La Tate de Londres muestra la realidad soñada de Henri Rousseau

Bajo el título de Henri Rousseau: Junglas en París, la galería Tate Modern, de Londres, hasta el próximo 5 de febrero la realidad soñada por un

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La Tate de Londres muestra la realidad soñada de Henri Rousseau
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    Bajo el título de Henri Rousseau: Junglas en París, la galería Tate Modern, de Londres, hasta el próximo 5 de febrero la realidad soñada por un pintor que, sin abandonar nunca su Francia natal, pudo gracias a su imaginación evocar mundos exóticos que siguen hoy fascinándonos.

    Rousseau (1844-1910) llegó tarde a la pintura, que ejerció primero como simple 'hobby' para dedicarse plenamente a ella tras jubilarse en 1993 de su empleo de funcionario de aduanas, lo que le valió el famoso apodo de 'le Douanier' ('el aduanero').

    El núcleo de la exposición, integrada por medio centenar de obras, lo constituyen quince pinturas de su serie más famosa, las llamadas "pinturas de la selva", de gran poder sugestivo y en las que combina una extraordinaria frescura de visión con una atención extraordinaria al detalle, incluso cuando trabaja, como ocurre en muchas de ellas, a gran escala.

    Rousseau sirvió algún tiempo en el Ejército francés y, ayudado por su amigo, el poeta Apollinaire, propagó la leyenda de que había sido soldado en México, donde se inspiró para algunas de sus escenas más famosas, pero sus viajes más exóticos no le llevaron más allá del zoológico o los jardines botánicos parisinos.

    Ilustraciones de libros y revistas

    Entre sus otras fuentes de inspiración figuran las ilustraciones de muchos libros de aventuras o revistas populares de la Francia colonial, fieras disecadas, así como un álbum con doscientas fotografías de animales enjaulados, entre ellos los monos, leones, gacelas y antílopes que aparecen en sus pinturas. Rousseau 'liberó' a esos animales de sus jaulas del 'Jardin des plantes' parisino, los trasplantó a escenarios tropicales de exóticos follajes y les dio en algunos casos nuevas identidades.

    Los expertos han comparado su técnica consistente en adaptar imágenes de distintas fuentes -revistas, postales, anuncios publicitarios, fotografías familiares- al "collage" que comenzaban a practicar entonces otros pintores mucho más diestros y cerebrales como Picasso o Braque. Sin embargo, lo que en éstos es yuxtaposición o choque de imágenes dispares, en Rousseau se combina en un todo coherente y estéticamente unificado, que produce en el espectador un impacto surrealista como ocurre en la titulada 'El Sueño', que muestra a una mujer desnuda recostada en un sofá en medio de la selva.

    Pese a su carácter autodidacta, o tal vez gracias al mismo, Rousseau, fue admirado en su día por poetas y pintores de vanguardia, desde el citado Apollinaire o el hombre de teatro Alfred Jarry hasta el propio Picasso o el también pintor Félix Vallotton. Cuando este último vio la primera de sus pinturas de la selva, la titulada 'Tigre en una tormenta tropical (¡sorprendido!)', comentó en tono encomiástico de esa fiera en el momento de sorprender a su presa: "Es el alfa y omega de la pintura".

    Junto a esas poderosas imágenes en las que el corazón oscuro y salvaje de la selva parece iluminado de pronto por un relámpago figuran en la exposición otras pinturas más humorísticamente ingenuas o hermosamente poéticas.

    Estas incluyen sus paisajes de París y sus alrededores, cuya serenidad sirven de contrapunto a la violencia de aquéllas y en las que Rousseau no duda en documentar con su maravillosa ingenuidad los adelantos de la técnica como los dirigibles, o las celebraciones alegóricas de la patria republicana.

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