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En busca de la Atlántida: los lugares en los que podría haber existido la mítica isla
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ningún hombre es una isla

En busca de la Atlántida: los lugares en los que podría haber existido la mítica isla

Durante miles de años, la humanidad ha tratado de discernir si la increíble isla que aparece en los textos de Platón era ficticia o real, y dónde podría encontrarse en caso de existir

Foto: (iStock)
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Más grande que Libia y Asia menor juntas, con un poderío tal que logró conquistar Europa y el norte de África (hasta que fue derrotada por los temibles ejércitos atenienses). Ambiciosa y arrogante, pero también increíblemente avanzada para su época. Así parece que fue la Atlántida, esa ciudad magnífica que vive en el imaginario colectivo de todos los pueblos, pero que nadie ha logrado ver por el momento, hundida para siempre en las profundidades del océano justamente por su soberbia. Su castigo fue severo: en un día y una noche terribles se hundió, por culpa de un cataclismo no especificado.

¿Existió alguna vez? ¿Podremos verla? La primera vez que se menciona a la mítica isla, es en los diálogos 'Timeo y Critias' del filósofo Platón, "más allá de las columnas de Hércules". A lo largo del tiempo, las distintas culturas que han pasado por la Tierra no han sabido ponerse de acuerdo acerca de si se trata de un lugar imaginado o de una tierra, como tantas otras, tecnológicamente avanzada para su época que desapareció sin explicación de la noche a la mañana. En general, ha prevalecido la idea de que no es más que una alegoría, especialmente por sus anacronismos, lo que no quita que se haya teorizado durante muchísimo tiempo acerca de en qué sitio exacto podría encontrarse sumergida esta maravillosa tierra a la que castigaron los dioses y borraron de la faz de la Tierra para siempre.

Dwarka

Una de las ciudades sagradas de la India tiene, además, una historia increíble. Según los vedas (textos sagrados hindúes), en el oeste de la India y frente a la costa de Gujarat existió en una ocasión una inmensa y riquísima ciudad, construida por el propio dios Krishna, que se convirtió en su rey, y que tenía unas murallas que protegían a sus habitantes de todo enemigo. Sin embargo, debido a una maldición, la isla se hundió en el mar. Hasta ahí todo es más o menos normal, y algunas teorías apuntan a que el propio Platón habría oído hablar de esta ciudad antes de concebir su propia Atlántida, por lo que Dwarka habría sido la Atlántida antes de que la propia Atlántida hubiese existido.

La leyenda cuenta que hubo una inmensa y riquísima ciudad, construida por el propio Krishna, que tenía unas murallas que protegían a sus habitantes de todo enemigo. Y... existió de verdad

Lo verdaderamente curioso es que entre finales de los 80 y principios de los 90, el profesor y arqueólogo Shikaripura Ranganatha Rao, descubrió los restos submarinos de una muralla de piedra que databa del siglo XVI a.C, además de antiquísimas vasijas y otros objetos de cerámica. Dejando a un lado todo esto, existe otra Dwarka actual basada en la mítica, sumergida bajo el agua durante miles de años, como la Atlántida del imaginario colectivo. Si la Dwarka legendaria no es una invención y se acabó encontrando, ¿por qué no podría suceder lo mismo con la isla de la que habla Platón?

Un mero recuerdo de otra época

Muchos arqueólogos, sin embargo, optan por creer que la Atlántida en realidad nunca existió y se trataría solamente de un recuerdo deformado de la civilización minoica, la primera cultura de la Edad del Cobre y del Bronce que apareció en la isla de Creta. Tras ser destruida por la erupción del volcán de la isla Thera o Santorini (alrededor del 1640 a.C) se habría creado la historia un poco distorsionada de esta civilización perdida.

El Mar del Norte

Otras teorías la acercan a nosotros, en concreto, un poco más. En el año 2004, el doctor en geografía física Ulf Erlingsson llegó a otra conclusión: el relato de Platón contenía elementos de geografía real y la extensión de la Atlántida correspondía con la extensión de monumentos megalíticos en el oeste de Europa. También aseguró que la isla tenía características de Irlanda, y que si realmente hubiese existido esta ciudad lo lógico sería pensar que se encontraría en el fondo del Mar del Norte.

El Gran Valle del Rift

El chileno Jaime Manuschevich también se apunta a teorizar en 'La Atlántida, el mito descifrado'. Para él, la ciudad se habría encontrado cerca del Gran Valle del Rift o la antigua Canaán (hoy, Israel), que fue una isla hasta el 5600 a.C. rodeada por el valle de Jeezrael, el mar Muerto, el mar Rojo y el golfo de Suez por aquella época. Como ahí surgió la cultura natufita, primera cultura productora de alimentos de la historia, apunta que podríamos estar hablando de una civilización avanzada como se presupone que fue la Atlántida.

¿En España?

A principios de este turbulento año, algunos medios se hicieron eco de que el arqueólogo estadounidense Michael Donellan decía estar seguro de que la Atlántida se encontraba en las costas de Cádiz. Sería el resultado, según explicaba, de años de investigación y trabajo en la zona del Mediterráneo. La magnífica ciudad descrita por Platón podría haberse encontrado cerca de Chipiona o Sanlúcar.

La magnífica ciudad descrita por Platón podría haberse encontrado cerca de Chipiona o Sanlúcar

No sería la primera vez que se cree que la ubicación de la ciudad perdida podría estar en nuestro país, también se ha hablado en otras ocasiones del norte de España, el coto de Doñana o cerca del Estrecho de Gibraltar. Por el momento solo queda esperar para saber si la mítica ciudad perdida siempre ha estado mucho más cerca de lo que podíamos imaginar.

Más grande que Libia y Asia menor juntas, con un poderío tal que logró conquistar Europa y el norte de África (hasta que fue derrotada por los temibles ejércitos atenienses). Ambiciosa y arrogante, pero también increíblemente avanzada para su época. Así parece que fue la Atlántida, esa ciudad magnífica que vive en el imaginario colectivo de todos los pueblos, pero que nadie ha logrado ver por el momento, hundida para siempre en las profundidades del océano justamente por su soberbia. Su castigo fue severo: en un día y una noche terribles se hundió, por culpa de un cataclismo no especificado.

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