KANDINSKY, CHAGALL, RODCHENKO…

Los maestros rusos desembarcan en Málaga

La ciudad andaluza acoge un centenar de obras el Museo Ruso de San Petersburgo, que por primera vez abre una sede en Europa

Foto: El museo ruso abre al público en Málaga (EFE)
El museo ruso abre al público en Málaga (EFE)

Yevguenia Petrova, acompañada de Olga, la intérprete, explica con detalle la realidad onírica, fascinante y cotidiana, de Espejo de Chagall. Este óleo sobre cartón, fechado justo ahora hace 100 años, forma parte del centenar de joyas maestras de la Colección Museo Ruso de San Petersburgo en Málaga. Petrova, vicedirectora de esta colección que se abre esta mañana sin inauguración oficial en homenaje a los fallecidos en el accidente aéreo de Germanwings, sabe que lo que le gusta al gran público son las nuevas vanguardias (el dios Kandinsky sobre todas las cosas), pero hace un esfuerzo por explicar a la prensa hasta qué punto resulta importante conocer los orígenes de una cultura artística determinante y hasta cierto punto desconocida en España.

Esta colección, en la que se conviven otros grandes nombres como Malevitch y Tatlin, se presenta como una suerte de contenido enciclopédico. Retratos, paisajes, abstracción… Caben mil géneros y el Ruso malagueño –la primera sede en Europa en 119 años de historia– cumple a la perfección con su función totalizadora: construir una atmósfera de conjunto que no explica un país –aunque lo intente–, sino una manera de entender el arte. El realismo se conjuga con imágenes religiosas (desde iconos de inequívoca inspiración bizantina como la Virgen de las Palomas del siglo XVI o la figura de Cristo de Ivánov de mediados del siglo XIX) hasta las piruetas geométricas de Ródchenko.

La mies, de Alexander Bubnov en la Colección Museo Ruso de San Petersburgo en Málaga (Agustín Rivera)
La mies, de Alexander Bubnov en la Colección Museo Ruso de San Petersburgo en Málaga (Agustín Rivera)

Lo que sorprende en el museo es la variedad estilística y cómo los rusos, ya convertidos en soviéticos, consiguieron transformar la realidad socialista en arte. Se exhibe en La nave de turbinas de la fábrica Elektrosila de Pakulin y también en el colorido y la nieve presente en El día de las elecciones al Soviet Surpremo de Vólkov, de 1949, en medio de una fiesta rural y con banderas rojas. Aquel viejo y sangrante comunismo de Stalin.

La primera exposición temporal, La época de Diaghilev, consta de 69 obras y se prolongará hasta el próximo mes de julio. El intelectual gran amigo de Picasso, revolucionó el concepto de las producciones musicales del primer cuarto del siglo XX. La segunda muestra del museo estará dedicada a Pável Filonov. La organización aún no quiere mostrar detalles de esta segunda exhibición rusa.

El continente apabulla. Con un presupuesto para 2015 de 4,2 millones de euros, consta de 7.500 metros cuadrados, un espacio apenas 500 metros cuadrados más pequeño que el Museo Picasso Málaga, con 450.000 visitas, es el espacio más visitado de Andalucía tras la Alhambra. Situado en el ala Oeste y Central de la antigua fábrica de tabacos (Tabacalera, como se conoce al edificio), la colección cuenta con vocación de permanencia, aunque el acuerdo está firmado por diez años y la prórroga está abierta, pendiente de negociación.

150.000 visitantes anuales

Las obras de rehabilitación han costado 580.000 euros, frente a los 6,7 millones del Centro Pompidou Málaga, que se estrena el próximo sábado con la presencia del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la ministra de Cultura de Francia, Fleur Pellerin. El Ayuntamiento de Málaga, impulsor de la colección rusa, asocia el turismo con la cultura para convertirla en marca y negocio.

Remarcan que la ciudad andaluza se ha convertido en la cuarta en la clasificación “de calidad cultural, por detrás de Madrid, Barcelona y Bilbao”, según la Fundación Contemporánea. Por eso, le dan mucha importancia al número de visitantes que pueda reunir el recinto. José María de Luna, director de la agencia pública para la gestión de la Casa Natal de Pablo Ruiz Picasso, el Pompidou y el Museo Ruso, vaticina 150.000 visitantes anuales.

El entorno del recinto no ayuda. Situado en la zona Oeste de Málaga, un área muy poblada y de escasa tradición artística, fuera del circuito monumental, el museo convive con otro dedicado al automóvil, una escuela de negocios (ESESA), dependencias administrativas municipales, y una parte del espacio aún sin definir que podría acoger un centro de tecnologías digitales.

“Este espacio es bueno y Málaga descentraliza así su oferta”, justificó De Luna, mientras Olga seguía traduciendo a Petrova las dimensiones del Museo Ruso: en San Petersburgo apenas se exhibe el 5% de la obra en propiedad; el 10% figura en otras sedes mundiales o viaja para las exposiciones temporales. Es un gigante formado por 500.000 obras y objetos artísticos. Y una ínfima parte en cantidad, pero sugerente en calidad, ya se exhibe en Málaga.

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