Los riesgos legales de un disfraz de 'El juego del calamar' demasiado realista en Halloween
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Los riesgos legales de un disfraz de 'El juego del calamar' demasiado realista en Halloween

Meterse mucho en el papel, portar armas de juguete demasiado realistas o llevar los sustos demasiado lejos en Halloween puede tener consecuencias legales en la vida real que van desde multas hasta penas de prisión

Foto: Imagen de la serie 'El juego del calamar'. (Netflix)
Imagen de la serie 'El juego del calamar'. (Netflix)

La serie estrella de Netflix, ‘El juego del calamar’, ha dejado huella en la sociedad. Para la plataforma ha supuesto un éxito rotundo que ha batido récord en número de espectadores, siendo el contenido más visto, hasta ahora, en 90 países. También ha logrado conquistar al público fuera de la pantalla, causando un auténtico furor especialmente entre la población joven. Pero el juego que relata la ficción no tiene nada de inocente, puesto que el precio que los concursantes pagan por perder es el de su propia vida.

Aunque parezca mentira, la influencia que ha tenido ‘El juego del calamar’ en los más jóvenes es apabullante. Hasta el punto de que en algunos colegios de España han saltado las alarmas en los centros al detectar ciertos comportamientos entre los alumnos relacionados con esta serie. "El problema de la serie es que es atractiva porque son juegos, por lo que los niños con 7 años en muchos coles ya juegan a ello", destacó el exdefensor del Menor y doctor en Psicología y en Ciencias de la Salud, Javier Urra.

Foto: Una escena de 'El juego del calamar'. (EFE)

Por ello, en estos centros se tomó la decisión de prohibir los disfraces de esta temática. Mientras que algunos expertos consideran que este tipo de actitudes puede perjudicar a su desarrollo pedagógico, otros especialistas opinan que el hecho de prohibirles que hagan algo, a esas edades, solo provoca que les resulte más atractivo.

Dejando a un lado la pedagogía, lo cierto es que ir más allá del disfraz puede llegar a resultar peligroso y todas las sospechas apuntan a que los personajes de ‘El juego del calamar’ serán los más reclamados para este Halloween y esto puede tener consecuencias legales considerables.

¿Es delito disfrazarse de 'El juego del calamar'?

Naturalmente, no. Cualquier ciudadano puede elegir el disfraz que desee para el Día de los Difuntos, por mucho miedo que dé. Ahora bien, cuando estas caracterizaciones traen consigo “actitudes y conductas peligrosas para los demás”, como señalan los expertos, entonces sí se puede incurrir en un delito tipificado en el Código Penal.
No hay que olvidar que este tipo de disfraces solo son considerados de riesgo cuando se producen situaciones llevadas al límite, como sembrar el pánico entre la gente o recurrir a bromas pesadas.

placeholder Fotografía cedida por Netflix de una de las pruebas de 'El juego del calamar'.
Fotografía cedida por Netflix de una de las pruebas de 'El juego del calamar'.

Es decir, que solo podría considerarse como un riesgo para los demás cuando el disfraz, ya sea de alguno de los protagonistas de 'El juego del calamar' o de cualquier otro personaje de terror, sea utilizado para "atemorizar" a los demás o "provocar el caso". En este contexto, el traje vendría aparejado de una actitud agresiva por parte de la persona que lo lleva y es esto lo que se podría penalizar, infundir miedo. En una situación así, los expertos destacan que la persona podría incurrir en un delito de amenazas, aunque parezca una broma.

Y, cuidado, porque este delito puede suponer desde una multa administrativa hasta la pena de prisión, que dependerá de la gravedad del caso; según aparece estipulado en el artículo 169 del Código Penal.

Las armas no son un juguete

Otro de los preceptos que pueden causar temor a ojos del resto es el uso de armas. No hablamos de armas que se ven a simple vista que son de plástico, sino de esas armas que cada año son más realistas, llegando, incluso, a parecer auténticas. Hablamos de pistolas, escopetas, hachas, cuchillos... lo que sea para asemejarse al personaje de terror que se quiere emular. Sin embargo, hay veces en las que, con tal de dar un susto, todo vale.

Es ahí cuando puede haber una represalia penal; empezando, en primer lugar, por que se lleve requisada el arma de juguete si esta es demasiado realista. La cuestión no es solamente si el arma está tan bien hecha como para parecer real, sino que, en un contexto inoportuno, puede crear un ambiente de pánico entre la población. Un ejemplo; en el Año Nuevo de 2019, la Policía se llevó detenidos a dos chicos que en la Puerta del Sol, justo antes de las uvas y con toda la gente que acude cada año —antes de la pandemia— a ese céntrico lugar, se estaban haciendo fotos con una pistola de mentira.

Foto: 'El juego del calamar'.

Los dos amigos fueron acusados de desórdenes públicos ya no por llevar un arma de juguete demasiado realista, sino porque se encontraban en uno de los puntos más concurridos de la capital y con mayor expectación mediática, dos motivos ingredientes perfectos para sembrar el pánico entre los allí presentes.

Sembrar el pánico

Esta es, sin duda, la principal razón por la que hay que tener cuidado a la hora de gastar bromas o dar sustos. "Simular una situación de peligro en público, queriendo “pegarle un susto” a los demás, ello puede suponer un delito que, según el artículo 561 del Código Penal, podría acarrear penas de prisión de hasta un año", explican desde Legálitas. Y si, además, durante esa broma se precisan los servicios de asistencia o salvamento, al castigo se le sumará el pago de una multa por los gastos.

¿No son situaciones un poco surrealistas? No tanto. En 2016, cinco chicos fueron arrestados por simular un ataque terrorista en un cine de Fuenlabrada, en Madrid. Aunque más conocidos son las bromas que se volvieron virales en YouTube, donde los incitadores se disfrazaban de payasos diabólicos o personajes de películas de miedo para asustar a la gente que se cruzara por la calle con el objetivo de alcanzar el máximo número de visitas posible.

¿Qué pasa si son menores?

En el caso de que sean menores de edad quienes se disfracen y atemoricen al vecindario, la propuesta de multa no recaerá sobre ellos, sino sobre la figura de sus padres, quienes deberán pagar la cantidad impuesta por todos los daños, destrozos o perjuicios que pudieran ocasionar.

Ahora bien, los abogados advierten de que, pese a ser menores, esto no significa que se libren de las consecuencias legales ni de la responsabilidad penal, puesto que serán juzgados por la Ley del Menor. "Además, es importante tener en cuenta que, aunque los padres respondan civilmente de los daños y perjuicios que causen los hijos menores, los propios menores responden penalmente a partir de los catorce años", apuntan.

Qué hacer si eres víctima de un susto

Puede que la primera reacción que surja ante un susto sea defenderse o actuar de forma agresiva contra la persona que nos ha provocado. Nada más lejos de lo aconsejable. De acuerdo con la opinión de los expertos, amedrentar, amenazar o agredir a la persona que va disfrazada no hará más que jugar en la contra de la víctima, puesto que, "no hay ninguna legítima defensa posible en este caso". De hecho, una actitud defensiva o agresiva puede constituir un delito de coacciones, vejaciones o incluso de lesiones si llegamos a herir a la persona disfrazada.

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