alcántara rojas, primer accionista individual

La 'conexión mexicana' inyecta 100 millones en Prisa para rescatar a la familia Polanco

Roberto Alcántara Rojas, empresario mexicano que en febrero entraba en el cónclave de Prisa, dio un paso al frente para reforzar el capital de la firma

Foto: Ignacio Polanco, presidente de honor del Grupo Prisa (Pablo López Learte)
Ignacio Polanco, presidente de honor del Grupo Prisa (Pablo López Learte)

La salida de Fernando Abril-Martorell como consejero delegado de Prisa no fue la única novedad del consejo de administración celebrado este martes. Y es que Roberto Alcántara Rojas, empresario mexicano que en febrero entraba en el cónclave de la editora de El País, dio un paso al frente y suscribió una ampliación de capital por importe de 100 millones de euros. El movimiento lo convierte en accionista de referencia del grupo, en plena deserción de la familia Polanco.

El movimiento de Alcántara, magnate del transporte aéreo low cost en México e incluido en la lista de los 100 principales ejecutivos del país que elabora anualmente la CNN, no es ni mucho menos inesperado. No en vano, el empresario apenas consignaba hasta ahora el 0,001% de Prisa, pese a estar representado en los principales órganos de decisión de la sociedad. También era razonable que aumentara su inversión, teniendo en cuenta su sindicación de voto con los fundadores para conformar un núcleo duro en la sociedad. Según datos de la CNMV, hasta ayer los Polanco apenas retenían un 16% de la empresa, de la que llegaron a atesorar más del 70%.

“El señor Alcántara es firmante del contrato de accionistas de Prisa (…) que configura el socio de referencia de la compañía –expone la sociedad en un hecho relevante remitido al supervisor–. Será el primer accionista individual de la misma, con un porcentaje del 9,3% del capital suscrito y desembolsado a día de hoy”. De acuerdo con la información facilitada por la empresa, los fondos obtenidos en el aumento de capital se destinarán a la recompra de deuda con un descuento mínimo del 25%. Firmas como La Caixa ya han deslizado que prefieren no entrar en el capital de Prisa, pese a haber aceptado en 2012 el canje de deuda por capital.

Cebrián y Polanco en la Junta General de Accionistas de 2012. (EFE)
Cebrián y Polanco en la Junta General de Accionistas de 2012. (EFE)

“Roberto es un exitoso empresario mexicano, curtido en el negocio del transporte aéreo y terrestre, así como en el financiero, que ha adquirido un importante compromiso inversor con nuestra compañía de acuerdo con el actual accionista de referencia –expuso el presidente ejecutivo de Prisa, Juan Luis Cebrián, en la última junta general de accionistas–. Como miembro de la Comisión Ejecutiva, (…) tendrá además oportunidad de contribuir con su talento y experiencia de manera más habitual a las tareas de nuestra empresa y de forma relevante a su refinanciación”. También escenificaba Cebrián dónde tiene la empresa su nuevo caladero de fondos.

El nexo azteca

De hecho, Prisa ha ido forjando en las últimas fechas una estrecha relación con México. Con intereses compartidos por los afectados. Como publicó El Confidencial, la última junta vivió encuentros llamativos. Por ejemplo, el mantenido por Antonio Navalón, célebre lobbista que ha hecho ahora fortuna en tierras mexicanas, e Ignacio Polanco, presidente de honor de la compañía. Todo bajo la atenta mirada del expresidente Ernesto Zedillo, a la sazón consejero de Prisa, y de miembros de la familia Maccise, flamantes socios del grupo en el país norteamericano.

Esta evolución interna en la firma se compadece bien con el discurso que sostiene Cebrián. Tras anticipar que, excluido Canal+, el 85% del beneficio bruto de explotación en 2014 se generará fuera de España, aseveró en la última junta: “Esa realidad nos permite definir a Prisa como un grupo iberoamericano de empresas, antes que español”. Y continuó dejando claro, en un aviso a navegantes, que “la mayoría de nuestras iniciativas de crecimiento están centradas, de esta forma, en el continente latinoamericano, que incluye a los más de 50 millones de hispanohablantes de los Estados Unidos”.

Cebrián también agasajaba al presidente de México, Enrique Peña Nieto, en una reciente visita a España. Todo con una licitación en marcha de dos nuevas cadenas de televisión en abierto en el país azteca. “El presidente Peña Nieto se ha convertido en un líder global latinoamericano que concita gran atención en los círculos intelectuales de todo el mundo”, según lo presentó. Y le despidió con aún mayores parabienes: “Dice que el Pacto por México se inspiró en los Pactos de la Moncloa. Dígales a los políticos españoles que ahora se pueden inspirar en México para hacer un pacto por España”. ¿Elogios nacidos de la convicción o del interés?

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