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¿Por qué los egipcios adoraban a los gatos?
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¿Por qué los egipcios adoraban a los gatos?

La diosa Bastet, que se representaba con cara de felino, tiene mucho que ver en todo esto. Eran venerados, momificados y amparados por la ley

Foto: Fuente: iStock.
Fuente: iStock.

Los gatos son los reyes de internet, a estas alturas nadie lo pone en duda. Protagonizan memes, retos de Tiktok y vídeos de YouTube, y parece que la fascinación por estos animales que nos han acompañado durante tanto tiempo va para largo, a juzgar por el número de noticias que podemos encontrar en la red, intentando desentrañar su misterioso y frío comportamiento. Y no somos la única civilización en la historia obsesionada por, citando a Piolín, los lindos gatitos.

La civilización que vivió junto al Nilo hace miles de años también tenía una curiosa relación con los gatos, y eso podemos verlo en los sinfines de estatuas que erigieron sobre ellos, pintaron e incluso por la momia de algún minino que se ha encontrado enterrada junto a su dueño. Los egipcios los veneraban, pues los asociaban con la protección, y consideraban que eran una encarnación de la diosa Bastet, que representaba el amor, la fecundidad, la belleza y la protección.

Foto: Napoleón Bonaparte en Egipto (Fuente: iStock)

Bastet se representaba, de hecho, como una mujer con cabeza de gato que llevaba un 'ankh' (cruz de la vida) o como un gato doméstico, y sería algo así como el equivalente egipcio de la diosa griega Artemisa. Antes de eso, el gato también se relacionaba con el dios Ra. Llegaron a tener tanta importancia que no solo se momificaban, como ya señalamos, sino que según escribió Heródoto se encargaban de cuidarlos, especialmente cuando se producía algún incendio para evitar que se quemaran, y cuando uno doméstico moría, la familia se afeitaba las cejas en señal de luto. Y había duras leyes que prohibían cualquier maltrato o daño a estos animales.

Eran compañeros fundamentales en el hogar, porque servían para mantenerlos limpios al cazar ratas, serpientes y ratones

Eran la mascota preferida por la mayor parte de la población, especialmente en los palacios. No solo porque estuvieran relacionados con la espiritualidad y con los dioses, sino también por su utilidad: eran compañeros fundamentales en el hogar, porque servían para mantenerlos limpios, cazaban ratas, serpientes y ratones y, por tanto, mantenían a la población alejada de estas plagas que no solo provocaban enfermedades, sino también acababan con las cosechas.

Aunque el 'sphynx' (el gato sin pelo) es, en la actualidad, el gato que relacionamos con Egipto, en realidad eran otras especies las que vivieron en aquella época: el gato salvaje de África, animal nocturno, el gato de los pantanos, marrón oscuro o rojizo, y el gato serval, originario de Nubia, parecido al lince. De hecho, al gato macho se le denominaba 'myeou' (por la onomatopeya de su maullido) y a la hembra 'techau'. De esta última acepción proviene el nombre 'chaus', que es como también se denomina al gato de los pantanos: el Felis Chaus.

placeholder El gato Sphynx, representativo de Egipto.
El gato Sphynx, representativo de Egipto.

Pese a que el culto al gato siempre fue importante, a comienzos del Imperio Nuevo se extendió porque se desarrolló la ciudad de Bubastis, urbe de Bastet, en el delta del Nilo. Según contaba Heródoto era un lugar de enorme belleza rodeado por un canal y con un número relevante de gatos sagrados que vivían de los donativos de los peregrinos. El viajero griego también escribió que todos los gatos que morían en cualquier parte de Egipto eran trasladados a Bubastis para ser momificados y enterrados, aunque se discute la veracidad de esta afirmación. Lo que sí es cierto es que cada templo tenía sus propios gatos e incluso guardianes que se encargaban de ellos.

Según contaba Heródoto, Bubastis era un lugar de enorme belleza rodeado por un canal y con un número relevante de gatos sagrados que vivían de los donativos de los peregrinos

En resumen, eran compañeros fieles, amparados por la ley (una historia de Diodoro Siculo aseguraba que un legionario fue linchado por matar a un gato por accidente) y honrados incluso tras la muerte, esperando que con la momificación su alma pura pudiera sobrevivir a ese último viaje. Fueron buenos tiempos para estos animales, casi tanto como lo son ahora, pues después llegarían momentos más oscuros: en la Edad Media con el oscurantismo fueron perseguidos y asociados con las brujas, especialmente aquellos que eran negros. Pero antes todo fue diferente. Durante un tiempo fueron adorados como auténticos reyes.

Los gatos son los reyes de internet, a estas alturas nadie lo pone en duda. Protagonizan memes, retos de Tiktok y vídeos de YouTube, y parece que la fascinación por estos animales que nos han acompañado durante tanto tiempo va para largo, a juzgar por el número de noticias que podemos encontrar en la red, intentando desentrañar su misterioso y frío comportamiento. Y no somos la única civilización en la historia obsesionada por, citando a Piolín, los lindos gatitos.

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