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¿Por qué se dice "hola" al contestar el teléfono? La respuesta no es tan sencilla
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¿Por qué se dice "hola" al contestar el teléfono? La respuesta no es tan sencilla

La palabra tiene múltiples historias en función de su lugar de procedencia, pero su historia con relación a la comunicación telefónica es mucho más reciente y comienza en Estados Unidos

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Hola, Hello, Aló… esta palabra, aunque en distintos idiomas, es una de las más sonadas hoy en día a través de nuestros móviles y teléfonos. Suele ser la primera palabra que utilizamos al atender una llamada, o al menos está entre las tres primeras, pero no siempre fue así. Aunque suene gracioso o ilógico, el modo de entablar una conversación telefónica fue una discusión que duró años.

Según el gramático Enrique Cabrejas, la palabra “Hola” es un acrónimo ibérico: "Ola", a su vez "una voz milenaria que proviene de la raíz pre griega 'ὅλ' ('Ol') y que significa 'Todo', aunque no en el sentido preciso de todas las cosas".

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¿Cómo vocalizaban la palabra nuestros antepasados ibéricos? Pues "exactamente igual que nosotros", dice Cabrejas, "mientras que de todos es sabido que los romanos lo expresaban diametralmente distinto. ¿Cómo se saludaba en latín? Con la expresión "Salve". Nosotros nunca dijimos "Salve" y los romanos nunca dijeron 'Hola'".

Los comienzos, en el siglo XIX

Sin embargo, la historia de esta palabra con relación a la comunicación telefónica es mucho más reciente y, aunque ya se utilizara habitualmente antes de la invención del teléfono, con este su historia giró hacia Estados Unidos.

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Así, se cree que Hello, con esta ortografía, apareció por primera vez en el siglo XIX. Hasta entonces eran frecuentes expresiones como "Hail", "Holla", "Hallo" y "Hollo", aunque no eran estrictamente un saludo, sino que se usaban más para pedir atención. Hallo, por ejemplo, derivó al inglés desde el francés.

Y entonces… llegó la segunda mitad del siglo XIX. Graham Bell le dio forma al teléfono, y más tarde George Coy adaptó la tecnología de la época a dicho objeto para crear la primera central telefónica, que permitía por primera múltiples ubicaciones de llamadas. Hasta entonces, el teléfono solo se había usado de manera privada y en líneas directas.

Competencia por una palabra

De esta forma, los historiadores apuntan que el primer directorio telefónico fue publicado por ‘District Telephone Company’ en el condado de New Haven, en Connecticut (Estados Unidos). Por aquel momento, solo tenía registrados los nombres de 50 suscriptores, señala Taryn Smee en 'The Vintage News', "ya que la gente prefería hablar con un operador para conectar su llamada".

Aquel aparato, como un condensador mágico, ganó popularidad rápidamente, pero entonces surgió la duda: ¿Qué había que decir al levantarlo? ¿Cómo iniciar una conversación sin verse las caras? Graham Bell apostó por el antiguo término "Ahoy", utilizado en comunicaciones entre los barcos. Así fue, según la revista 'Wired' al principio.

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La gente comenzaba a emplearla cuando Thomas Edison sugirió otra palabra. En una carta al presidente de Central District and Printing Telegraph Company de Pittsburgh, Edison le propuso una palabra como una especie de timbre, una expresión que significase algo así como "estoy aquí".

El razonamiento práctico

No se trataba de un asunto baladí. Encontrar la palabra adecuada para dar comienzo a una conversación al teléfono dependía de algo muy importante: las primeras conexiones telefónicas se realizaron en lugares ruidosos, lugares abiertos y llenos de gente, por lo que había que gritar para que la otra persona escuchara, señala la Biblioteca Pública de Nueva York.

A Bell aquello no le hizo mucha gracia, pero Edison contaba con el razonamiento práctico a su favor. Según recoge el 'New York Times', en el manual de 1878 para la primera central telefónica pública, creado por George Coy, se presentaban dos opciones para el saludo: el formal "¿Qué desea?" Y el más rápido y coloquial: "Hola".

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Para 1880, aquella expresión ligera ya se había extendido y era tan popular que Mark Twain lo usó en una tira cómica llamada 'Una conversación telefónica', como apunta Smee, siendo el primer uso registrado de la palabra en la literatura.

Hay más expresiones...

Por su parte, en otras zonas del mundo la palabra puede variar, por supuesto, en su raíz. También se ha rastreado así, como afirma Cabrejas, el origen de la palabra "Aló", que provendría del húngaro "Hallod", y en este caso sí se remite al invento del teléfono.

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"Supuestamente, Edison estuvo probando las llamadas de larga distancia con otro compañero y amigo de origen húngaro. Este último, decía todo el tiempo "Hallom", que significa ‘te escucho’. Tanto repitió la palabra que empezó a emplearse como clave cuando se probaban las conexiones telefónicas", dice este gramático.

Asimismo, durante la primera mitad del siglo XX, cuando ya empezaba a utilizarse el teléfono por todo el mundo el idioma de moda era el francés (así como hoy resulta ser el inglés), lo que hizo recuperar la expresión de "Aló" al levantar el teléfono. Pese al extendido uso de esta palabra, en España siempre ha competido con otras expresiones como "¿Sí?" o el famoso "Dígame", que curiosamente van perdiendo fuerza en la medida en la que nuestro teléfono móvil ya nos avisa de la persona con la que vamos a hablar antes de responder.

Hola, Hello, Aló… esta palabra, aunque en distintos idiomas, es una de las más sonadas hoy en día a través de nuestros móviles y teléfonos. Suele ser la primera palabra que utilizamos al atender una llamada, o al menos está entre las tres primeras, pero no siempre fue así. Aunque suene gracioso o ilógico, el modo de entablar una conversación telefónica fue una discusión que duró años.

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