EL HISTORIADOR BEN MACINTYRE DESCUBRE LOS ARCHIVOS CLASIFICADOS DEL MI5

La gran mentira que acabó con Hitler

Esta es la historia de Bronx, Bruto, Tesoro, Triciclo y Garbo, los cinco espías que montaron la mayor operación de engaño jamás ideada que terminó por

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La gran mentira que acabó con Hitler
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    Esta es la historia de Bronx, Bruto, Tesoro, Triciclo y Garbo, los cinco espías que montaron la mayor operación de engaño jamás ideada que terminó por derrotar a Hitler y sus tropas, y que estuvo a punto de naufragar por culpa de un perro. Es la historia de una guerra desarmada que se libró a golpe y contragolpe de mentira hasta que despejaron las amplias playas de Normandía para que el ejército de los aliados desembarcara y acabaran con el nazismo. Es la narración de la débil fidelidad que existe entre la traición y la verdad, la mentira y el espionaje.

    Pero, sobre todo, La historia secreta del Día D. La verdad sobre los superespías que engañaron a Hitler (publicado en Crítica) es la muestra de la importancia para la memoria de un país de la transparencia de sus secretos: hace cinco años el MI5 decidió desclasificar los archivos que escondían el sistema de la Doble Cruz, que montó una mentira gigantesca capaz de cambiar el curso de la guerra. En lugar de matar a sus enemigos, hicieron que los nazis pensaran lo que los británicos querían que pensaran, y así hacer lo que los británicos querían que hicieran. Los aliados pusieron en marcha una patada letal: la mentira.   

    La apertura de los archivos descubrió millones de documentos con una honestidad y una verdad insólita en otro tipo de legajos. El historiador Ben Macintyre reconoce que no esperaba que esto ocurriera, porque el secretismo era muy grande, pero el cambio de actitud del gobierno británico sobre los secretos favorables a su servicio de inteligencia lo hicieron posible. La mala reputación que estaba acumulando en la guerra de Irak forzó la transparencia. “El MI5 no lo ha desclasificado todo y los más importantes no los conoceremos, porque probablemente no le dejen en un buen lugar. Ha desclasificado mucho, pero no lo ha desclasificado todo”, asegura el historiador, que enseña a los pupilos del MI5 todos los detalles de la gran operación. Estos archivos dejan en muy buen lugar a la inteligencia británica. Así que caso abierto.

    El peligro de la revisión

    “De hecho, para España es muy importante desclasificar los documentos de la Guerra Civil española para poder enfrentarse a su pasado, reconocerlo y superarlo. Hace diez años España no miraba a la cara a su pasado”, explica Macintyre a este periódico -por supuesto desconoce las labores biográficas de la Real Academia de la Historia-. Reconoce que no es una tarea fácil y que la historiografía no está libre de la mentira y la tergiversación. “Reinventar la historia es peligroso”.

    Por si no ha quedado claro todavía, este es un libro sobre el retorcimiento de la verdad en tiempos de guerra y la valía de la mentira para lograr la paz. La obra justifica la mentira de los aliados para confundir a su enemigo. El complot para el engaño del Día D implicaba a cada división de la maquinaria de guerra secreta: los científicos dejaban pistas falsas, los ingenieros fabricaban falsos tanques, los operadores de radio creaban un aluvión de señales falsas y los falsos generales dirigían ejércitos inexistentes hacia objetivos que nunca estuvieron en peligro.

    Había que hacer creer a Hitler que el objetivo más verosímil era el objetivo. A lo largo del poderoso Muro Atlántico, su espesor era menor en Normandía. Ahí es donde golpearía la bola de la demolición. “Pero para golpear con el máximo efecto, la verdad necesitaba ser protegida por una sarta de mentiras”, dice para excusar todas las leyes que se infringieron para sacar adelante una maniobra que libró al mundo de Hitler.

    Una mentira moral

    “Creo en la existencia de una mentira moral”. No puede negarlo, es un historiador británico de los pies a la cabeza. Provocador y divulgador, sin complejos por querer transmitir el relato del pasado adecuándolo a las normas dramáticas y sin faltar a la verdad. El objetivo es “terminar con el aspecto tedioso de la lectura de historia”. Confiesa que una novela de no ficción, como él mismo define este libro, debe responder a la pregunta: “¿Qué harías tú en esta situación? Es el secreto para envolver e involucrar al lector”.  

    Macintyre, columnista del periódico The Times, demuestra que la historia se suele enfocar desde un punto de vista de los grandes acontecimientos que la movieron, pero que muchas veces sus narradores se olvidan de que la guerra trata sobre la gente como nosotros, que deben tomar decisiones morales difíciles. “La guerra también son decisiones personales, no sólo estrategias sobre un mapa. Prefiero hablar más de la gente y menos de los eventos”, zanja.

    Ese pequeño ejército desarmado, que con sus miles de mentiras salvó cientos de miles de vidas, está formado por una mujer de mundo, bisexual y peruana (Elvira Concepción Josefina de la Fuente Chaudoir), un pequeño piloto de caza polaco (Roman Czerniawski), una francesa voluble (Lily Sergeyev), un serbio seductor (Dusko Popov) y un español profundamente excéntrico con un título de criador de pollos, Juan Pujol García, “Garbo”, del que se conserva una inmensa montaña de documentación debido a su imaginación fantástica y salvaje. Como el propio historiador asegura, no se podría escribir una novela sobre él porque su vida supera a la ficción. De hecho, dice haber iniciado una campaña para convencer al alcalde de Londres con el fin de colocar una placa conmemorativa en el pequeño inmueble donde vivió Garbo, y desde el que engaño al ejército nazi, en la que diga: “Desde esta casa de los suburbios se ganó la Segunda Guerra Mundial”.

    Garbo quiso ser reclutado por los alemanes y espiar para Gran Bretaña; se lo denegaron, pero él decidió llevarlo a cabo y fue un espía freelance, que no dejó de inventarse historias. Creó una gigante sarta de mentiras para los alemanes a partir de información que sacaba de los libros que encontraba en la biblioteca pública de Lisboa. Inventó una red de 27 subagentes que trabajaban para Alemania y Hitler le condecoró con la Cruz de Hierro… “Fue un novelista brillante que nunca publicó, con una fantasía sin límites”. A veces, la imaginación y la historia se parecen tanto.

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