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Un mes cuidando nuestra salud con una 'app’ de telemedicina: así fue la experiencia
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Un mes cuidando nuestra salud con una 'app’ de telemedicina: así fue la experiencia

El confinamiento y la pandemia han provocado que la sociedad note cambios negativos en su salud física y mental. Recurrimos a la 'app' de telemedicina de Savia para que sus profesionales nos ayuden

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Según un estudio, el 72,4% de los españoles se preocupa más por su salud desde que comenzó la pandemia. Además, la última Encuesta sobre la salud mental de los españoles, elaborada por el CIS, revela que la sociedad ha experimentado cambios negativos en su salud desde que el covid-19 llegara a nuestras vidas.

El confinamiento y la crisis sanitaria también han hecho que empeore la salud física o mental de la mayoría de los ciudadanos, ya sea perdiendo la forma o notando síntomas de ansiedad o estrés psicológico. Para ayudarnos a combatir el sedentarismo, la mala alimentación y el estrés provocado por la situación actual hemos probado la 'app' de telemedicina de Savia, la plataforma de salud digital de Mapfre, que ofrece servicios de consulta médica, tanto con un doctor de cabecera como con un especialista, además de un 'marketplace' de servicios médicos. Desde El Confidencial hemos estado un mes usando la 'app', disponible en Android y en iOS para clientes y no clientes de la compañía. Te contamos nuestra experiencia.

Semana 1: toma de contacto

En esta ocasión nos hemos propuesto dos cosas: hacer más ejercicio y mejorar el sueño. Al registrarnos rellenamos algunos datos para mejorar los diagnósticos: sexo, edad, peso y altura, objetivos que perseguimos, etc. Para tener claro por donde empezar solicitamos una consulta por videollamada con un médico de cabecera. La experiencia es francamente buena: tras hablar y hacer las preguntas oportunas, nos sugiere acudir a una nutricionista. Eso sí, volveremos a pedir cita con nuestro médico dentro de una semana para ver la evolución.

A través de la misma ‘app’ solicitamos una cita con una nutricionista, que nos atiende por chat. Nos pregunta por la alimentación y somos sinceros: en general llevamos una dieta equilibrada, pero es verdad que esa dieta era verdaderamente equilibrada cuando, antes de la pandemia, la compaginábamos con media hora diaria de correr por la calle. Ahora hemos perdido bastante forma y, entre eso y los problemas de sueño, nos duele la espalda y no somos capaces de correr como antes. Así pues, la nutricionista elabora una nueva dieta, visiblemente menos calórica que la actual.

La toma de contacto, por ahora, está yendo bien. Seremos capaces de adaptarnos sin problema a la nueva dieta, pero quizá no tanto volver a correr media hora. Antes de buscar un entrenador, iremos poco a poco: caminaremos al trabajo a diario, lo que supondrá una hora y media de ejercicio ligero al día. Estamos motivados, pero aún queda camino.

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Semana 2: cuatro especialistas a nuestro servicio

La segunda semana la empezamos volviendo a hablar con el médico de cabecera. Le contamos que nos sentimos más ligeros (hemos perdido un kilo y medio) y que empezamos a dormir mejor. Él cree que los problemas de sueño pueden deberse a la falta de ejercicio, pero, por si acaso, decidimos pedir cita a un psicólogo, que también nos atiende por videollamada. Aunque él considera que nuestra salud mental está bien, nos recomienda ejercicios de relajación que, la verdad, ayudan a dormir un poco mejor.

Con el paso de los días volvemos a pedir cita con un nutricionista y, tras explicarle los objetivos que nos marcamos la semana pasada, nos dice que todo va perfecto —ya que hemos seguido la dieta a rajatabla— y nos da algunos consejos para seguir progresando. Decidimos recurrir también a un entrenador personal y le contamos que, pese al sedentarismo durante la pandemia, hemos respondido bien al reto de ir andando al trabajo la semana pasada. Ella nos felicita y, a continuación, nos marca un detallado plan progresivo para ir haciendo más ejercicio: esta segunda semana seguiremos andando; la tercera, caminaremos dos días a la semana y correremos media hora un solo día; la cuarta, andaremos tres días a la semana y correremos dos. Si todo va bien, el objetivo es que dentro de dos meses ya hayamos recuperado el hábito de correr media hora diaria.

