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¿Por qué el cielo se vuelve naranja durante el atardecer?
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A la velocidad de la luz

¿Por qué el cielo se vuelve naranja durante el atardecer?

Es una postal que nadie olvida: mientras el sol va descendiendo hacia el horizonte comienza a surgir un baño sobre otro de colores cálidos que se superponen al azul habitual hasta plasmar un infinito lienzo malva

Foto: Fuente: iStock / Elaboración propia
Fuente: iStock / Elaboración propia

¿Eres más de amanecer o de atardecer? A quién no le han hecho esta pregunta más de una vez. Muchas personas eligen la segunda opción, por los colores, dicen: cuando el cielo se vuelve contrastes de naranjas y otros tonos que lo hacen más cercano y misterioso a la vez. La postal que no olvidamos: mientras el sol va descendiendo hacia el horizonte comienza a surgir un baño sobre otro de colores cálidos que se superponen al azul habitual hasta plasmar un infinito lienzo malva. Una armonía revuelta, caótica, llena de tonos opuestos. Pero, ¿qué hace provoca este cambio? ¿Por qué el color del cielo pasa de azul a rojo en cuestión de minutos?

Lo primero que hay que saber es que, pese a que todos agarremos el lápiz amarillo para dibujarlo, la luz del sol es blanca. Una cuestión física: se trata de la suma de todos los colores del arco iris (rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta). Este es el llamado espectro electromagnético.

Foto: Fuente: iStock.

Son los colores que el ojo humano puede retener, contemplar, entender, aquellos que surgen después de que un haz de luz (blanca por defecto) pase a través de un prisma. Esto quiere decir, efectivamente, que lo que vemos no es la luz, sino distintos segmentos de esta. Pero esto también quiere decir que no conocemos toda la luz, sino una pequeña parte de ella.

Hay mucha más luz

A los colores que podemos ver se les llamó espectro de luz visible, pero fuera de este hay mucha más luz. Sí, esto también quiere decir que existen muchos más colores de los que percibimos.

En su viaje hasta la tierra, la luz se sucede sin alterarse hasta que penetra en la atmósfera, y es entonces cuando ocurre la fantasía, el milagro, la ciencia. Choca con las partículas que componen nuestra capa protectora, partículas que son polvo, gotas, cristales de agua, o moléculas de los diferentes gases que conforman el aire. Cuando el rayo los atraviesa, ya es otra cosa.

placeholder Fuente: NASA vía iStock
Fuente: NASA vía iStock

Que el cielo luzca azul en los días que llamamos soleados tiene que ver con este choque: el nitrógeno y el oxígeno, por ejemplo desvían las radiaciones de color azul y violeta, y las emiten en todas las direcciones mientras que dejan pasar las de color naranja y rojo en línea recta. Esta separación se traduce en un cielo celeste casi uniforme, si no fuera por pequeñas protuberancias que no son otra cosa que gotitas de agua condensadas a las que llamamos nubes.

Cuestión de movimiento

Lo que sucede al atardecer es que el sol está bajo ('spoiler': hemos girado nosotros, no él) así que con su movimiento, los rayos de luz que desprende deben recorrer hasta 10 veces más superficie atmosférica hasta llegar a nuestros ojos. Dicho en otras palabras: la luz penetra igual en las partículas que tenemos sobre nosotros, pero el movimiento es distinto.

placeholder Fuente: iStock
Fuente: iStock

Por un lado, los tonos azules sufren tal dispersión que directamente no llegan a nuestros ojos. Por otro lado, los tonos naranja, rojo y amarillo sí. De manera que cuantas más partículas sólidas haya suspendidas en el aire, más dispersión, y con ello más color y más saturación.

Es por esto que los atardeceres más espectaculares (esos que a veces nos hace comparar el cielo con el infierno) suelen darse más durante el otoño y el invierno, porque las partículas que forman el aire que atraviesan los rayos del sol para llegar a nuestros ojos suelen ser entonces más secas y limpias.

¿Eres más de amanecer o de atardecer? A quién no le han hecho esta pregunta más de una vez. Muchas personas eligen la segunda opción, por los colores, dicen: cuando el cielo se vuelve contrastes de naranjas y otros tonos que lo hacen más cercano y misterioso a la vez. La postal que no olvidamos: mientras el sol va descendiendo hacia el horizonte comienza a surgir un baño sobre otro de colores cálidos que se superponen al azul habitual hasta plasmar un infinito lienzo malva. Una armonía revuelta, caótica, llena de tonos opuestos. Pero, ¿qué hace provoca este cambio? ¿Por qué el color del cielo pasa de azul a rojo en cuestión de minutos?

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