La educación, una "llave maestra" para acceder a las 350.000 vacantes digitales
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Apuesta por la formación

La educación, una "llave maestra" para acceder a las 350.000 vacantes digitales

Aumentan las opciones para formarse en competencias digitales ante el inminente cambio al que se enfrentan las grandes economías del planeta, incluida la española

La era de la digitalización ya está aquí. La llegada de los fondos europeos de recuperación estará relacionada, tal y como han acordado los gobiernos europeos, con proyectos ligados a la transformación digital. Sin embargo, en la actualidad existe un desequilibrio entre la oferta y la demanda en nuestro país. Según la Comisión Europea, en Europa hay 350.000 puestos de trabajo vacantes relacionados con estas áreas que no se pueden cubrir por falta de competencias en la materia.

¿Cómo puede la sociedad española acelerar ese proceso para satisfacer la demanda de trabajo y avanzar en pos de una economía digital? Para responder a esta y a otras cuestiones, ISDI (Instituto Superior para el Desarrollo de Internet) organizó junto a sus antiguos alumnos un encuentro para analizar la importancia de la formación en esta materia, las opciones que se presentan en el mercado y las posibilidades laborales que se encuentran aquellas personas que acaban de recibir formación en estas competencias.

placeholder Rodrigo Miranda, director general de ISDI. (Carmen Castellón)
Rodrigo Miranda, director general de ISDI. (Carmen Castellón)

Para ello, se contó con la presencia de Rodrigo Miranda, director general de ISDI, y los antiguos alumnos del máster en Internet Business (MIB) de la escuela: Mariana Aranguren, Strategy & Ops Lead en Google; Piedad Capilla, emprendedora, y José María Pinto, Brand Communications Operations en Adidas. Todos ellos recordaron la importancia que han adquirido, de repente, las competencias digitales no solo en nuestro país, sino en todo el planeta. “Hace poco, hablaba con un directivo de una empresa que me recordaba que llevaba años escuchando que el lobo digital iba a venir. Y ha llegado. Cuando te encuentras con que el único canal abierto es un 'e-commerce' [en referencia a los confinamientos de los últimos meses], pero tu negocio no está preparado, tu tienda queda cerrada. Sin capacidades digitales, no puedes operar en un mundo que hoy es 100% digital”, señalaba Rodrigo Miranda.

En una línea similar se expresaba José María Pinto, que en cuestión de días notó "el peso de la responsabilidad" en el momento en que una multinacional como Adidas, que centraba su negocio en el 'retail', tuvo que cambiar el chip para adecuarse a un entorno eminentemente digital: “Todo el peso recae sobre ti cuando tu única tienda abierta en el mundo es 'online'. El trabajo no ha sido diferente, pero la responsabilidad ha sido espectacular. Pierdes una fuente de ingresos muy grande y te quedas con una sola tienda que debe mantener todo el buque”. En este aspecto, probablemente la más rotunda fue Mariana Aranguren: “La digitalización no es opcional, es necesaria. Ha venido para quedarse y cualquier duda se ha desvanecido”.

placeholder Piedad Capilla, antigua alumna del MIB y emprendedora. (Carmen Castellón)
Piedad Capilla, antigua alumna del MIB y emprendedora. (Carmen Castellón)

Educación 'online' para digitalizarse

El confinamiento duro de marzo de 2020 fue una prueba de fuego para el sector educativo. Una muestra fue el cambio de modelo que cursos como el MIB fueron capaces de adoptar de un día para otro. “Nos costó 24 horas hacer el cambio. Negociamos con cada grupo qué quería hacer: parar y seguir tras el confinamiento o continuar con más o menos carga. Ahora tenemos una convivencia de formatos mixtos, semipresenciales, y también presenciales al 100%, con todas las medidas y controles en clase”, ilustraba el director general de ISDI.

