entrevista a íñigo ramírez de haro

"La marca España es la Inquisición"

Las críticas a la Iglesia y la monarquía en su última obra de teatro, 'Trágala, trágala', han sido la excusa del ministro de Asuntos Exteriores para destituirle de la Embajada de España en Belgrado

Foto: El diplomático y dramaturgo íñigo ramírez de haro
El diplomático y dramaturgo íñigo ramírez de haro

Más de 30 años de carrera diplomática parecen valer poco si hablamos de hurgar en la Iglesia y la monarquía. Y si se hace en forma de crítica bajo los focos de una sala de teatro y de los medios de comunicación, es la excusa perfecta para que quieran callarte la boca, te censuren (que está de moda en las últimas semanas) y cesen. Eso es lo que le ha pasado a Íñigo Ramírez de Haro, diplomático, dramaturgo y cuñado de Esperanza Aguirre. O para ser más exactos, hasta ayer encargado de Negocios y número uno de la Embajada de España en Belgrado (Serbia), al no tener nombrado embajador, y autor de la obra de teatro, Trágala, trágala (hasta el 19 de abril en el Teatro Español).

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, le destituyó ayer de su puesto porque durante la promoción del espectáculo aseguró que es "víctima de la Inquisición" y que el ministro utilizada métodos inquisitoriales contra él. Unas declaraciones que fueron recogidas en el principal diario serbio, Politika, y que tuvieron por respuesta una reacción fulminante que el propio autor teatral conoció por la prensa. Un ejemplo más, explica Ramírez de Haro a El Confidencial, de que España no ha cambiado: "la Inquisición es el estado permanente en el que han vivido los españoles hasta hoy", se reafirma.

'El problema de España es que a la derecha le pone la iglesia y a la izquierda le pone Cristo, por lo que nunca nos podemos salir del Cristianismo'

Desde la Oficina de Información Diplomática aseguran a este periódico que "es inadecuado que un funcionario público, que es el máximo representante de España en Serbia, haga esas declaraciones a medios de proyección internacional o internacionales dañando la imagen de su país". Las mismas fuentes afirman que "una cosa es la libertad de expresión y otra que un funcionario público del Ministerio de Asuntos Exteriores insulte a sus ciudadanos. No es lo más adecuado para el más alto representante de España en ese país". Ramírez de Haro, prosiguen, se reincoporará a los servicios centrales en Madrid y el cese, que se le comunicó ayer, tiene su fundamento en el artículo 14.2 del Reglamento de la Carrera Diplomática.

P: ¿Cómo le comunican la destitución?

R: No me la comunicaron. Me enteré por la prensa, como se hacía en el viejo método franquista. Ayer por la tarde me llamaron varios amigos y me dijeron que me habían cesado en Belgrado, que mirara en El País y así me entenré. Mandaron un telegrama a la Embajada, pero yo estoy en España de vacaciones, que he visto esta mañana. Ni siquiera hubo una la llamada ni del ministro ni del subsecretario, con lo que parece hecho con cobardía y alevosía.

P: Parece sorprendente que su relación familiar con Esperanza Aguirre no le haga inmune a la censura política.

R. Esto viene de la obra de teatro en sí. Ha causado la destitución del autor por parte del ministro de Asuntos Exteriores porque trata sobre Fernando VII y dice, literalmente, que la Inquisición es el estado permanente en el que han vivido los españoles hasta hoy. Yo pensaba que era una boutade y que esto sólo podía pasar en épocas pasadas, pero se confirma que efectivamete la Inquisición sigue en España, que se me ha destituido por ejercer la libertad de expresión de mi obra creativa y, por lo tanto, que estamos en actitudes preconscituciones, del franquismo, es decir de la Inquisición. Esto no sólo es un tentado a mi carrera diplotámtica, que comezó hace 32 años, sino un atentado contra la libertad de expresión. Da la impresión de que este ministro y el Gobierno quieren, ante el resultado de las elecciones andaluzas, morir matando. Yo no soy el único caso. Hay una clara actitud autoritaria de este ministro que tiene a todos los diplomáticos y al ministerio bajo un régimen de total mordaza y pavor. Lleva todos estos años actuando con medios autoritarios y el cuerpo diplomático le tiene miedo. Nadie se atraeve a alzar la voz y mantiene, por tanto, una actitud preconstitucional que yo creía de tiempos pasados, pero estamos viendo que seguimos bajo el imperio del nacionalcatolicismo y la Inquisición.

