TELECINCO TRANSFORMA AL EXBANQUERO EN HÉROE DE UNA SERIE DE INTRIGA

La noche de Mario Conde

Telecinco emitió anoche un thriller político-económico llamado 'Los días de gloria'. Contaba una historia repleta de conspiraciones, luchas de poder, ladrones de guante blanco, ambiciones desbocadas,

Foto: La noche de Mario Conde
La noche de Mario Conde
Telecinco emitió anoche un thriller político-económico llamado 'Los días de gloria'. Contaba una historia repleta de conspiraciones, luchas de poder, ladrones de guante blanco, ambiciones desbocadas, intrigas financieras e ilegalidades múltiples, aliñada toda ella con toneladas de gomina. Un enredo de esta calaña, en el que no aparece en ningún momento la trama Gürtel y no hace sombra el tupé de Luis Bárcenas en un solo plano... ¿Cómo es posible en los tiempos que vivimos? se preguntará el lector inquieto. Pues porque los días de gloria vienen de lejos...

'Los días de gloria' es una tv movie de dos capítulos sobre Mario Conde que encanta al mismísimo Mario Conde: "Creo que merece la pena muy mucho verla. Algunos se sorprenderán. Otros se enfadarán porque verán desmontadas sus mentiras", ha dicho el hombre que con solo 39 años fue presidente de Banesto. Yo no diría tanto...

Yo diría que 'Los días de gloria' es una producción peor que mediocre con la que Telecinco intenta hacer un lavado de cara a Conde, uno de sus tertulianos favoritos. Un homenaje a lo grande, al que dedican cuatro horas de máxima audiencia en la noche del jueves. Paolo Vasile envolvió la serie para regalo con un programa especial presentado por Ana Rosa Quintana. Entrevista en directo con Conde. Y el clásico debate político de altura, con tertulianos de relativo nivel: Melchor Miralles, Eduardo Inda, Rosa Villacastín, Pilar Eyre...

"Todo el que cuenta en este país va a ver la serie", dijo Conde. ¿Todo el que cuenta en este país? Mario, me temo que tú ya eres historia. Fuiste muy grande, quizá el mejor, pero en la vida hay que saber dejar paso a los jóvenes, aire fresco. Ahí tienes a Bárcenas, un chaval, el puto amo. Tu eras bueno, muy bueno, contabas, pero el entramado financiero y político se ha enmerdado tanto desde que saliste de Alcalá-Meco que ahora mismo eres poco más que una vieja gloria del delito económico. Me temo que "los que cuentan en este país" están a cosas más importantes que una serie televisiva, un subproducto que añadir a la larga serie de biopics de famosos: la Pantoja, la duquesa de Alba, Carmen Ordóñez... y Mario Conde.  

Basada en el libro del mismo título escrito por Conde ("Es su punto de vista", reconoce Ana Rosa Quintana), y supervisada por la secretaria del banquero, 'Los días de gloria' cuenta con un guión blando, complaciente, por momentos impresentable, cargado de tópicos sobre la banca, el poder o la prensa. "Una mentira publicada en un periódico no se la cuestiona nadie, es una verdad", dice Conde mientras lee el diario en la cama.  El ritmo resulta soporífero, los diálogos repetitivos y la caracterización de los personajes (De la Rosa, Felipe González, Juan de Borbón, el Rey Juan Carlos... ¡Miguel Boyer de perfil! ) roza lo grotesco: trajes, cigarros, copazos, voces graves, despachos de madera, confesiones en la oreja... y una mujer-florero que sonríe bobalicona cuando su marido le dice que la finca de La Salceda ya es suya.

El actor Daniel Grao interpreta a Mario Conde. Barreños de fijador de pelo, corbatas de seda y Rolex de oro no bastan para caracterizar a un actor honrado de banquero depredador. No para capturar lo que el propio Grao denomina "su mirada de serpiente". El actor hace todo lo que puede en una interpretación digna, pero insuficiente: Conde es caza mayor. Solo para alcanzar la altura de sus zapatos (italianos) hubiese hecho falta un mito: quizá el Marlon Brando de 'El Padrino' lo hubiese conseguido. Puede que el Edward G. Robinson de 'El último gángster'. ¡Cómo hubiese disfrutado el bueno de Gandolfini interpretando este papel como cierre de oro a su carrera!

'Los días de gloria' quizá pase a la historia de la televisión. Quizá de la televisión siniestra y conspirativa,  puesto que se trata de un trabajo realizado en agosto de 2011 que ha permanecido 'archivado' hasta ayer mismo por Telecinco. ¿Razones? Es bien conocido que en la cadena en cuestión no se habla de Berlusconi y sus problemas con la ley "por cuestiones empresariales". Cuesta creer que emitir 'Los días de gloria' con dos años de retraso se deba a una estrategia de programación. Pero vaya usted a saber.

"El hombre que fue el auténtico icono de una época", dijo Ana Rosa para presentar a Mario Conde tras la primera parte de la serie. "Hay escenas que remueven", aseguró el exbanquero con los ojos húmedos. Parecía emocionado, el puñetero.  "Es el Gran Gatsby gallego", añadió Ana Rosa, "y quizá quiera decir algo... pero será después de la publicidad".

Tras la publicidad, el show continúa: Conde se muestra como el hombre bueno, sencillo, humilde, generoso y solidario que es. Denuncia los paraísos fiscales, asegura que se enfrenta cada día al sistema, desconfía de los medios de comunicación, arremete contra la Justicia y el poder del estado centralizado, se confiesa republicano... Con unos años menos y unas greñas más sin duda hubiese formado parte de la cúpula del 15-M. Sería el perfecto perroflauta de Armani. Un antisistema con yate. El clásico rebelde de montería.

"Mario Conde ¿Víctima del sistema?", se preguntaba Telecinco en un rótulo durante la entrevista posterior a la serie. Y es que anoche la cadena intentó convertir a Mario Conde, delincuente de guante blanco, condenado a veinte años de cárcel por apropiación indebida, estafa y falsedad, en héroe de una serie de intriga. La magia de la televisión.
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