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El escurridizo origen del cero: ¿quién decidió que nada debería ser algo?
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El escurridizo origen del cero: ¿quién decidió que nada debería ser algo?

Si bien en los últimos siglos siempre se apuntó hacia India para encontrar el nacimiento del cero, las investigaciones más recientes lo están situando en Camboya

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Si todo es algo, ¿qué es la nada? ¿La ausencia de todo? Pero, ¿puede existir tal ausencia? ¿Cómo se explica esta idea o, más bien, por qué necesitamos explicárnoslo? En algún momento de la historia de la civilización humana surgió la duda, y con ella un posible consuelo ante la inmensidad de la pregunta: Sūnya, nulla, ṣifr, zevero, zip y zilch son algunos de los muchos nombres del concepto matemático para describir esa nada. En cada idioma distinto, pero siempre el mismo.

Con los siglos, el cero pasó a ser una especie de norma, de símbolo inquebrantable, y el rastreo de su procedencia y herencia se tornó esquivo. Sin embargo, a lo largo del siglo XX, la narrativa de la investigación en torno a dicho ¿número? se invirtió (aunque matemáticamente invertido, el cero sea el mismo) y su comprensión a nivel global, en tanto que medida universal en los diferentes países que conforman el planeta, supuso la conciencia de que poder reclamar su origen desde tierras propias proporcionaría un sentido de pertenencia y determinaría una fuente de gran orgullo nacionalista. El cero pasó a ser, directamente, política internacional.

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Entonces, ¿puede ser la nada poseída? ¿Quién posee el concepto? De manera escurridiza ha ido pasando de mano en mano, de país en país, y cuanto más ideas recorre más parece escurrirse. Así ha ido transitando el cero nuestra sociedad.

La medida de la tierra

Si bien parece que ya durante la Edad Media en Europa el matemático italiano Fibonacci popularizó el sistema decimal nacido en la India, que incluía el concepto del cero para designar la concepción de la nada, sería en la segunda mitad del siglo XIX cuando Eugen Julius Theodor Hultzsch, indólogo y filólogo alemán, copió y tradujo al inglés una inscripción en piedra hallada a 400 kilómetros al sur de Nueva Delhi que contenía dicho símbolo en referencia a la medida de la tierra dentro de un templo en la ciudad central india de Gwalior. Era 1883 y Hultzsch fechaba aquel texto en el año 876 EC. Sin embargo, en la actualidad el debate no está zanjado.

En 1891, un equipo arqueológico francés descubrió una estela de piedra cerca del pueblo de Sambor, a orillas del río Mekong, en lo que entonces era la Indochina francesa, que más tarde se convertiría en Camboya/Kampuchea. La piedra tenía una inscripción epigráfica jemer que incluía la fecha del año 605 jemer, contado dentro del sistema hindú Saka, un calendario histórico basado en el gobierno del emperador indio Shalivahana. El año de referencia del calendario (cero) corresponde al año juliano 78. Así, la fecha inscrita es correspondería a nuestro año 685.

Georges Cœdès localizó la llamada piedra Sambor, y tras un largo período de análisis minucioso, en 1931, concluyó que el sistema de numeración utilizado en ella, el 605, era de naturaleza decimal

La situación política del momento impidió un mayor examen académico de aquella piedra, y no sería hasta el siglo XX que otro erudito occidental asumió esta tarea. En 1918, Georges Cœdès, un francés que se había convertido en director de la Biblioteca Nacional de Tailandia, localizó la llamada piedra Sambor, a la que el equipo arqueológico que la descubrió le dio la designación arqueológica K-127. Tras un largo período de análisis minucioso, en 1931, Cœdès concluyó que el sistema de numeración utilizado en la fecha inscrita, 605, era de naturaleza decimal y de concepción posicional y que el glifo central era un marcador de posición vacío, un cero. De pronto, esa entidad casi imposible recaía en Camboya.

Llegada la Segunda Guerra Mundial

No obstante, el reclamo ganó poca atención entonces; y mientras tanto, India siguió manteniéndose como el lugar de nacimiento del cero. Llegada la Segunda Guerra Mundial, la piedra desapareció, y en lugar de buscarla la gente se olvidó ella. Tendría que pasar casi un siglo más hasta que un escritor de divulgación científica, Amir Aczel, se propusiera encontrarla y autenticar su existencia y significado. Lo hizo, estaba en un almacén arqueológico, cerca de las antiguas ruinas jemeres de Angkor Wat.

placeholder El manuscrito Bakhshali es un antiguo texto matemático indio escrito en corteza de abedul que se encontró en 1881 en el pueblo de Bakhshali, Mardan (cerca de Peshawar en el actual Pakistán). Fuente: Wikipedia.
El manuscrito Bakhshali es un antiguo texto matemático indio escrito en corteza de abedul que se encontró en 1881 en el pueblo de Bakhshali, Mardan (cerca de Peshawar en el actual Pakistán). Fuente: Wikipedia.

