'LA GRAN FAMILIA ESPAÑOLA', 'LAS BRUJAS DE ZUGARRAMURDI' Y 'ZIPI Y ZAPE Y EL CLUB DE LA CANICA'

Tres películas para salvar de la ruina al cine español

No es un secreto para nadie: cuando no hemos rebasado siquiera la mitad del año, 2013 es ya el más horribilis de los muchos annus complicados

Foto: Tres películas para salvar de la ruina al cine español
Tres películas para salvar de la ruina al cine español

No es un secreto para nadie: cuando no hemos rebasado siquiera la mitad del año, 2013 es ya el más horribilis de los muchos annus complicados que ha conocido la industria del cine español. Un ejemplo: de los nueve peores fines de semana en la historia de la taquilla nacional, seis, nada menos, han ocurrido en los primeros seis meses de este año. El último de ellos hace una semana, sin ir más lejos, cuando los cines de España recaudaron solo 2,1 millones de euros y consiguieron reunir en las salas a 300.000 personas, la peor marca de la historia de España.

Pero el año no está ni mucho menos perdido. Quedan seis meses aún para que la industria cinematográfica recomponga los dramáticos números que acumula hasta hoy y, sobre todo, quedan películas. En particular tres, según el presidente de los productores españoles, Pedro Pérez, sobre las que hay puestas, dice, "muchas expectativas": La gran familia española, de Daniel Sánchez Arévalo; Las brujas de Zugarramurdi, de Álex de la Iglesia; y Zipi y Zape y el Club de la Canica, de Oskar Santos.

"No es algo que ocurra solo en España: en todos los países hay grandes locomotoras que tiran de las cifras de taquilla y elevan el recuento del conjunto del sector", explica Pérez a El Confidencial. "Y en 2013 esperamos grandes películas y en particular tres títulos que podrían hacer buena taquilla:  La gran familia española, Las brujas de Zugarramurdi y Zipi y Zape y el Club de la Canica".

Un septiembre de vértigo

La gran familia española, escrita y dirigida por Daniel Sánchez Arévalo, es una comedia que tiene por protagonistas a los cinco hermanos de una familia el día en el que el pequeño se casa con su novia, a la postre el mismo en el que la selección española de fútbol ganó el Mundial el Sudáfrica. 

 

Rodada entre agosto y octubre de 2012 y en proceso hoy de postproducción, la cuarta película de Sánchez Arévalo –tras AzulOscuroCasiNegro, Gordos y Primos– será el primero de los tres títulos en llegar a las pantallas –el 13 de septiembre– y uno de los más prometedores del año: la anterior comedia del autor, Primos, recaudó 3,6 millones de euros en España, se convirtió en uno de los mejores estrenos de 2010 y 2011 y se distribuyó en más de veinte países. Quizá por eso La gran familia española repite en género –comedia– y subgénero –comedia familiar–, reuniendo además a algunos de los actores fetiche del director madrileño, como Quim Gutiérrez, Antonio de la Torre y Roberto Álamo.

En 1610 doce mujeres de Zugarramurdi, en Navarra, fueron condenadas a morir en la hoguera acusadas de brujería. Su historia inspiró al cineasta Alex de la Iglesia para escribir y rodar Las brujas de Zugarramurdi, una comedia de fantasía que llegará a los cines el 27 de septiembre, solo dos semanas después de La gran familia española. 

 

Como es marca de la casa tratándose de De la Iglesia, la historia de la película agitará en una misma coctelera humor, realismo y fantasía, recurriendo en esta ocasión para los protagonistas a dos de los actores con más tirón en la taquilla, Hugo Silva y Mario Casas. Estos dos amigos no encuentran otra manera de lidiar con la crisis que atracar un establecimiento de empeño de oro, del que huyen hacia el norte de España, camino de Francia, con un botín de 25.000 anillos. Cruzar la frontera no será tan sencillo como imaginan, en particular porque lo harán por los bosques de Zugarramurdi. Allí una horda de brujas capitaneadas por Carmen Maura, Terele Pávez y Carolina Bang –tres generaciones de una misma familia– querrá hacerse con los anillos a costa, claro, de la vida de los protagonistas.

Y solo una semana después los cines españoles estrenarán el segundo largometraje de Oskar Santos, Zipi y Zape y el Club de la Canica, una adaptación cinematográfica de los legendarios hermanos del cómic creados por Escobar en 1948. 

 

En la película Zipi y Zape tendrán que pasar el verano en Esperanza, un reformatorio dirigido Falconetti, un temible docente interpretado por Javier Gómez. Poco después de llegar los hermanos descubrirán que el juego está prohibido en el centro y fundarán el Club de la Canica para desafiar la autoridad de los adultos y dar algo de ídem a los sufridos estudiantes de Esperanza.

La tiranía del inglés

¿Conseguirán las tres cintas igualar las cifras de 2012? Es complicado, y eso que 2012 no tuvo unos números espectaculares. Fue Pedro Pérez quien presentó este miércoles ante la prensa las cuentas de la industria española en ese año en la octava edición de Madrid de Cine-Spanish Film Screemings, que ilustran que el año pasado el cine español recaudó 150,5 millones de euros en el mercado extranjero frente a los 110 millones en la salas nacionales. Tal supone una taquilla  un 36,8% mayor en el exterior, sí, pero también 35 millones de euros menor que en el año anterior, 2011. "La buena noticia es que el cine español se vende fuera bien", agrega Pérez. "La mala es que en el consumo interno estamos llegando al límite".

El cine español vende fuera, sí, pero con una condición: que sea en inglés. En 2012 una sola película, Lo imposible de Juan Antonio Bayona, recaudó 150 de los 260,5 millones que hizo la industria, y en 2011 fue una coproducción, Midnight in Paris de Woody Allen, la que jugó un papel similar. En 2009 otra película distribuida en inglés, Planet 51, salvó las cifras, y en 2008 fueron dos coproducciones, Astérix y Obélix en los Juegos Olímpicos y Vicky, Cristina, Barcelona, las que mantuvieron los números a flote.

Pero, ¿y en 2010? Ese año tuvo su propio taquillazo, sí, pero no fue en inglés. A tres metros sobre el cielo, de Fernando González Molina, hizo casi 10 de los 170 millones del año, pero tuvo una distribución significativamente menor que los blockbusters españoles rodados en inglés. Ese mismo año el cine español se pegó un tortazo histórico en el extranjero, donde recaudó 90 millones de euros frente a los 80 que hizo en España. Los ingresos fuera del país, así cayeron casi un 36% respecto al año anterior y los productores españoles ingresaron 54 millones de euros menos que en el ejercicio previo. 

El taquillazo del año, en otras palabras, salió al rescate del mercado doméstico pero no al del extranjero, al tratarse de una película rodada en español. Y el necesario dinero de las entradas del exterior, habitualmente un 40% superior al que se recauda en España, superó apenas el 10% más.

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