Corea del Norte mata por el rock
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Corea del Norte mata por el rock

Así será el primer concierto de rock de la historia del país asiático: uno de los grupos más subversivos y contraculturales de Occidente

Foto: Laibach en formación
Laibach en formación

Olviden el nuevo disco de Madonna, la película de Amy Winehouse y la fiebre del electro latino. El gran acontecimiento pop del verano será la actuación de los eslovenos Laibach en Piongyang, capital de Corea del Norte, el estado más autoritario y hermético del planeta. El plan es hacer un par de actuaciones dentro del programa para festejar el setenta aniversario de la expulsión de los colonizadores japoneses de la península asiática.

¿Cuál es la gracia y la polémica del asunto? Que el primer show de rock que programan los asesores culturales de Kim Jong-un sea precisamente para el grupo más caústico de Occidente, famoso por tener un mensaje tan abierto a interpretaciones que llevan treinta años siendo acusados simultáneamente de ser fascistas y marxistas. La minigira tendrá lugar los próximos 19 y 20 de agosto.

La gracia es que el régimen norcoreano apueste por un grupo caústico: Laibach llevan treinta años siendo acusados a la vez de ser fascistas y marxistas

¿En que consistirán los conciertos? Según explica el propio grupo, el repertorio incluirá sus himnos de siempre, versiones de clásicos de la tradición coreana y un puñado de adaptaciones del musical Sonrisas y lágrimas.

Junto a ellos actuará el popular grupo de chicas Morabong, famosas por cantar éxitos a mayor gloria del régimen, por ejemplo We Will Go To Mount Paektu, una eufórica invitación a visitar la montaña la más alta del país, señalada por los patriotas como el origen mitológico de la nación coreana.

¿Cómo se han colado Laibach en Corea del Norte? Gracias al director de cine noruego Morten Traavik, que ha colaborado en varios proyectos con las autoridades norcoreanas y se ha ganado su confianza.¿De dónde pueden venir el morbo? Cada concierto tendrá capacidad para unos 2.000 espectadores. La gran pregunta es qué tipo de público será invitado. La cosa cambia mucho si se toca para un grupo de militares cincuentones adeptos, para los cachorros de las élites locales o incluso para el propio Kim Jong-un.

Laibach ya han declarado que ellos no están dispuestos a montarla. "Nos comportaremos como deben comportarse los invitados en cualquier situación. Lo más probable es que nuestros shows cabreen sobre todo a los fariseos occidentales que dicen apoyar los Derechos Humanos". ¿Traducción? Lo que van a hacer Laibach allí es intentar dejar claro que no hay tanta distancia entre la opresiva falta de libertad en Corea del Norte y lo que vivimos en el mundo presuntamente avanzado.

'Lo más probable es que nuestros shows cabreen sobre todo a los fariseos occidentales que dicen apoyar los Derechos Humanos'


Amigos de Zizek

Es importante saber que no estamos ante un grupo cualquiera. Formados en 1980, Laibach es el nombre que escogieron los nazis para designar la capital de Eslovenia durante la ocupación.Uno de los primeros colaboradores del grupo fue el filósofo esloveno Slavoj Zizek, prestigioso pensador marxista considerado la máxima autoridad mundial en cuestiones de ideología. Precisamente es Zizek quien mejor ha explicado las intenciones y objetivos de Laibach. Abajo tienen un vídeo con subtítulos en español donde lo deja claro en tres minutos y veinte segundos.

"La gran pregunta que se hace todo el mundo a propósito de Laibach es si lo que hacen va en serio o están siendo irónicos. Por supuesto, estamos ante un falso dilema: esa dicotomía asume de manera automática que si están en modo irónico son subversivos y si se lo toman en serio son conformistas. La premisa básica de la estrategia de Laibach es que el sistema tiene una condición inherente a su funcionamiento y es que su propia ideología no debe ser tomada en serio. En otras palabras: hoy en día el cinismo es la forma de pensamiento predominante", señala Zizek.

Zizek pone un ejemplo sobre el sur de EEUUen los años veinte: honrados ciudadanos que exhibian decencia por el día y linchaban negros por la noche. Todo el mundo sabía que esto ocurría, pero cínicamente aceptaba a los agresores como "uno de los nuestros". Podemos llevar el ejemplo a la Unión Europea actual, que habla de derechos humanos cuando hay una cámara de televisión delante, pero gasta fortunas en vallas para impedir la entrada de africanos, hasta el punto de convertir el Mediterráneo en una enorme fosa común. Gran parte de los europeos asumen cínicamente la situación, ya que los políticos se están comportando como "uno de los nuestros".

Por eso Laibach juega con oposiciones reveladoras, contrastando la dulzura pop de Eurovisión con las actividades de la OTAN, organización militar a quien dedicaron un álbum entero. También han versionando éxitos de Queen (One Vision), Europe (The Final Countdown) y Status Quo (In The Army Now), exagerando el tono épico para demostrar que podrían servir prefectamente como himnos fascistas.

Incluso hicieron suyo el himno de la Unión Europea, la famosa Quinta Sinfonía de Beethoven con arreglo de Hebert von Karajan. "Es un gran himno y una gran canción pop. La controversia que rodea el himno no nos molesta en absoluto. De acuerdo: Karajan fue nazi, pero si piensas un poco, ¿quién no ha sido un poco nazi alguna vez en su vida?", alegan.

Otro par de claves para descifrar el enfoque del grupo. Están sacadas de la entrevista que mantuve con ellos a propósito del disco Volk(2006), donde versionaban distintos himnos nacionales de Occidente, dejando claro su contenido racista, expansionista y paramilitar (la portada del elepé mostraba unas ovejas corriendo por una campo). Otra de las motivaciones del disco era subrayar la afinidad entre la ideología del Estado y la de la industria cultural: "Vivimos en una época donde los actores son elegidos presidentes y los políticos hacen cameos en comedias de televisión. La política y el entretenimiento son ya inseparables. Para entender su relación hay que tener claro que uno es parte de lo otro. La cultura popular es la organización de nuestro tiempo de ocio, es decir, de nuestros valores, identidades e intereses".

Resumiendo: no haya tanta diferencia entre la Obamanía y la Beatlemanía. La aspiración de Laibach es construir una música política que huya de la glorificación de la sociedad de consumo y que supere los límites de la canción protesta tradicional. "Todo arte está sujeto a manipulación política, menos aquel que habla el lenguaje de la manipulación. Es una fórmula sencilla y Laibach somos el mejor ejemplo". A ver qué le parece la cosa a Kim Jong-un.

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