a favor y en contra

Vetusta Morla entre el cielo y el suelo

La banda cierra la gira de su último disco, 'La deriva', con dos multitudinarios conciertos en el Barclaycard Center de Madrid

Foto: Vetusta Morla
Vetusta Morla

Tras agotar cinco noches en la Riviera y llenar en un épico concierto en el Barclaycard Center el pasado mes de mayo ante 15.000 personas, la noche de ayer y la de hoy Vetusta Morla se despide ante cerca de 30.000 personas de 'La Deriva', su tercer disco, con otros dos 'palacios de los deportes' con todo vendido. Es decir, por si es necesaria una explicación, el grupo sigue haciendo historia.

El asalto al palacio fue un antes y un después para el sexteto de Tres Cantos y para la música indie española. Vetusta Morla es un grupo independiente y autogestionado que ha sabido aunar una legión de fans fieles (que le han valido no pocas críticas tachándolos de 'mainstream') y conseguir llenar tres noches -con la de hoy- un recinto hasta entonces vedado a los grupos indies. Ellos se lo han ganado paso a paso como la tortuga de 'La historia interminable' que les da nombre y lo vuelven a dejar patente en estas dos despedidas hiper blindadas tras los atentados de París con varios cacheos, seguridad en los baños y largas colas que hicieron que parte del público se perdiera el inicio del concierto.

Así fue el primer show de este adiós desde dos visiones: una, la de la periodista fan con media docena de conciertos de la banda a la espalda, y, otra, la del periodista al que no le gusta su música pero sí su actitud política. Dos noches en una. ¿Conclusiones?

Noche épica pero con menos adrenalina [P. Campos]

En el metro ya se habla de Vetusta Morla. En los bares y en las largas colas vigiladas por decenas de polícias y previas a los cacheos se especula con el setlist de la noche. ¿Será muy distinto este concierto al de mayo? La respuesta está clara: no. El (nada pequeño) salto mortal al que se enfrentaba Vetusta Morla era repetir dos 'palacios' con un show similar, un par de canciones nuevas, y hacer que ese sentimiento de épica se replicara. Todos los que fuimos el 21 de mayo a ver su primer 'palacio' salimos (además de roncos) con la sensación de haber vivido algo importante. Un hito en la música independiente española. Anoche Vetusta Morla repitió épica. Parecen infalibles, suenan mejor que bien y conectan como pocos con sus seguidores, pero la épica de ayer destiló menos adrenalina y más nostalgia. 

Con 'La deriva' y el público aún entrando en el Barclaycard Center comenzó el concierto. Alrededor, una pareja se hace arrumacos en las letras 'más especiales', unas chicas gritan como si no hubiera mañana, un señor sentado con cara de dónde-narices-estoy y un grupo de amigos se hace selfis, baila y se abraza como si fueran las cinco de la mañana. Con 'Golpe maestro' ya está todo el mundo en su sitio. Es la tercera canción de la noche y sube el tono del concierto al lugar que se merece (el señor de la izquierda ahora está mirando el móvil como si esto no fuera con él). Este himno reivindicativo levanta el concierto, las gargantas y los puños del personal. Comienzan los bailes lisérgicos de Pucho (bien, se va cumpliendo el guion), esas danzas marca de la casa que bien podrían ser producto del trance más intenso que de la última copa tras una noche larga e intensa. 

Gracias por la valentía de venir esta noche a celebrar la música, el ocio y la humanidad. Es mejor que ser una mosca en la pared. Mucho mejor venir a celebrar la vida'Baldosas amarillas' y su referencia a la Ley Mordaza, 'Sálvase quien pueda' con "tanto idiota ahí fuera" que desata una locura que ya echábamos de menos (todo el mundo bota menos el señor de la izquierda que sigue con el móvil cómodamente en su butaca), 'Lo que te hace grande' o 'El hombre del saco' harán que no desaparezca el tono social del concierto. Y París también estuvo anoche en Madrid. "Gracias por la valentía de venir esta noche a celebrar la música, el ocio y la humanidad. La vida. Es mejor que ser una mosca en la pared. Mucho mejor venir a celebrar la vida", dijo Pucho entre aplausos. No será la última vez. 'Tour de Francia', iluminado con los colores de la tricolor, será una de las canciones coreadas con más fuerza más adelante. 

Vetusta Morla ha salido al escenario a disfrutar pero se les nota la responsabilidad de esta segunda vez. Aun así, la magia de la noche va in crescendo (menos para el señor del móvil) y el 'momentazo' llega con 'Cuarteles de invierno', que sigue alzándose como el hit de su último disco, aunque no hay otro himno como 'Copenhague'. 'Un día en el mundo' junto a 'Saharabbey Road' colocan el concierto donde debe estar. En el karaoke marca de la casa. Todo el palacio se desgañita para corear esos la-la-la-la y lo-lo-lo-lo con los que los fans empezaron a pedir al grupo los bises hace mucho tiempo ya. Llegan los primeros con 'El hombre del saco' y el señor del móvil mueve la cabeza. Se obra el milagro. ¿Estaremos presenciando un John Boy como diría Love of Lesbian?