Una de las personas que vivieron en sus carnes esa rápida transformación fue Piedad Capilla. Alumna del pasado curso, esta emprendedora decidió apostar por la digitalización al ver que se estaba quedando al margen de un entorno laboral en constante evolución: “Trabajaba como 'key account manager' en un negocio tradicional y me comencé a dar cuenta de que me faltaba algo, me estaba perdiendo cosas. Nunca pretendí salir del curso siendo una experta, pero ahora tengo herramientas para identificar problemas, buscar soluciones y tener un criterio”.

placeholder Mariana Aranguren, antigua alumna del MIB y Strategy & Ops Lead en Google. (Carmen Castellón)
Mariana Aranguren, antigua alumna del MIB y Strategy & Ops Lead en Google. (Carmen Castellón)

El caso de Aranguren fue diferente. Alumna de la tercera promoción del MIB, llegó hasta ahí cansada de no poder progresar en su sector, el de la cosmética, donde sentía "que alguien manejaba los hilos" por ella. Apostar por digitalizarse en un momento en que "no estaba tan claro que el futuro iría por allí" le abrió varias puertas, entre ellas las de su anterior trabajo en Amazon. Por el camino, Aranguren aprendió algunas valiosas lecciones: “Me dieron la sensación de ser capaz de poder hacer cualquier cosa. Tuve la suerte de que una empresa como Amazon me contratara para automatizar procesos y llevar equipos cuando no tenía experiencia. Lo que les importaba era que me adaptara a la cultura y tuviera la capacidad, porque las habilidades las aprendería por el camino”.

Una llave maestra para el futuro

El mercado ha cambiado. Trabajar en una misma empresa durante toda la vida es cada vez más infrecuente y la necesidad de formarse de manera continua gana peso en un entorno en el que la movilidad laboral se ha asentado con el paso de los años. Pero esta percepción contrasta con un escenario, el español, donde todavía hay serias carencias en ámbitos como el desempleo juvenil, cuya tasa se encuentra alrededor del 40%. Todos los presentes estuvieron de acuerdo en que una de las alternativas más interesantes para salir de esa espiral pasa por un regreso a las aulas.

En ese sentido, Pinto comparó la educación con "una llave maestra encargada de abrir puertas" a lo largo de la carrera profesional. Para el trabajador de Adidas, es imprescindible "engrasar" esa llave, ya que es más importante "que la inteligencia o la capacidad de trabajo". Modelos como China, Japón o Singapur deberían ser referentes en nuestro país, puesto que demuestran la importancia de la inversión en educación y sus resultados: "Es el primer ladrillo que hay que poner en la vida".

placeholder José María Pinto, antiguo alumno del MIB y Brand Communications Operations en Adidas. (C. Castellón)
José María Pinto, antiguo alumno del MIB y Brand Communications Operations en Adidas. (C. Castellón)

Capilla recordó que esa educación debe servir como herramienta para acomodar a un importante sector de la población en riesgo de exclusión laboral: "Hay una tendencia a la desaparición de muchos puestos de trabajo. La atención al cliente se puede sustituir con inteligencia artificial, y a eso súmale que, con la pandemia, la gente no quiere entrar en contacto. Hay que dar una salida a todos esos profesionales. Pasa por la educación, sí, pero también por las empresas, que deben apostar por las personas que quieren reciclarse".

Por último, Miranda recordó que en cursos como el MIB tienen cabida "perfiles muy variados", desde aquellos "que quieren cambiar el mundo hasta los que saben que quieren salir de un lugar, pero no saben muy bien adónde quieren llegar". La empleabilidad de este tipo de iniciativas es otro de los factores a tener en cuenta. Según el responsable de ISDI, "el 80% de alumnos consigue cambiar a un puesto digital un año después, ya sea porque emprende o porque ha logrado un trabajo en este ámbito". Una muestra más de la importancia que tiene apostar por la educación en un momento de transición como el actual, en que la economía española se encuentra a punto de iniciar una de sus mayores transformaciones de los últimos años.

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