El curioso origen de la palabra 'vacuna': por qué estuvimos cerca de hacer campañas de 'equinación'
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El curioso origen de la palabra 'vacuna': por qué estuvimos cerca de hacer campañas de 'equinación'

Una carta inédita demuestra cómo la narrativa también construye la ciencia y, por tanto, el futuro

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Fuente: Wikimedia Commons

En pleno proceso de alcanzar la llamada ‘inmunidad de rebaño’, una de las palabras más repetidas en los últimos meses es, seguramente, ‘vacuna’ o 'vacunación'. Cuando Araceli Hidalgo se convirtió en la primera persona vacunada contra el coronavirus en España estuvo rodeada de cámaras que, desde la distancia, captaron el momento histórico protagonizado por una mujer de 96 años, una enfermera y una pequeña jeringuilla que introdujo el virus en el organismo de Araceli. Desde entonces, el pinchazo se ha repetido 27 millones de veces solo en nuestro país, más de 1.900 millones de veces en el mundo. Antes que ella hubo otros rostros ya simbólicos de la historia presente, después muchas más. En este momento, mientras piensas en ello, millones de personas están siendo vacunadas, millones de dosis esperan en cámaras frigoríficas y muchas más se trabajan en laboratorios. Astrazéneca, Pfizer, Moderna y Janssen son ahora no solo el nombre de multinacionales farmacéuticas sino también, y pese a su controvertido dominio capitalizado de la salud pública, un suspiro de alivio cada vez más colectivo. Pero su historia guarda aún muchas incógnitas, para empezar, en su propio nombre. ¿Y si decir 'vacunación' es cosa del pasado? El lenguaje y la ciencia

Esta palabra que nos acompaña ahora a todas partes no nos recuerda a las vacas por casualidad. Si hoy decimos que nos van a vacunar o que ya nos han vacunado es porque hace más de dos siglos el médico inglés Edward Jenner infectó deliberadamente al hijo menor de su jardinero con viruela bovina ('vaccine smallpox' en inglés). Era 1796 y el virus de la viruela mortal recorría el mundo a sus anchas, al mismo ritmo que lo hacía la lógica imperialista del capitalismo. En Inglaterra, Jenner observó que entre la población campesina existía la creencia de que las personas que cuidaban vacas y habían sido infectadas con la viruela vacuna (una cepa de la viruela mucho menos dañina en humanos) ya no contraerían la viruela. De hecho, así se lo hizo entender durante una consulta una chica granjera que acudió a él por unos granos en la piel. "Sé que no es viruela porque ya tuve viruela bovina", le aseguró. La creencia, además, ya había tomado forma en una práctica cada vez más común en las áreas rurales del país: se conocen casos de inoculación "casera" realizada entre la población rural del país hasta dos décadas antes del “descubrimiento” de Jenner.

Foto: Edward Jenner aconsejando a un granjero sobre la vacunación de su familia

Una alternativa a la 'variolización'

Lo que hizo este médico fue llevar la noción de los campesinos un paso más allá vacunando a James Philipps, de ocho años, con viruela bovina (inoculándole materia tomada de la mano de una ordeñadora infectada llamada Sarah Nelmes) e introduciéndole, varias semanas después y al observar que el niño apenas había tenido síntomas, el virus de viruela para comprobar si, efectivamente, existía así la posibilidad de inmunización a partir de una alternativa a la llamada ‘variolización’, la técnica que se había utilizado hasta entonces contra los virus, con fuertes riesgos que se sumaban a los de la propia enfermedad (la persona se podía enfermar gravemente si la pus que se le inoculaba en su organismo era de una pústula joven, es decir, reciente).

Así como Araceli dio su consentimiento para vacunarse a comienzos de 2021, y lo hizo segura porque, aseguraba, "es importante hacerlo", no sabemos si aquel niño (o al menos sus padres) pudo hacerlo a finales del siglo XVII. Por suerte para él y para toda la humanidad, aquella vez la investigación ofreció resultados positivos y fue el comienzo de la narrativa médica de las vacunas hasta nuestros días. Tras observar que, efectivamente, el niño había quedado inmunizado a la viruela mortal, Jenner presentó su hipótesis en 1798 a la Royal Society de Londres, la sociedad científica más antigua del Reino Unido y una de las más antiguas de Europa. Sus compañeros la rechazaron. Los casos de viruela siguieron aumentando en el siglo XVIII, con una tasa de mortalidad del 40%, afectando principalmente a niños y personas jóvenes. Entre quienes sobrevivieron a ella, al menos el 30% se quedaron con marcas para el resto de sus vidas, según recoge el proyecto ‘Children and Youth in History’ de la Universidad George Mason y la Universidad de Missouri.

En el estudio, titulado ‘Una investigación sobre las causas y efectos de la Variolae Vaccinae’, Jenner recogía experimentos con los aldeanos y los hijos de sus sirvientes. Es en este texto donde se recoge, por primera vez, el término de 'vacuna' que hoy, ahora, empleamos a todas horas. "Los historiadores tienen evidencia de que los agricultores locales habían llevado a cabo este procedimiento antes, pero Jenner fue el primer médico en publicar sus hallazgos sobre la viruela bovina como remedio preventivo contra la viruela en una investigación sobre la causa y los efectos de las 'Variolae Vaccinae', una enfermedad descubierta en algunos de los condados occidentales de Inglaterra y conocido por el nombre de la viruela bovina”, apuntan los investigadores del proyecto.

