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La deportista a seguir | La campeona de ajedrez que renunció al título por sororidad
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LA ATLETA DEL MOMENTO

La deportista a seguir | La campeona de ajedrez que renunció al título por sororidad

Un espacio en el que destacaremos a ese deportista con menos nombre, pero que lo tiene todo para ocupar grandes titulares y que queda eclipsado por las estrellas de (casi) siempre

Foto: Anna Muzychuk. (Ilustración: Raquel Cano)
Anna Muzychuk. (Ilustración: Raquel Cano)
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El 10 de febrero de 1996 cambió, para siempre, el mundo del ajedrez. Aquel día, la leyenda Garry Kasparov inició su particular pelea contra Deep Blue, con el objetivo de demostrar que la mente humana jamás podría ser derrotada por un simple ordenador. El mejor jugador del mundo se enfrentaba a una serie de núcleos de silicio para confirmar que la capacidad para entender las variables del juego no podrían ser mejoradas por una máquina... Pero se equivocaba. Solo necesitó un par de partidas y muchas dudas para entender que su capacidad —tampoco la de ningún otro— no era suficiente para acabar con los algoritmos de un PC.

Kasparov, por aquel entonces con solo 32 años, quería demostrar que no podría ser derrotado por la IA, pero la sorpresa ya saltó en la primera partida. Deep Blue fue capaz de vencer al ruso en su primer enfrentamiento, aunque finalmente sería Kasparov quien ganaría el encuentro por 4 a 2 gracias a su buen hacer en las siguientes partidas. Un año después, con Deep Blue mejorada, el ruso nada pudo hacer y perdería por 3,5 a 2,5. A día de hoy, no dudamos de que un ordenador aplastaría a cualquier ajedrecista, pero lo que nosotros sí sabemos hacer mejor que una máquina es luchar contra las injusticias y pelear por nuestros ideales.

Esa es, precisamente, una de las principales virtudes de la deportista de esta semana. Anna Muzychuk puede presumir de ser una de las mejores jugadoras de ajedrez de todos los tiempos. Gran maestra y triple campeona del mundo, es una de las cuatro mujeres de la historia —junto a Judit Polgar, Humpy Koneru y Hou Yifan— en conseguir superar la puntuación ELO de 2.600. Como muchos ajedrecistas, comenzó jugar a una edad muy temprana y, desde muy joven, demostró unas dotes que pronto la hicieron famosa entre los amantes de este deporte. Solo unos años después, continúa confirmando sus grandes capacidades.

Nacida en Lviv (Ucrania), sus padres eran entrenadores profesionales de ajedrez, y con solo dos años Muzychuk ya sabía mover a la perfección todas las piezas por el tablero. Solo tres años después, jugaría su primer torneo, quedando subcampeona del campeonato de niños menores de 10 años de Lviv Oblast. La joven ucraniana demostraba que tenía un futuro prometedor en el mundo del ajedrez. Fueron pasando los años y no solo confirmó las esperanzas que había puestas en ella, sino que empezó a demostrar al mundo que estaba llamada a ser una de las mejores jugadoras de todos los tiempos. Tres títulos mundiales a sus espaldas así lo avalan.

Sin embargo, Anna Muzychuk, que compitió por la federación de Eslovenia durante 10 años —de 2004 hasta 2014—, demostró que si se movían las piezas de manera inteligente no solo conseguiría ganar torneos y repercusión internacional, sino que se podía hacer algo más: ayudar a los miles y miles de mujeres que no tienen un trato de igualdad con los varones. Por esa razón, saltó a la fama mundialmente en el año 2017, cuando siendo bicampeona del mundo de ajedrez decidió negarse a competir para revalidar su título. ¿El motivo? El campeonato se celebraba en Arabia Saudí.

La deportista, que en esas fechas ya competía por Ucrania, aseguró que nunca jugaría en un país que ofrece un trato tan denigrante a las mujeres. Por aquel entonces, con dos títulos del mundo a sus espaldas, era consciente de que si no competía perdería sus títulos, pero no le importaba, pues había algo mucho más importante en juego: "En pocos días, voy a perder mis dos títulos mundiales, uno a uno. Solo porque he decidido no ir a Arabia Saudí; por no jugar con las reglas de otros, por no llevar 'abaya', por no tener que ir acompañada cuando estoy en la calle y, en resumen, por no sentirme una criatura de segunda".

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Pincha en la imagen para ver el comunicado por el que renunció a jugar en Arabia Saudí.

Esta decisión fue tomada solamente por una cuestión de principios, al entender que no podía competir en un país donde la mujer siempre era considerada por debajo del hombre y donde se les obligaba a cumplir unos severos requisitos, tanto en lo que se refiere a los códigos de vestimenta como incluso para salir a la calle, que señalaban a las mujeres como ciudadanas de segunda división. Por esa razón, decidió renunciar a jugar el Mundial en 2017, fecha en la que también comenzó a formar parte de varias asociaciones por la integración de la mujer y por la igualdad, principalmente a través del ajedrez.

Veintiún años después de que Kasparov fuera derrotado por la IA, el ser humano sigue sin ser capaz de ver que el género no es una limitación, sino que es sinónimo de riqueza y que es necesario proteger a todas las personas por igual. Anna Muzychuk, una de las mejores jugadores de ajedrez de todos los tiempos, sabe que el tablero no vale nada si no todos pueden competir en las mismas condiciones. Kasparov perdió contra una máquina y se sumió en una profunda crisis existencial; Muzychuk perdió dos títulos mundiales y se sintió la mujer más feliz del planeta. Simplemente, cuestión de prioridades.

El 10 de febrero de 1996 cambió, para siempre, el mundo del ajedrez. Aquel día, la leyenda Garry Kasparov inició su particular pelea contra Deep Blue, con el objetivo de demostrar que la mente humana jamás podría ser derrotada por un simple ordenador. El mejor jugador del mundo se enfrentaba a una serie de núcleos de silicio para confirmar que la capacidad para entender las variables del juego no podrían ser mejoradas por una máquina... Pero se equivocaba. Solo necesitó un par de partidas y muchas dudas para entender que su capacidad —tampoco la de ningún otro— no era suficiente para acabar con los algoritmos de un PC.

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