A nivel personal nos sentimos bien. No porque hayamos conseguido los objetivos ni vuelto a la situación anterior, que para eso aún queda, sino porque resulta bastante satisfactorio ver que, con un poco de ayuda, quizá estemos encauzando la vuelta a la 'nueva normalidad'. También nos ha venido bien hablar con un psicólogo para descartar otro tipo de problemas. En la consulta nos ha contado que mucha gente está sufriendo ansiedad a raíz del coronavirus, así que la ayuda psicológica nunca está de más para prevenir y adelantarnos. En cuanto a la 'app' de Savia, es intuitiva y fácil de usar. Por otro lado, si el médico nos prescribiese algún medicamento, tendríamos receta electrónica y servicio de telefarmacia 24/7 para recibirlos en nuestro domicilio.

Semana 3: esto avanza

La tercera semana la comenzamos con una confesión al nutricionista: el fin de semana uno siempre se deja llevar, así que quizá la dieta no ha sido todo lo estricta que nos habría gustado. El especialista nos recuerda algo básico: lo importante no es cumplir la dieta cada minuto, ya que es bueno hacer alguna excepción, pero siempre que sea esporádica y que siga firme con el plan trazado. Al entrenador personal le damos una buena noticia: el domingo íbamos a correr media hora, como habíamos pactado..., y acabamos haciéndolo una hora entera. Quizá nos sentíamos culpables por el desajuste de la dieta. Sin embargo, es cierto que, salvo una ligera molestia en el tobillo, nos hemos sentido bien. Nos recomienda mirar lo del tobillo, así que en el 'marketplace' de Savia compramos un estudio biomecánico de la marcha. Sorpresa: resulta que llevamos toda la vida plantando mal el pie al correr. El especialista nos da unos consejos para corregirlo y, de este modo, evitar cualquier tipo de lesión.

En el apartado del sueño, hemos pasado unos días un poco peores, aunque es cierto que son momentos de estrés en el trabajo. Decidimos hacer una nueva videollamada con el psicólogo y nos tranquiliza: sentir estrés es normal, pero también evitable. Junto a los consejos para relajarnos, nos manda nuevos ejercicios para rebajar la ansiedad y la verdad es que lo conseguimos. Francamente, está claro que estamos mejorando con el sueño.

Por ahora tenemos claro que esto no es 'sprint', sino una carrera de fondo, pero notamos una mejoría clara. No solo en el cuerpo, sino también en el ánimo personal. Es cierto que el ejercicio físico y el mental van de la mano: los dos, de manera conjunta, están poniendo su granito de arena para ayudarnos.

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Imagen: Pixabay.

Semana 4: resultados y conclusiones

Empezamos la cuarta semana sabiendo que dormimos mejor, que hemos perdido cerca de tres kilos, que nos sentimos más sanos cuando comemos y que vamos recuperando las buenas sensaciones al correr por la calle. Además, exploramos el resto de servicios que ofrece la 'app' de Savia. Están representadas todas las especialidades y los profesionales de un ámbito sanitario completo, así que no hemos notado ninguna diferencia con la cobertura que hemos tenido siempre. De hecho, en ocasiones esto es incluso mejor, ya que la atención por chat o por videollamada nos ayudan a conciliar la vida personal con el cuidado de la salud.

El final de la semana (y, por tanto, de este primer mes de experiencia) comienza bien, volviendo a charlar con expertos de las cuatro especialidades que hemos probado este mes: el médico de cabecera, un nutricionista, un entrenador personal y el psicólogo. Todos tienen buenas noticias: del detallado plan que les contamos que nos habíamos trazado, estamos cumpliendo todo.

Ahora tenemos dos retos por delante: en primer lugar, no retroceder, es decir, no volver al sedentarismo, a la mala alimentación y al descanso intermitente; en segundo lugar, ir a más. Esta experiencia nos ha demostrado que cuidar nuestra salud es necesario y satisfactorio, pero también que siempre se puede seguir mejorando. Acabamos de hablar con una nutricionista y una entrenadora personal; ya nos han aumentado los objetivos. Pronto esperamos poder contar que lo hemos superado y que seguimos subiendo peldaños.

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