Cinco temas más encadenan unos segundos bises dignos de un fin de fiesta para recordar. Es la apoteosis final. La que deja claro que estamos viendo uno de los directos más completos y sólidos de la música española. El señor de la izquierda ha levantado la cabeza y mueve la pierna derecha con 'Valiente' (en la pista y las gradas ya no hay quien no se mueva) y 'La cuadratura del círculo'. Lástima que se levante y se pierda 'Los días raros', la canción que Vetusta Morla ya eligió para cerrar el concierto de mayo y con la que dijo adiós ayer como no podía ser de otra manera porque rezuma ese aire de melancolía y despedida sin perder un ápice de energía. 26 canciones y dos horas y cuarto después, con un 'palacio' lleno (aunque ayer las lonas cubrían las gradas superiores que estaban repletas en mayo y lo estarán hoy) y en comunión con la banda, nos vamos con la sensación haber vivido otra gran noche. Ellos no fallan y mucho menos sus seguidores.

Rock de chalé adosado (con gotas de coraje político) [V. Lenore]

Londres, Colonia, Socuéllamos, Medellín, Azuqueca de Henares…Antes de pisar el escenario, Vetusta Morla ya tienen al público con la boca abierta por la impresionante gira mundial que están rematando ahora, con posdata final en Alemania, donde estos días se publica su último álbum. En la primera canción, 'La deriva', ya queda claro que son el mejor recambio que ha dado el pop-rock español al fenómeno de Los Héroes del Silencio. De hecho, a los diez minutos, no hay duda de que su fórmula es una mezcla de la épica del grupo de Bunbury y la presunta elegancia de bandas indie como Arcade Fire, Radiohead y Sufjan Stevens.

¿Dos horas y cuarto de aburrimiento? No nos precipitemos. La tercera canción, 'Golpe maestro', tiene el enorme mérito de retratar la estafa económica global de 2008 como han hecho pocos artistas pop actuales. Es el equivalente indie-pop a David Fernández de las CUP mostrando su zapatilla a Rodrigo Rato y recordándole su comportamiento gangsteril. Por algo la escogió Podemos (pidiendo permiso) como uno de sus himnos para las elecciones europeas donde pasaron de cero a cinco diputados. De acuerdo: Vetusta Morla no son un grupo especialmente politizado, pero como Amaral tampoco se muestran impermeables al chaparrón antisocial que está cayendo desde hace siete años. Y cuando protestan por algo no son crípticos como Bunbury, cuyo álbum 'Palosanto' tenía ambiciones políticas pero sonaba tan críptico que muy pocos de sus fans llegaron a pillarlo.

El grupo me sigue sonando blando, previsible, complaciente y tirando a soseteVetusta Morla despiertan tanta adhesión como repulsión. Muchos fans del show de Madrid corean las canciones como si fuera el último concierto de su vida, mientras que los puristas del indie les acusan de haber aguado la esencia y los valores del género. El grupo cómico de culto Los Directivos incluso dedicaron una canción en 2012 a explicar esta nimia polémica underground.  La sorpresa agradable es que 'Lo que te hace grande', la primera canción que realmente calienta el recinto, suena un poco a Los Enemigos. Y eso es un elogio mayúsculo, al menos entre el público rockero cuarentón al que pertenezco. 

Creo que entiendo las motivaciones de Vetusta Morla para hacer la música que hacen. También yo crecí en chalés adosados de la periferia rica de Madrid. La alta densidad de aburrimiento de estos municipios hace que la música épica tenga un atractivo muy potente. Escuchar discos “alternativos” te hace sentir especial y casi revolucionario. Lo que salva su repertorio, en realidad, es que han hecho un esfuerzo por no desconectarse de la realidad social del resto del país. Dicho esto, suena un poco ridículo que su idea de un barrio interesante, expuesta en 'Profetas del mañana', sean la colonia Roma de México DF, Palermo en Buenos Aires, Gracia en Barcelona y La Candelaria en Bogotá. Hay que ser muy de clase media para que te fascinen estos barrios bohemios y gentrificados, sin más misterio que acoger a todos los pijos con delirios artísticos de la ciudad y sus tiendas favoritas para derrochar dinero (cómo no, también mencionan Malasaña).

¿Estoy más en contra o más a favor de Vetusta Morla que antes de entrar al Palacio de los Deportes? Diría que igual. Me impresiona el karaoke colectivo de 'Copenhague', 'Baldosas amarillas' y 'Saharabbey Road', que la gente canta con ganas y corazón, pero el grupo me sigue sonando blando, previsible, complaciente y tirando a sosete. Tiempo tienen para mejorar, madurar y ofrecer algo con más sustancia.

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