LOS CLÁSICOS POPULARES LLEGAN A LA PANTALLA, PERO LOS TÍTULOS NUEVOS SE QUEDAN SIN PELÍCULA

El cómic español no tiene quien lo adapte

Son los dos gemelos más famosos del tebeo español y seguramente el dúo más exitoso del papel después de Mortadelo y Filemón, así que parece del

Foto: El cómic español no tiene quien lo adapte
El cómic español no tiene quien lo adapte

Son los dos gemelos más famosos del tebeo español y seguramente el dúo más exitoso del papel después de Mortadelo y Filemón, así que parece del todo normal que tengan su propia película. Zipi y Zape y el Club de la Canica, dirigida por Oskar Santos, llegará a las pantallas el próximo septiembre, exactamente 65 años después de su nacimiento del puño de Escobar, y es ya uno de los títulos más esperados del año.

Pero, ¿tienen los personajes históricos del cómic español una oportunidad real en las salas de cine de 2013? Santiago García, crítico experto en cómics y autor de La novela gráfica (Astiberri), no las tiene todas consigo. "Aunque se sigan produciendo cómics como Mortadelo y Filemón, lo cierto es que tanto estos como Zipi y Zape o el Capitán Trueno son vestigios", asegura el autor. "A un niño de hoy no le puede decir lo mismo una película del Capitán Trueno que una película de Los Vengadores". 


Y sin embargo Los Vengadores –creados por Stan Lee y Jack Kirby en Marvel Comics en 1964– no son mucho más viejos que Trueno –creado en 1956 por Ambrós y Víctor Mora Pujadas–, el famoso dúo de espías de la T.I.A. –que nacieron en 1958 de la pluma de Francisco Ibáñez– o los traviesos gemelos de Escobar –de 1948–. La diferencia fundamental entre ellos no es la edad, sino su vigencia. "Los personajes icónicos americanos se mantienen vivos en la sociedad", resume García. "Los españoles de aquella época no".

Hay material, en otras palabras, pero no el clima necesario, lo que quizá explica el éxito irregular de las adaptaciones que hemos visto hasta hoy en España, que no podemos calificar precisamente como una sucesión de éxitos. La primera adaptación de Zipi y Zape –firmada por el chileno Enrique Guevara en 1981–, sin ir más lejos, no funcionó comercialmente y fue un completo fiasco artístico.

Tampoco las dos adaptaciones de la serie Maki Navaja de IvàEl último choriso en 1992 con y Semos peligrosos (uséase Makinavaja 2) en 1993, ambas con dirección de Carlos Suárez y Andrés Pajares y Jesús Bonilla en los papeles principales– llegaron a cuajar comercialmente. Aunque funcionó mejor en la taquilla tampoco la adaptación cinematográfica de otra de las grandes tiras de Ivà, Historias de la puta mili, protagonizada por Juan Echanove, llegó a trascender. 


Menos suerte aún tuvo el Capitán Trueno, célebre caballero español del siglo XII que en los 60 llegó a convertirse en la historieta más vendida de España, con una tirada semanal del hasta 350.000 ejemplares. En la primera década del siglo, en cambio, el tormentoso proyecto de adaptación pasó por diferentes directores –Juanma Bajo Ulloa, Víctor Mora, Pau Vergara y Daniel Calparsolo– y cambió en varias ocasiones de actores –particularmente sonado fue el abandono de Elsa Pataky, que interpretaría a Sigrid– hasta que cayó en las manos de Antonio Hernández, director de En la ciudad sin límites. El Capitán Trueno y el Santo Grial se estrenó en octubre de 2011, pasó por la taquilla sin pena ni gloria y cosechó algunas de las peores críticas del cine español reciente. 

Pero, ¿es esto natural? ¿Es acaso lo que ocurre irremediablemente con personajes tan antiguos? Como explica Santiago García hablamos de tiras procedentes del boom del cómic español en los cincuenta y de las cifras de consumo de los sesenta y setenta, aunque hay otra manera de ver su envejecimiento: "Hacer una peli del Capitán Trueno juega con la baza de que es un personaje conocido por varias generaciones de españoles", explica a El Confidencial Pepo Pérez, dibujante, crítico de cómics y coautor de Súpercomic (Errata Naturae). "Y lo mismo ocurre con Zipi y Zape o Mortadelo y Filemón, por ejemplo".

Es precisamente a lo que jugó en 2003 La gran aventura de Mortadelo y Filemón, la primera adaptación cinematográfica de los dos agentes secretos de Ibáñez. La película, dirigida por Javier Fesser, se convirtió en la más exitosa de cuantas se han hecho con cómics en España, partiendo de un presupuesto de 7 millones de euros y recaudando casi 23 en taquilla. 