'Da la impresión de que el ministro Margallo y el Gobierno quieren, ante el resultado de las elecciones andaluzas, morir matando'

P: ¿Son, por tanto, la Iglesia y la monarquía intocables en nuestro país?

R: La Inquisición implica censura y autocensura. La Monarquía y la Iglesia siguen siendo instituciones que no se adaptan a la Constitución. Yo tengo reservada una embajada desde hace dos años, todo el mundo sabía que me iban a dar la de Eslovenia y Margallo el año pasado en Nueva York me dijo textualmente que nunca me hará embajador por lo que he escrito sobre la Iglesia. Esa frase implica una impunidad total. [Desde el ministerio puntualizan a este periódico que el ministro no le ha vetado sino que "no cumplía los requisitos" exigidos para la plaza en Eslovenia o Serbia de "un mínimo de dos años como director o subdirector en servicios centrales en Madrid". Ramírez de Haro desmiente esto y asegura que ha sido durante seis años director general adjunto de la Casa de América, dependiente de Asuntos Exteriores] Es una frase preconstitucional y de épocas anteriores, y es intolerable que hoy se gobierne un país así. Me gustaría que esto sea un aviso a navegantes antes las próximas elecciones y que la gente vea que tenemos un Gobierno de extrema derecha, porque el nacionalcatolicismo es la extrema derecha. Esperanza Aguirre comparada con Margallo es de extrema izquierda, por lo menos es neoliberal y cree en la libertad de expresión.

P: ¿Pero ser cuñado de Aguirre no le cubre un poco la espalda?

R: No tiene nada que ver. Soy diplomático y escritor de teatro, y me han destituido por una obra que trata justamente sobre la historia de España pasada y presente.

'Esperanza Aguirre comparada con Margallo es de extrema izquierda, por lo menos es neoliberal y cree en la libertad de expresión'

P: Usted debe conocer bien la marca España al ser diplomático en el extranjero, ¿podría definirla?

R: Para mí la marca España es la Inquisición y, por lo tanto, más que una marca habría que llamarla la mancha España.

P: En la obra, Trágala, trágala, aparece Napoleón, la reina María Cristina, Pablo Iglesias, Felipe VI y la reina Letizia. ¿Busca la provocación o es un oportunista buscando escándalo?

R: Es una obra de teatro de mucho calado. Interpreta que la historia contemporánea de España empieza con Fernando VII, quien inaugura la España contemporánea basada en cuatro aspectos: Dios, patria, rey y nacionalismo. El tema de Dios es el que introduce la Inquisición en 1814 y, curiosamente, la obra te lleva a pensar que en España no ha cambiado nada. De hecho, esta destitución del ministro Margallo es un ejemplo de que en España no cambia nada y el único pensamiento es el discurso de la fe. Fernando VII también inaugura las dos Españas exterminándose entre sí. Pues bien, yo tengo la impresión de que cada vez nos acercamos más a una próxima guerra civil. Y en mi caso me matarían ambos bandos...

Ramírez de Haro en 2013 en los Premios anuales de la Hispanic Society de America en Nueva York (Efe)
Ramírez de Haro en 2013 en los Premios anuales de la Hispanic Society de America en Nueva York (Efe)

En la obra, además, hay un Borbón y seguimos bajo los borbones. Si el antagonista de Fernando VII era Riego, hoy el de Felipe VI es Pablo Iglesias. Ese juego de una España y la otra sigue manteniéndose igual. Y, por último, la obra es además la conmemoración de los 200 años de la triunfal entrada de Fernando VII por Cataluña con vítores y gritos del pueblo de "¡Visca Fernando y visca España!", con lo que se desmonta el invento del nacionalismo catalán que sostiene que el independitismo catalán se remonta a 1714. Es un mito históricamente falso. El independentismo catalán es muy posterior, aparece levemente a finales del siglo XIX y viene de lo más reaccionario de la sociedad, del carlismo. Ese nacionalismo viene a querer más Dios, más rey y más Inquisición.

P: ¿No hemos avanzado nada entonces?

R: Lo vivo como que estamos en un retroceso histórico importante y me produce pavor.

P: ¿Quién contrató Trágala, trágala para el Teatro Español?

R: Fue Natalio Grueso [el anterior director de artes escénicas de los teatros de Madrid]. Le interesó porque es teatro con música, es una obra divertida y, además, no es una obra estúpida sino que cuenta la historia de España y la situación actual. He visto mucho musical de Broadway durante el tiempo que he vivido en Nueva York [estuvo trabajando en el Consulado de España] y es igual en cuanto a la belleza de un musical, pero la historia no es una estupidez como Cenicienta o El rey león. Es nuestra historia y es relevante contarla sobre todo en un año electoral, con lo que es una obra que te hace pensar a la hora de votar.

'Margallo  me dijo textualmente el año pasado en Nueva York que nunca me hará embajador por lo que he escrito sobre la Iglesia'

P: ¿Por qué cree que ha vuelto la censura y la autocensura a España?

R: Creo que en los años posteriores a la Transición y los primeros años socialista sí bajo mucho la censura, la autocensura y la Inquisición, pero en los últimos años hay un movimiento de vuelta y regresión hacia épocas que queríamos olvidar.

P: Hemos visto una oleada de censura en las últimas semanas. Además de su caso, el del MACBA o la prohibición de un concierto de Soziedad Alcohólica en Madrid. ¿Es propio este auge censor en un país que se dice demócrata?

'Trágala, trágala' se representa en el Teatro Español (Javier Naval)
'Trágala, trágala' se representa en el Teatro Español (Javier Naval)

R: El problema de España es cuándo será un país normal y similar al resto de nuestros vecinos. España inventa la nueva Inquisición a finales del siglo XV y crea el concepto de limpieza de sangre y de pensamiento único, y eso se ha vuelto genético. En España todo el pensamiento pasa por etiquetar, por el determinismo y por la Inquisición. Eso es lo que hacemos bien los españoles. Cuando te etiquetan, está todo resuelto. No hay un mundo anterior al monoteísmo, que sería el mundo de la pluralidad. El problema es ese mono, el uno, que es un arma para matar. La única diferencia entre los monoteísmos es si el poder está controlando la sociedad, como ocurre en el Islam, o en claro declive, como ocurre con el Cristianismo, que saca esa piel de oveja pero porque ha perdido mucho poder. Sigue siendo la institución más poderosa de España y económicamente tiene mucha influencia porque Felipe González en vez de crear un sistema de educación al estilo francés, volvió a darle la educación a los privados, es decir a los curas. El resultado es que la influencia del monoteísmo sigue siendo fuerte, aunque moderada por las circunstancias históricas. El problema de España es que a la derecha le pone la iglesia y a la izquierda le pone Cristo, por lo que nunca nos podemos salir del Cristianismo. Por tanto, nunca habrá pluralidad ni pensamiento. En España la diferencia siempre está perseguida. Yo lo estoy por Margallo.

P: En 2004 presentó el Círculo de Bellas Artes otra obra de teatro que fue muy polémica: Me cago en Dios. ¿Qué consecuencias tuvo para ustednbsp;

R: Fatales. Me pusieron más de 3.300 denuncias y estuve cuatro años amenazado de muerte. Nadie se enfrenta en este país a la Iglesia. Por eso, la obra en España sólo tuvo recorrido gracias a la compañía Yllana, a la que siempre se lo agradeceré, que se atrevió a enfrentarse a la Iglesia, a la censura y a la Inquisición y la mantuvo en el Teatro Alfil. Por eso, cuando he tenido la oportunidad de estrenar en el Español -que para mí es el mejor teatro del mundo porque es donde estrenaron Lope de Vega, Tirso de Molina, Calderón de la Barca o Cervantes en vida- llamé a Yllana para que dirigiese la obra. Y son los que la han convertido en ese espectáculo total.

'La Monarquia y la Iglesia siguen siendo instituciones que no se adaptan a la Constitución'

P: ¿La fama tiene un precio?

R: Un precio muy alto. Y curiosamente en la obra Fernando VII dice: “la Inquisición es el estado mental permanente de los españoles hasta hoy. Al que piensa distinto hay que exterminarlo, tal vez ya no a fuego que, desgraciadamente, ya no se lleva, aunque todo se andará... pero sí eliminándolo de la vida social da igual que seas negro o blanco o como dicen hoy rojo o azul”. Esta destitución que he sufrido significa que España es extactamente igual hoy a lo que describe Fernando VII. Al diferente hay que eliminarlo.

P: ¿Qué repercusión va a tener laboralmente esta destitución?

R: Si no hay más represalias, sigo de diplomático destinado en Madrid, aunque supongo que en la última covacha del Ministerio.

P: El teatro en estos tiempos cada vez está levantando más la voz contra el sistema político y sus injusticias. ¿Cuál cree que es el fin y el objetivo del teatro?

R: Creo que en la pluralidad por eso no creo en una definición única. Uno escribe teatro por una necesidad de expresión, pero sí tengo claro algo es que el teatro es un medio de conmoción de masas y que el teatro que no nos presenta un mundo diferente, no vale la pena hacerlo.

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