Alrededor de 1918, Cœdès había postulado la existencia de un imperio malayo antiguo, dominante pero previamente desconocido en el sudeste asiático, anterior a los jemeres. Llamado Sriwijaya, fue gobernado por un maharajá, centrado en la isla de Sumatra en lo que ahora es Indonesia, y floreció en el período 650 a 1377 EC. Las exploraciones arqueológicas han descubierto un rico tesoro de artefactos y registros de Sriwijayan. Oficiales coloniales holandeses descubrieron tres piedras ceremoniales fechadas con los números históricos 605, 606 y 608, que marcan los años según el calendario hindú de la era Saka. Traducido a nuestros sistemas cronológicos de la Era Común, esos números serían: 683, 684 y 686.

Sriwijaya era una importante potencia comercial y marítima que controlaba las rutas marítimas desde Madagascar, a través del océano Índico, el Estrecho de Malaca, todo el Mar de China Meridional y las islas de Filipinas. Asimismo, fue uno de los primeros centros de enseñanza y proselitismo budista.

India vs Comboya

Recientemente, investigadores del Centro para el Diálogo de Civilizaciones de la Universidad de Malaya en Kuala Lumpur han estado investigando la historia de los primeros sistemas de numeración del sudeste asiático. Pues bien, sus hallazgos has fortalecido aún más el reclamo de Sumatra. "Reconociendo la fuerte influencia económica y las actividades mercantiles de este estado, y la existencia de tres inscripciones de glifos de piedra independientes dentro de su reino que llevan un cero, esta afirmación ciertamente tiene una gran credibilidad. Un artículo de 1995 publicado en el Journal of the Malaysian Branch of the Royal Asiatic Society también había ofrecido esta conjetura", explican Shaharir bin Mohamad Zain y Franck Swetz en 'Scientific American'.

Hasta ahora, eso sí, los escritos del matemático Brahmagupta en el siglo VII son los primeros conocidos en los que se considera el cero como un número (no solo un dígito marcador de posición) y se explica cómo operar con el cero. Él lo definió como el resultado de restar un número de sí mismo y apuntó algunas propiedades del nuevo número: cuando el cero se suma o se resta a una cantidad, esta permanece inalterada. Brahmagupta también introdujo los números negativos en sus escritos para indicar deudas, mientras los positivos representaban fortunas. Así, por ejemplo, explica que una deuda menos el cero es una deuda, una fortuna restada del cero es una deuda o el producto de dos deudas es una fortuna.

placeholder Fuente: iStock.
Fuente: iStock.

Cabe apuntar que, con todo ello, los investigadores se dividen según suelen identificar el lugar de nacimiento de este símbolo, y no solo en dos grupos: los hay que consideran que fueron las montañas de los Andes de América del Sur, otros dicen que las llanuras aluviales de los ríos Tigris y Éufrates, también podría ser la superficie de una tabla de cálculo en la dinastía Tang de China, o una columna de hierro fundido. Aun así, parece que la disputa más compleja está India y Camboya.

Mientras los enigmas de este número no número se van desvelando, lo que sí sabemos bien es que el sistema decimal posicional con la inclusión del cero (vamos, el que usamos hoy en día) tiene la ventaja de permitir escribir cualquier número con solo 10 dígitos diferentes (0, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9), lo que facilita operar con cantidades muy grandes, frente por ejemplo al sistema numérico romano (basado en las letras I, V, X, L, C, D y M, que representan los números 1, 5, 10, 50, 100, 500 y 1.000).

Si todo es algo, ¿qué es la nada? ¿La ausencia de todo? Pero, ¿puede existir tal ausencia? ¿Cómo se explica esta idea o, más bien, por qué necesitamos explicárnoslo? En algún momento de la historia de la civilización humana surgió la duda, y con ella un posible consuelo ante la inmensidad de la pregunta: Sūnya, nulla, ṣifr, zevero, zip y zilch son algunos de los muchos nombres del concepto matemático para describir esa nada. En cada idioma distinto, pero siempre el mismo.

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