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Consejos para estudiar de manera más inteligente (y no durante más tiempo)
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Bienvenido, junio

Consejos para estudiar de manera más inteligente (y no durante más tiempo)

Aunque a veces parezca tarea imposible, en nuestro cerebro cabe todo el conocimiento imaginado, solo hay que ir averiguando cuál es la mejor manera para reunirlo y abordarlo

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La psicología lleva más de 100 años investigando qué hábitos de estudio funcionan mejor. Consejos prácticos no solo para el resto de personas, sino también para los propios psicólogos, porque al fin y al cabo la psicología también se estudia. Así pues, podemos decir mejor que esta disciplina lleva un siglo tratando de acercarse al conocimiento como acto, como acción, como gesto casi instintivo, que no por ello deja de ser, a menudo, un auténtico suplicio.

Que se lo digan a los cientos de miles de estudiantes que se están preparando en este momento para algún examen. Bienvenido, junio. Ninguno de ellos te echaba de menos, ni siquiera el más afanoso, pero ya no hay vuelta atrás. Solo queda entregarse a las tácticas conocidas y probar otras cuantas para tratar de aprobar.

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Por supuesto, el conocimiento no consiste en aprobar un examen, no es cuestión de que, al tiempo que entra en nuestro cerebro, toda esa información vaya saliendo. Caber cabe toda, aunque a veces parezca tarea imposible, solo hay que ir averiguando cuál es la mejor manera para reunirla y abordarla. Aquí algunos consejos para modificar tus hábitos de estudio (o perfilar el que ya sigues).

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No se estudia el día de antes

Puede que esta sea la más evidente, pero también la menos aceptada. Cuántas veces nos hemos organizado el calendario para dividir el estudio en diferentes jornadas antes de una prueba. Da igual, no lo hacemos, nos engañamos hasta el último día, el día previo, y ese día ya vemos venir la catástrofe. Lo sabes, pero por si acaso, la investigación te lo dice alto y claro: estudiar solo el día de antes al examen es una mala idea.

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En un experimento de 2009, un grupo de estudiantes universitarios estudiaron vocabulario con tarjetas didácticas. Algunos de ellos lo hicieron en sesiones espaciadas a lo largo de cuatro días. Otros estudiaron un número más pequeño de palabras, pero en sesiones intensivas, en el último momento, durante un solo día.

En realidad, ambos grupos habían pasado la misma cantidad de tiempo aprendiendo, pero los resultados evidenciaron que el primer grupo aprendió mejor las palabras, con más conciencia de ellas. Esto quiere decir que las tenían bien integradas con el resto del conocimiento de cada uno, lo que les ayudó a no olvidarlas.

Aprende de tus errores

Es muy importante que pongas a prueba tu memoria. Por ejemplo, puedes pedir a alguien de tu entorno que te pregunte sobre el contenido de tu estudio, o puedes evaluarte tú mismo recreando un examen con los apuntes cerrados y lejos. Sin embargo, la realidad es que no importa cuántos segundos o minutos gastes en cada intento si no lo haces correctamente.

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En 2016, una investigación realizada por Nate Kornell, psicólogo en el Williams College en Williamstown (Massachusetts), junto con otros compañeros, lo demostró. Eso sí, siguiendo unos pasos concretos que señala este experto: primero verifica si tenías razón, y luego concéntrate en lo que hiciste mal.

Crecemos asumiendo que equivocarse es lo peor que nos puede pasar, pero no es así. De hecho, cometer errores puede ser algo muy bueno, según señala Stuart Firestein, biólogo de la Universidad de Columbia en Nueva York. Sin errores, asegura, no existe el aprendizaje.

Leer y practicar, sobre todo practicar

La práctica lleva al entendimiento, así que por eso a veces leer tus apuntes no resuelve nada. Lo dice Katherine Rawson, psicóloga en la Universidad Estatal de Kent en Ohio: "Si quieres poder recordar información, lo mejor que puede hacer es practicar".

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Aunque no lo creas, todo es practicable, no solo aquello que se ha asumido que lo es como el deporte o la música. Todo ello tiene reglas, instrucciones, folios escritos que se deben leer. ¿Pero cómo lo acaban incorporando a su memoria los deportistas o músicos? Exacto, practicando.

El poder de las imágenes

No hay duda de que las generaciones actuales son, ante todo, generaciones entregadas a las imágenes en todos sus formatos posibles. En un mundo iconografiado, lo puramente visual se ha vuelto un recurso necesario para la vida en general.

En serio, cualquier imagen ayuda. Desde una fotografía hasta un meme, no subestimes ninguna opción. La psicóloga Nikol Rummel, de la Universidad Ruhr de Bochum en Alemania, llevó a cabo en 2003 un estudio en el que ofrecieron dibujos animados a estudiantes universitarios junto con información sobre cinco científicos que estudiaron inteligencia. Así, el texto sobre el científico francés Alfred Binet, pedagogo, grafólogo y psicólogo, venía con un dibujo de un piloto de carreras. El conductor llevaba un casco para proteger su cerebro.

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Puede parecer que la imagen no tenía nada que ver con Binet, pero nada más lejos de la realidad: aquel casco dibujado marcaba la diferencia. Los estudiantes que vieron los dibujos obtuvieron mejores resultados que los que recibieron solo la información en formato texto.

Ejemplos que se mezclen

Los conceptos abstractos pueden ser difíciles de entender. En esos casos, los ejemplos serán tus aliados. Como asegura Nebel, suele ser mucho más fácil formar una imagen mental si tienes un ejemplo concreto de algo. Trata de que sean lo más prácticos posible, llévalos a tu cotidianidad, acerca el estudio al mundo que ya conoces para que te sea más llevadero.

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Asimismo, puedes entrelazar esos ejemplos conformando un relato que explique de manera natural lo que estás tratando de aprender. De hecho, los exámenes suelen incluir las preguntas mezcladas, por lo que es la mejor forma para llegar a ellos capaces. Captarás toda esa información pendiente no de manera monótona (lo que hace que el cerebro entre en un estado de aburrimiento y desconecte), sino viendo cómo los conceptos difieren, forman tendencias o encajan entre ellos.

La psicología lleva más de 100 años investigando qué hábitos de estudio funcionan mejor. Consejos prácticos no solo para el resto de personas, sino también para los propios psicólogos, porque al fin y al cabo la psicología también se estudia. Así pues, podemos decir mejor que esta disciplina lleva un siglo tratando de acercarse al conocimiento como acto, como acción, como gesto casi instintivo, que no por ello deja de ser, a menudo, un auténtico suplicio.

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