La cinta contaba con algunos de los grandes personajes de los álbumes de Mortadelo y Filemón pero incorporaba la aparición también de otros personajes del universo de Ibáñez, como Rompetechos y los vecinos de 13 Rue del Percebe. El éxito cosechado por la primera entrega animó una segunda en 2008, Mortadelo y Filemón. Misión: salvar la Tierra, dirigida ahora por Miguel Bardem. La película se estrelló comercialmente y recaudó solo 7 millones de euros frente a los 10 que costó su producción. El éxito de Mortadelo y Filemón en el cine, en otras palabras, fue solo fugaz.

Novela gráfica, un filón por explotar

Pero las reglas solo son confirmadas por sus excepciones y la de que en España solo se adaptan cómics populares infantiles tiene, concretamente, dos: María y yo (2010) y Arrugas (2011).

La primera, un largometraje documental dirigido por Félix Fernández de Castro que toma el cómic de Miguel Gallardo como punto de partida, cuenta el viaje de María, una niña autista de 14 años, y su padre, el propio dibujante, a las Islas Canarias, y reflexiona sobre la convivencia y la comunicación entre ambos. María y yo ganó el Premio Nacional de Catalunya de Cómic en 2008 y quedó finalista del Nacional de Cómic, que finalmente se llevó Arrugas

Arrugas, por su parte, es una novela gráfica de Paco Roda publicada en 2007 y que parte también de una discapacidad cognitiva –en este caso el alzhéimer– para contar cómo es la vida en un geriátrico. En 2011 el volumen fue adaptado al cine por Manuel Cristóbal con la participación creativa del propio Roda y se llevó en 2012 los dos premios Goya a los que optaba, a la mejor película de animación y al mejor guión adaptado. 


"Son los dos ejemplos clásicos de la novela gráfica española contemporánea", aclara García, para quien su ejemplo, además, marca el rumbo "natural" de la relación del cómic y el cine españoles en el día de hoy.

"Son historias que empiezan y acaban en un volumen, en una sola novela gráfica, y eso quizá le interesa más a una producción española", sostiene. "Adaptar personajes o franquicias enteras es mucho más exigente económicamente y tiene que haber un nicho para ello. Las novelas gráficas, en cambio, ofrecen al cine la verdadera materia prima, que es la historia, en ocasiones buenísimas historias. La última ganadora del Festival de Cannes, sin ir más lejos, es una adaptación de un cómic, y si ves la película parece un guión original".  

La vie d'Adèle –2013– de Abdellatif Kechiche, en efecto, adapta novela gráfica El azul es un color cálido de Julie Maroh y cuenta la eclosión, la pasión y la pérdida del amor entre dos muchachas, Adèle y Emma, siempre desde el punto de vista de la primera.

Un conflicto cinematográfico

Pepo Pérez coincide también en apuntar las diferencias entre María y yo y Arrugas con el resto de adaptaciones de cómic que se han hecho en España, que resume en dos: "se basan en una novela gráfica única, sin personajes famosos, no de una serie de cómic con muchos episodios publicados" y "no se dirigía a los niños, como la mayoría de títulos". También se trata de historias realistas, por su propia naturaleza mejor adaptables o, siendo estrictos, más baratas a efectos cinematográficos.

Y es que la pelota, explica García, está en realidad en el tejado del cine, no en el del cómic. "El cine español atraviesa unas dificultades extraordinarias", apunta, "y el cómic es un material exigente". "Si se adaptan pocos títulos seguramente es más cuestión cinematográfica que del cómic", sentencia.

García y Pérez saben de lo que hablan. Uno de sus títulos conjuntos, El Vecino, ha estado ya en varias ocasiones a punto de adaptarse, aunque en todas ellas el proceso ha quedado finalmente en veremos. El guionista, Santiago García, asegura que sí le gustaría ver un volumen propio en la gran pantalla, pero bromea con que "cuando ves las condiciones en las que trabaja el cine español y los recursos de los que dispone es mejor pensárselo dos veces".  

Quizá por eso otros grandes títulos de cómic patrio siguen, de momento, sin adaptación. Pérez se acuerda en este punto del Capitán Torrezno –una galardonada serie de historietas fantásticas del donostiarra Santiago Valenzuela cuyo séptimo volumen se llevó el Premio Nacional del Cómic de 2011– y confiesa su debilidad por Viviendo del cuento, un título de Juanjo Sáenz publicado en 2004 que analiza a través de la parodia el sentido de ser joven en España en las últimas décadas. No es la narración más canónica del mundo, desde luego, pero cosas más raras se han visto. 

Cultura
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios