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"Nuestra atención tiene límites": las pantallas están deteriorando tu memoria
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La ciencia lo confirma

"Nuestra atención tiene límites": las pantallas están deteriorando tu memoria

Si miras ahora mismo a tu alrededor, es muy posible que encuentres más de una pantalla, empezando por la de tu móvil, que tan fijamente estás mirando, o eso crees

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Si miras ahora mismo a tu alrededor, es muy posible que encuentres más de una pantalla, empezando por la de tu móvil, que tan fijamente estás mirando, o eso crees. Lo cierto es que la sociedad actual está completamente inmersa no solo en la cultura digital, sino en algo más, una especie de hija de esta, más potente, más confusa: la realidad virtual.

Aunque el término de realidad virtual habla primeramente de algo, una realidad, que sucede paralela a nosotros dentro de alguna pantalla, lo cierto es que, llegados a este punto, puede decirse que no es otra realidad, sino la misma. ¿Cuántas horas podemos pasar jugando a algún juego de rol y simulación? ¿Y si el rol y la simulación no está ya solo en los juegos sino en nuestro propio usuario de redes sociales? Todas esas horas, todo ese tiempo que inviertes en crearte a través del Big data, compone a veces el mayor espacio de nuestra narrativa diaria. Vamos, que hay días en que hacemos poco más que traspasar la cada vez más delgada línea de los aparatos tecnológicos porque vivimos en ellos.

Foto: Foto: Freepik.

Lo que tal vez no sepas es que todo ese arsenal de pantallas que a menudo empleas a la vez puede estar afectando tu capacidad de atención y memoria. Así lo han advertido los resultados de un nuevo estudio dirigido por Kevin Madore y Anthony Wagner, psicólogos de la Universidad de Stanford en California y publicados en la revista 'Nature'.

Algo está pasando...

Junto a su equipo de trabajo, observaron lo que en un principio era solo una hipótesis en 80 adultos jóvenes, de entre 18 y 26 años. Todos entraron al laboratorio donde respondieron preguntas sobre vínculo con dispositivos, su capacidad de atención diaria, y otras experiencias. Asimismo, realizaron una tarea para analizar su memoria.

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El primer paso de esa tarea requería que clasificaran una serie de imágenes como agradables o desagradables o como grandes y pequeñas. Después de un descanso de 10 minutos, vieron otro conjunto de imágenes entre las que había algunas que habían estado en el primer grupo. Se trataba de averiguar si los participantes recordaban cada una de esas imágenes y sus calificaciones sobre ellas.

Los psicólogos ya llevaban tiempo sospechando que el uso de múltiples formas de medios a la vez podría provocar problemas de atención y memoria, pero no estaban seguros de que los dos estuvieran relacionados. Por ejemplo, un informe había encontrado que el adolescente promedio (de entre 8 y 18 años) pasa siete horas y 38 minutos frente a las pantallas cada día. En plural, sí, porque muchos de estos niños usan, al menos, dos dispositivos a la vez durante más de tres de esas horas. Esto quiere decir que el tiempo total que están frente a una pantalla es de al menos 10 horas y 45 minutos por día. Por supuesto, algo debería estar provocando este hecho.

De los ojos a las ondas cerebrales

Ahora, Madore y Wagner parecían especialmente interesados en el impacto de las pantallas, o mejor dicho, de la actividad a través de pantallas, en los lóbulos frontal y parietal (Puh-RYE-uh-tuhl). Se trata de dos áreas del cerebro muy involucradas en la atención y la memoria. El equipo estaba buscando ondas cerebrales específicas en estas áreas porque solo ellas podrían mostrar si aquella hipótesis era cierta.

Algunas ondas cerebrales, llamadas ondas alfa, disminuyen cuando prestamos mucha atención a algo, por ejemplo, y aumentan a medida que nuestra mente divaga. Asimismo, los ojos son otra gran fuente de información en este sentido: Con mucha atención, nuestras pupilas se dilatan y contraen una y otra vez, pero a medida que nos alejamos de ella, nuestras pupilas se encogen.

Por tanto, los investigadores buscaban registrar la actividad cerebral en los participantes mientras prestaban atención algo. Para ello, utilizaron un EEG o electroencefalograma, una prueba que recopila datos de nuestro cerebro a través de una red de sensores colocados en el cuero cabelludo. Así encontraron que no iban nada mal encaminados.

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"Sabemos que la multitarea en general tiene costes de cambio en nuestro organismo", aseguró tras los resultados Madore. Lo cierto es que las pruebas descubrieron que "normalmente tardamos más en hacer una tarea" cuando estamos frente a diferentes pantallas, pero no solo eso: "Normalmente, cometemos más errores cuando lo hacemos".

De hecho, esos costes de cambio no solo ocurren mientras se realizan múltiples tareas en dispositivos diferentes. Podemos exhibir una atención y una memoria más deficientes incluso cuando supuestamente nos enfocamos en una sola tarea, según muestra el estudio. En palabras de Madore: "Nuestra atención tiene límites y el poder de distracción puede ser grande". Es por eso que, advierte, "debemos ser conscientes de cómo nos relacionamos con los medios" y cómo podría afectar la atención y la memoria en otras partes de nuestras vidas.

Si miras ahora mismo a tu alrededor, es muy posible que encuentres más de una pantalla, empezando por la de tu móvil, que tan fijamente estás mirando, o eso crees. Lo cierto es que la sociedad actual está completamente inmersa no solo en la cultura digital, sino en algo más, una especie de hija de esta, más potente, más confusa: la realidad virtual.

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