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Las mejores películas políticas de 2012, elegidas por los asesores de comunicación

No ha sido un año especialmente prolífico en películas políticas, pero sí se han proyectado en los cines algunos títulos de evidente interés. Quizá, como apuntan

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Las mejores películas políticas de 2012, elegidas por los asesores de comunicación
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    No ha sido un año especialmente prolífico en películas políticas, pero sí se han proyectado en los cines algunos títulos de evidente interés. Quizá, como apuntan algunos expertos, los próximos años veamos cómo el género se hace popular, en un intento de revitalizar la política que debería partir desde la cultura, pero mientras tanto, la mirada cinematográfica prefiere detenerse en los dirigentes más mediáticos. Han abundado los retratos más o menos cínicos, más o menos fieles, de quienes se dedican a esto (De Nicolás a Sarkozy, La dama de hierro, Game change), y ha sido mucho menos frecuente el tratamiento fílmico de temas político-ideológicos. La política, para el cine, se ha convertido en el retrato de sus profesionales. En este escenario, cinco asesores de comunicación, expertos en campañas electorales, eligen para El confidencial sus películas del año.

    Daniel Ureña. Socio y Director General de MAS Consulting

    Si la elección es sólo referente a 2012 me quedaría con Los Idus de Marzo. No es mi película favorita sobre política, pero sí transmite muy bien la ambientación de las elecciones primarias que durante casi más de un año obligan a los candidatos a estar en campaña permanente. Además, cuenta muy bien el ambiente que se vive en las pequeñas localidades de Estados Unidos, donde se definen las victorias y las derrotas.

    Marcos Magaña. Consultor político y experto en campañas 2.0. General Manager Latin America en el Grupo Arista

    Los idus de marzo retrata muy bien la inmersión del protagonista en la campaña, donde hay una ausencia total de temas personales y familiares (uno de sus personajes llega a decir “estoy casado con la campaña”) y al mismo tiempo describe de un modo preciso cuál es la dinámica de presentación de los resultados. Quizá tenga un toque cínico, pero el mundo de las elecciones, especialmente en EEUU, es todavía más descarnado. De hecho, tiene un punto de comedimiento respecto de la realidad.

    Francisco Roldán. Presidente de la Asociación española de consultores políticos

    La que más me ha gustado es En campaña todo vale, una comedia muy entretenida donde se lleva al límite el tema de los lobbies y de la gente sin escrúpulos alrededor de la política. Y aunque la realidad supere con frecuencia a la ficción, lo cierto es que la mayoría de películas actuales suelen tomar como punto de partida las campañas negativas, que es lo que vende. Tratan los temas escabrosos, la parte mala y negativa de la política, y ésta también lo hace, pero lo pasas bien viéndola.

    Luis Arroyo. Sociólogo, experto en estrategias de la comunicación política

    En campaña todo vale es fantástica, divertida y extrema, es una parodia excesiva, pero te lo pasas muy bien. En ella se ven algunos prototipos extremos, el político tonto, el besaniños, el listo que es un cara, etc...

    Pero hay otras dos películas que deben destacarse. Los miserables, aunque no pertenezca a este género, sí tiene un contenido político-revolucionario que la hace muy apropiada. Se trata de la versión cinematográfica de un musical que lleva mucho tiempo representándose en Broadway, por lo que no aparece ninguna referencia velada a la actualidad, pero sí mantiene esa lucha entre débiles y fuertes que la hace encajar bien en el género.

    Y la que se ha estrenado ya en EEUU (se proyectará en España a principios del 2013) es Lincoln, que me ha gustado mucho.

    Antoni Gutiérrez-Rubí. Asesor de comunicación

    Mi película favorita de 2012 es Argo. Recuerdo perfectamente los hechos ocurridos en su momento, que me impactaron. Seguí, con un gran interés, los fracasos de las operaciones militares de rescate, comprendí que la fuerza militar no es infalible y que una "tormenta de arena" puede derribar y derrotar a cualquiera. La peli capta muy bien la impotencia militar y política de los EEUU y dibuja, con acierto la creatividad como base para la resolución de problemas complejos. Además, Ben Affleck es mucho más interesante como director que como actor.

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