Balbín y 'la clave' para no caer en la trampa de las 800 palabras
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Balbín y 'la clave' para no caer en la trampa de las 800 palabras

Dice Ortega y Gasset que nuestra vida está conformada por la vocación, la circunstancia y el azar, lo cual es perfectamente extrapolable a El Confidencial

placeholder Foto: Cómo no caer en la trampa de las 800 palabras. (Ilustración: Irene de Pablo)
Cómo no caer en la trampa de las 800 palabras. (Ilustración: Irene de Pablo)

Leo en el perfil de Facebook de José Luis Balbín: "El periodismo pasa por malos momentos. Ha perdido su esencia. Los tiempos modernos, las nuevas tecnologías, nos llevan diariamente a una sobredosis de información difícil de digerir y entender. Los mensajes breves, los titulares atropellados y la falta de objetividad son el pan nuestro de cada día. Ahora se va más a la inmediatez de la noticia, pero no se profundiza en ella. No obstante, soy optimista y como ya he dicho en alguna ocasión, confío que esta bendita profesión recupere el prestigio que tuvo en otros tiempos".

Balbín es un periodista inmenso. Entiéndase 'inmenso' en la segunda de las acepciones de la RAE. Fui jefe de Economía hace ya más de 20 años en la revista 'La Clave', cuya redacción estaba sita en el polígono de las Mercedes, próximo a la A-2. Más que una redacción, aquello era una escuela de periodismo. Aprendíamos a reflexionar. También a dudar. Debatíamos sobre asuntos de los que hoy, por culpa del populismo, la polarización y la velocidad a la que se producen los cambios tecnológicos, resultaría imposible debatir. En sus páginas firmaban Heleno Saña, Manuel Martín Ferrand o Julio Alcaide Inchausti, entre otros.

Foto: laredaccion-manuel-angel-mendez-novaceno-proyecto-ventana-futuro

Me acuerdo de nuestras reuniones vespertinas, de nuestras discusiones sobre 'periodismo' y 'objetividad', de las horas, si no días, que tardábamos en dar con el titular de portada cuando ahora lo soltamos en segundos, lo que tarda un tuit de 140 caracteres en llegar a los teléfonos móviles de millones de personas. Los nuevos tiempos acabaron con 'La Clave'. Los monos sabios pasaron a ser animales en vías de extinción.

En la actualidad, circula mucha información, pero falta contexto. Tenemos muchos datos, pero falta interpretación, no conseguimos introducirlos en marcos más amplios que les den sentido. En alguno de sus artículos, el profesor Marina nos animaba a ir un paso más allá de la 'sociedad de la información' y trabajar para alcanzar una 'sociedad de la comprensión', desde un nuevo-humanismo y la filosofía del presente. Las informaciones despachadas rápidamente, sin comprensión ni análisis, devalúan la labor periodística, decía.

Nos equivocamos, sin embargo, si creemos que la culpa es solo de las nuevas tecnologías. Las nuevas autopistas digitales facilitan que la población esté más informada —que no mejor— que nunca. La culpa es nuestra, de los profesionales que nos dedicamos a la cosa.

Cuando un columnista me pregunta por la extensión que deben tener sus tribunas, suelo recomendarles que unas 800 palabras "porque en internet no se lee más", lo que no deja de ser una burda simplificación que evita dar mayores explicaciones. En unas ocasiones, basta con un par de párrafos para entender un tema de lo más complejo; en otras, nos encontramos con lectores que llevan varios folios leídos y demandan otros tantos. Puede valer con un audio, un vídeo o incluso un haiku. No es internet. No es la batalla de la cantidad, de las 800 palabras y los 140 caracteres. Es la batalla de la calidad.

A veces, basta con un par de párrafos; otras, con varios folios. Puede valer con un audio, un vídeo o una palabra. No es la cantidad, es la calidad

Todo ello implica pararse a reflexionar, debatir, contar historias en profundidad, buscar la pluralidad y esa objetividad cuasi imposible a la que aspiraba Balbín y a la que, en ocasiones, renunciamos dejándonos llevar por la 'dictadura' de las redes sociales. También lleva implícito poner el periódico al servicio de los ciudadanos y contar lo que otros no quieren que contemos.

Un amigo ha rescatado de la cuesta Moyano una pequeña obra de Ortega y Gasset, el prólogo a 'Veinte años de caza mayor', del conde de Yebes, y me lo ha regalado por eso de que mi blog lleva por nombre 'Caza mayor' y porque El Confidencial celebra este año su vigésimo aniversario.

Dice Ortega y Gasset que nuestra vida está conformada por la vocación, la circunstancia y el azar, lo cual es perfectamente extrapolable a El Confidencial. El azar de nacer en el lugar y momento adecuados; la circunstancia de habernos rodeado de profesionales de gran talento y vocación de servicio a la sociedad siguiendo el legado de Balbín. Decodificando la realidad con las mejores firmas. Desde la independencia. Contenidos de calidad para ser un medio influyente hacia el poder político y económico… pero sobre todo hacia nuestros lectores.

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