65 millones menos en periodistas durante 2013

La prensa tradicional se muere: admite que toca hueso en el ajuste pero no gana dinero

Los editores se reunían el martes para presentar su obra de cabecera, el 'Libro blanco de la prensa'. Pese a la mejoría expuesta, las noticias no son buenas

Foto: El nuevo presidente de AEDE, José Luis Sainz (i), en un acto de Prisa. (Efe)
El nuevo presidente de AEDE, José Luis Sainz (i), en un acto de Prisa. (Efe)

Los editores de prensa se reunían el pasado martes para presentar su libro de cabecera anual, el denominado Libro blanco de la prensa. En un acto en el que Luis Enríquez (Vocento) aprovechaba para dejar paso a José Luis Sainz (Prisa) al frente del lobby, los principales ejecutivos de los periódicos aprovechaban para sacar pecho por la reducción de las pérdidas y por el moderado incremento de la facturación publicitaria que se atisba para 2014. Sin embargo, pese a los rayos de luz, hay miserias en los balances que invitan a pensar en que la reconversión del sector no puede esperar más, con apuestas serias para monetizar las ediciones digitales.

De hecho, el problema está en los ingresos, ya que el ajuste de costes ha tocado hueso. “El sector parece haber llegado al límite, en muchos casos, del ahorro en gastos de explotación y personal, y si bien continúan, lo harán ya tímidamente”, admite el documento. De los casi 1.567 millones que gastó la prensa en 2013, un total de 405 millones de euros se fueron en costes de personal y otros 439 en pagar el papel. En 2008, con la crudeza de la crisis asomando, el primer concepto se llevaba 686 millones de euros y el segundo 777. Solo en el último año, el desembolso para sufragar las plantillas se ha reducido en 65 millones. Un recorte de una magnitud suficiente como para avalar el game over que advierten los editores.

Los periódicos acumulan más de 131,5 millones de agujero con los bancos en pleno año electoral

Y pese a esos dramáticos recortes, la prensa perdió 23,04 millones en 2013 y apenas aspira al break-even en 2014. La inversión publicitaria –que se prevé aumente 1% este año– mantendrá una progresión más aritmética que geométrica en los próximos años, dentro de un perfil esencialmente plano. Y la venta de ejemplares está abonada a caídas del 8% anual. ¿Justifican esas ajustadas ganancias –si finalmente se producen– que los editores tradicionales continúen aferrados al papel, exprimiendo un modelo cuya fecha de caducidad está marcada en rojo en el calendario? Antes de contestar la pregunta, hay otras cuestiones de los balances sobre las que merece la pena reflexionar.  

En primer lugar, el desempeño financiero. Por mucho que los capos de la prensa puedan presumir de un equilibrio operativo en 2014, la última línea del balance se ve afectada radicalmente por los casi 20 millones de pérdidas por las obligaciones que genera la elevada deuda. Y es que los periódicos acumulan más de 131,5 millones de agujero con los bancos en pleno año electoral. Pese a la mejora observada, la propia Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE) admite que “el resultado financiero agregado ha resultado nuevamente negativo debido principalmente al coste de la deuda financiera (…) y a los deterioros de cartera registrados por los diferentes diarios incluidos en el análisis”.

Ejemplares de 'El País', en su rotativa. (Efe)
Ejemplares de 'El País', en su rotativa. (Efe)

A expensas de sus grupos

Aún más llamativo, las obligaciones de los diarios con respecto a empresas de los grupos mediáticos a los que pertenecen se disparan hasta los 592 millones de euros. Sin préstamos participativos y demás vías de ayuda de las matrices –en muchos casos con televisiones o radios–, la quiebra de muchas cabeceras sería segura. El informe subraya la mejora de la posición financiera neta de los editores gracias, en parte, a “la implementación de políticas de optimización de tesorería en los grupos empresariales que les han permitido redireccionar los excesos de tesorería de las sociedades más rentables hacia las sociedades editoras de periódicos”. A confesión de parte…

'El tiempo del papel se cuenta en años, en muy pocos años. No creo que sobreviva más de una década', aseguraba Antonio Caño, director de 'El País', en una entrevista con la revista 'Jot Down'

Por si fuera poco, el activo inmaterial de la prensa –se entiende que, en esencia, el valor de las marcas– es muy superior al material, 272 millones frente a 183. “La evolución del resultado de explotación se explica por el efecto no recurrente registrado en el ejercicio 2012 correspondiente al deterioro de 90 millones de euros dotados por la pérdida de valor de marcas registradas en algunas cabeceras”, expone el citado Libro blanco. Con la evolución que se prevé al negocio –fondo de maniobra negativo incluido, empeorado un año más al dilatarse el periodo de pagos a los acreedores–, no está demasiado claro que se haya completado el write-off.

“El tiempo del papel se cuenta en años, en muy pocos años. No creo que sobreviva más de una década”, aseguraba Antonio Caño, director de El País, en una entrevista con la revista Jot Down. Ejecutivos de esa casa sitúan ese umbral, en conversaciones privadas, claramente por debajo de los cinco. Otros grupos editoriales se plantean ya no enviar el diario a determinadas regiones, como una forma de ahorrar costes y probar si la fórmula puede ser incluso rentable por la vía digital. El botón de la cuenta atrás ya se ha apretado, con un nivel de incertidumbre brutal sobre la/s fórmula/s ganadora/s. Y el inmovilismo, válido hasta ahora con la coartada añadida de la crisis, no servirá ya para garantizar sueldos y planes de pensiones millonarios. Toca tirar del talento para salvar los muebles. Del que quede.

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