Javier Krahe presenta su nuevo disco Cinturón negro de Karaoke
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Javier Krahe presenta su nuevo disco Cinturón negro de Karaoke

Después del homenaje que una treintena de músicos españoles le rindieron en un disco, Javier Krahe, un pionero del gamberrismo musical, siente que ha logrado el

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Javier Krahe presenta su nuevo disco Cinturón negro de Karaoke

Después del homenaje que una treintena de músicos españoles le rindieron en un disco, Javier Krahe, un pionero del gamberrismo musical, siente que ha logrado el cinturón negro como compositor, algo que refleja en un nuevo álbum. "Mi única intención es seguir escribiendo canciones", dijo en una entrevista con EFE.

Cinturón negro de Karaoke es el título de este álbum, el décimo en solitario de este cantante que prefiere llamar a sus temas canción-lamento o canción-pregunta y que no ha perdido la ironía que ha marcado toda su carrera.

"Yo soy así, mis padres y mis hermanos también, toda persona se parece mucho a cuando era niño, lo he constatado leyendo un informe escolar de cuando tenía siete años, entonces tampoco me gustaba el deporte", dice Javier Krahe (Madrid, 1944) y que cuando tenía 35 años decidió dejar su empleo en una agencia de publicidad para dedicarse a cantar.

En los once temas incluidos en Cinturón negro de Karaoke, Krahe sigue dando rienda suelta a su particular sentido del humor con canciones que hablan de "la taberna de platón" o de que en el mundo "no todo va a ser follar" pues "habrá también llevar a arreglar el coche y habrá que quitarle el polvo a la biblioteca" e incluye su primer tema infantil "¡...Amos,anda!, en el que habla de un barco de vapor que nunca naufragaba.

Son canciones que suele componer "en el mes de julio, que es cuando tengo todo el tiempo para mí y estoy solo en un pueblecito cerca de la playa. Allí no hago nada y cuando me levanto de la siesta, a eso de las siete, como no hay nada que hacer, cojo la guitarra y un cuaderno y empiezo a fantasear".

"Echando horas, se me ocurre una frase, una idea y luego tengo que averiguar como de ahí sale una canción", explica Krahe, el más ácido del trío La Mandragora que formó en los ochenta con Joaquín Sabina y Alberto Pérez.

El resto del año vive en Madrid "tratando de no hacer nada", aunque ofreciendo una media de setenta conciertos anuales, pues, al contrario que la mayoría de los artistas, que en verano llenan sus agendas de actuaciones, él los ofrece de octubre a junio.

Sonidos latinos, de baladas o cercanos al rock atraviesan las nuevas canciones de Krahe, que prefiere no adscribirse a ningún género determinado y seguir en cada momento lo que le dicta su imaginación.

Aunque en el disco de homenaje Y todo es vanidad se le definía como un pionero del gamberrismo musical, él asegura que "no es nada gamberro" o que, por lo menos, él sólo pone "la mitad" del gamberrismo que desprenden sus canciones: "la otra mitad la ponen los que las escuchan".

Javier Krahe empezó en el mundo de la canciones componiendo temas que quería que otros cantasen, pero a esos otros "les daba cosa hacerlo" porque decían que eran "muy mías". "Eso es lo que me forzó a salir al escenario; al principio me daba mucha vergüenza, ahora ya, ninguna".

"Mi única intención es seguir escribiendo canciones", asegura el cantautor, quien apunta que si algún día se retira "si tengo dinero no haré nada y si no lo tengo seguiré escribiendo, si no canciones, prosa, imagino que de humor, pero mejor que se me sigan ocurriendo canciones".