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Fuente: Wikimedia

El caballo, y no la vaca

Sin embargo, en la publicación, el médico inglés dejó constancia de otra hipótesis que nos conduce hoy a dudar de este término: “Existe una enfermedad a la que el caballo, desde su estado de domesticación, está frecuentemente sujeto. Se trata de una inflamación e hinchazón en el talón, de la que emana una materia con propiedades de un tipo muy peculiar, que parece capaz de generar una enfermedad en el cuerpo humano, que lleva un parecido tan fuerte con la viruela que creo que es muy probable que sea la fuente de la enfermedad”. Tres años después, en 1801, John Glover Loy, otro médico de Inglaterra y probablemente de los pocos que sostenían las mismas teorías que Jenner, publicó un estudio llegando a las mismas conclusiones: las personas infectadas con la viruela del caballo exhibían lesiones idénticas a las de la viruela bovina y, a menudo, estaban protegidas de manera similar contra la viruela". Sus hallazgos entonces respaldaron no solo las teorías de Jenner sobre los orígenes de la viruela bovina, sino también la práctica de la 'equinación' (un término procedente del latín ‘Equus’, que significa ‘caballo’) con la viruela equina como una posible alternativa a la vacunación.

Solo un año después, al tiempo que se asentaba el origen y una nueva cura más efectiva de la viruela, también lo hacía una corriente de pensamiento que se oponía a ella (los primeros negacionistas de las vacunas) o “esas personas de mente pequeña que piensan que es imposible todo lo que no entra en la estrecha esfera de su propia comprensión", como las consideraba Jenner en una carta dirigida a Loy aquel año de 1802 para agradecerle su apoyo. Este documento, que formaba parte del archivo personal de la familia de Loy, ha sido vendido recientemente por 7.000 libras (más de 8.000 euros). Se trata de una carta inédita que refleja el afán de ambos por ser avalados por la Real Sociedad de Londres para el Avance de la Ciencia Natural. Pese al rechazo no solo de una parte de la sociedad, sino también de sus propios compañeros, esta carta demuestra que, sin embargo, "Jenner continuó patrocinando en privado la hipótesis de la viruela equina”, declara José Esparza, virólogo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Mayland y experto en equinación a la revista online 'Atlas Obscura'.

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Fuente: Wikimedia

Para Esparza, que el concepto de ‘vacunación’ haya eclipsado al de ‘equinación’ tiene que ver con una cuestión de marketing científico. “Jenner se sintió atraído por la historia de la lechera y pensó que era una buena historia para promover la vacunación”, asegura. De hecho, durante el siglo XIX, la inoculación con viruela bovina (vacunación) se utilizó en Europa junto con la inoculación con viruela equina (equinación) para prevenir la viruela. Además, los análisis genéticos recientes de los virus vaccinia (los virus que se utilizan para la erradicación de la viruela) existentes han revelado que algunas cepas actuales contienen genes ancestrales del virus de la viruela del caballo o están relacionadas filogenéticamente con el virus de la viruela del caballo. "Recientemente informamos que una vacuna contra la viruela producida comercialmente, fabricada en los Estados Unidos en 1902, es genéticamente muy similar al virus de la viruela equina, proporcionando un eslabón perdido en este misterio de 200 años", afirma Esparza en un artículo publicado en 2017.

Ciencia y lenguaje

Asimismo lo afirma la doctora en filosofía brasileña Clarissa Damaso, investigadora de la Universidad Federal de Río de Janeiro en Brasil, en un estudio publicado por 'The Lancet' en 2017. Damaso recuerda que en el siglo XVIII "no sabían verdaderamente qué estaba causando la enfermedad, e incluso desconocían que existían los 'virus' en ese momento” pero ahora, la ciencia no solo ha sido capaz de crear vacunas en un tiempo récord, sino que aseguró la doctora a 'The Independent', "las vacunas contra la viruela se propagaron a partir de las reservas del virus existentes, pero ninguna de las que sobreviven hoy y han sido probadas contienen viruela vacuna".

Entonces, ¿por qué seguimos empleando este término? En la actualidad, vuelve a ser evidente que la invención de las vacunas fue uno de los mayores avances de la ciencia. Desde su puesta en valor hace 200 años ha salvado millones de vidas, y lo sigue haciendo, a un ritmo cada vez mayor. Pero tan importante como esta es el lenguaje, porque la ciencia no es solo números: de la misma forma que la investigación ha sido posible a menudo no solo gracias a los conocimientos y las intuiciones de la población campesina, sino también en base al sometimiento de esta por parte de otras, mientras se recuerda a Jennet como el "padre de la inmunología" se recoge el mismo valor a los saberes previos que le llevaron a estudiarla. El hallazgo de la correspondencia entre ambos científicos demuestra, en esta línea, cómo la narrativa también construye la ciencia y, por tanto, el futuro.

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Fuente: Wikimedia

Según la organización 'Kids Health', el último caso conocido de viruela se reportó en África en 1977. En 1980, la Organización Mundial de Salud (OMS) anunció que se había erradicado la viruela. Es la primera y única vez en la historia que se ha declarado la erradicación de una enfermedad infecciosa del planeta. ¿Habrá un futuro más sano? ¿Seguiremos dependiendo de las vacunas? ¿Las seguiremos llamando así?

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