también tiene cosas negativas. Por ejemplo, es un fallo serio de estrategia llevar al público a lo más alto con un megamix de “los años de casetes de gasolinera” y luego bajarles de golpe con 'Te soñaré', una balada melosa que Ángeles canta en solitario. Así, inevitablemente, se deshace el momento de mayor intensidad de la noche. Mejor les iría copiando el ritmo 'espídico' de Los Ramones, que solo quepa "un-dos-tres" entre canción y canción.

La sala But no estaba llena, se quedó en menos de dos tercios. La culpa es del puente, claro, pero también de la ley que no permite entrar a menores

Es triste también que dejen fuera del repertorio piezas como 'Dame tu cariño', con su enorme pegada clubera y letra para derretirse. Otro factor que enfrió un poco la noche es que la sala But no estuviese llena, se quedó en menos de dos tercios. La culpa es del puente, claro, pero también de la ley que no permite entrar a menores. Lo primero que vi al llegar fue a una familia en la puerta revendiendo sus entradas porque no les dejaban entrar con sus hijas adolescentes. Otra fan les consolaba: “Mi niña de nueve años estaba loca por venir. Cuando se metió a internet y leyó que no se aceptaban menores, se puso a llorar, la pobre”. A ver cuándo acabamos con este disparate.

'Apartheid' cultural

Camela ha sufrido todo tipo tipo de discriminaciones a lo largo de carrera. Nunca les han dado un premio. Les despreciaron durante años como “música del gitano de la cabra”. Les condenaron a ese circuito B que eran los expositores de casetes de gasolinera. Poco compañeros, aparte de Fangoria, hablan bien en público sobre su trabajo. Por eso se entiende que Dioni sonase emocionado en una de las dedicatorias de la noche: “Esta canción es para Yusan, el director del programa 'Qué tiempo tan feliz', que ha venido a vernos con su familia. Es la única persona que nos ha hecho un homenaje en televisión y nosotros se lo agradecemos de corazón”.

Camela han sufrido todo tipo de discriminaciones. Nunca les han dado un premio. Les despreciaron durante años como “música del gitano de la cabra”

Camela solo ha vivido un fugaz momento de apoyo mediático, cuando ficharon por la multinacional EMI y Juan Antonio Bayona les hizo vídeos tan épicos como 'Cuando zarpa el amor', otro de los subidones de su concierto en el But. No solo son una leyenda de nuestro pop, sino que se han ganado el sitio a pulso, sin ayuda de casi nadie, algo de lo que muy pocos pueden presumir. A pesar de todo, siempre han tenido al público de su parte, como demuestran siete millones de discos vendidos y varios números uno, incluyendo su último álbum.

Macarras sentimentales

El fan más entregado de la sala es un clon del 'discjockey' tecno Óscar Mulero, con el brazo totalmente tatuado de tribales y un reloj Casio dorado en la muñeca. Canta las letras a pleno pulmón, algunas con el puño en alto, como si cada estribillo fuera la cima del concierto. Los macarras, ya se sabe, también tienen su corazoncito. Los fiesteros más duros de la 'ruta del bakalao' ponían casetes de OBK cuando estaban melancólicos o necesitaban sentirse acompañados en el mal de amores. En el concierto abundan las parejas gays, pero también hay chicos que han venido solos o con sus amigos. Camela es música para escuchar en pareja, pero también para lamerse las heridas cuando estás solo.

¿Pop patriarcal?

¿Flecos memorables de la noche? Curiosear en su estand de 'merchandising', donde hay desde mecheros hasta colonias, tanto para ellas como para ellos. ¿Cómo no te vas a enamorar de alguien que huele a Camela? Todos los diseños de llaveros, bufandas y camisetas son muy bonitos, con el dúo vestido en plan Bollywood o con los brazos al aire en mitad del frenesí de cantar un estribillo. Otro momento entrañable es el homenaje de Dioni a sus amigos Los Chichos, cantando con sentimiento “Te vas, me dejas y me abandonas/ que mal fin tenga tu mala persona”. Vale, suena un poco machista, pero refleja a la perfección el momento en que una ruptura saca lo peor de cada uno.

He pasado unas horas de mi vida discutiendo si Camela son un perverso instrumento del patriarcado o un grupo entrañable. Pienso que lo segundo

He pasado unas cuantas horas de mi vida discutiendo si Camela es un perverso instrumento del patriarcado o un grupo entrañable que dibuja como nadie los mapas del amor. Al final, sigo pensando que lo segundo. No solo por canciones como 'Ya se acabó tener dueño', donde denuncian de manera explícita el maltrato machista. También, sobre todo, por esa sencillez rebosante de buen rollo que transmiten canciones como 'Estrellas de mil colores', 'La estación del querer', 'Me has cambiado la vida' y tantas otras que sonaron anoche. No hay un gramo de malicia en su repertorio.

La prueba de los tres años

A la salida, todo son caras sonrientes. Han cerrado con ese rodillo pop llamado 'Lágrimas de amor' y es imposible no salir eufórico a la calle. Una señora se reafirma con gracia: “A mí que no me digan que esta música es mala. En casa ponemos de todo y mi hija de tres años solo mueve el culo con Camela y con El Barrio. La primera vez que escuchó a ambos se volvió completamente loca”. Pocas pruebas más fiables de la calidad del pop que conseguir hacer bailar a los niños.

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