Por qué buscar síntomas en Google podría no ser tan malo como pensábamos
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Por qué buscar síntomas en Google podría no ser tan malo como pensábamos

Suelen decirnos que no abramos internet cuando nos aqueja algún problema, pues se dispararán nuestros niveles de ansiedad, pero un estudio demuestra que esto es falso

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Fuente: iStock.

Si eres un poco hipocondríaco probablemente te sientas identificado con este artículo. Sé sincero, ¿cuántas veces te dolía un poco la cabeza, la tripa o un brazo y al buscar en internet tus síntomas (por cerciorarte y pura razón científica) descubriste que estabas a punto de morir o quizá ya deberías haber muerto? El dolor de cabeza podía deberse a un ictus, el de la tripa a un cáncer en fase terminal o el del brazo al comienzo de un infarto.

Ahora, con el coronavirus, es más que probable que en tu historial de los últimos meses hayan aparecido varias veces búsquedas del estilo: ¿Cómo puedo distinguir un catarro del covid-19? ¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad? ¿Puedo contagiarme si toco el pomo de una puerta? O similares. Es normal, pues la pandemia ha creado alarma social en muchas personas, debido a la sobreinformación. En la mayoría de los casos, la voz de la razón que tengas cerca de ti, ya sea una pareja, familiar o amigo, te sugiere que dejes de buscar en internet.

Pero a pesar de la idea generalizada de que buscar en Google solo te dirá que tienes cáncer, un nuevo estudio realizado en Estados Unidos ha demostrado que buscar síntomas no es tan malo como se creía. Los participantes de la investigación no solo llegaron a mejores conclusiones y pudieron hacer un diagnóstico preciso, sino que la búsqueda de síntomas tampoco aumentó sus niveles de ansiedad, informa 'Science Alert'.

Muchos médicos se quejan de que sus pacientes les visitan con demasiada frecuencia porque internet les avisó de que se estaban muriendo

Aunque muchos médicos se quejan de que sus pacientes les visitan con demasiada frecuencia porque internet les avisó de que se estaban muriendo, las anécdotas no son ciencia, y por ello el doctor David Levine (al que le sucede lo que acabamos de relatar) junto con otros colegas decidieron investigar e indagar un poco más acerca de la búsqueda de síntomas por parte de la gente. Reclutaron en línea a 5.000 pacientes y les pidieron que revisaran y diagnosticaran un estudio de caso simple, calificaran su ansiedad por el diagnóstico y sugirieran una opción de clasificación (desde dejar que el problema se arregle o cure por sí solo hasta ir directamente al hospital).

"A continuación, se pidió a los participantes que usaran Internet para buscar información sobre el caso y transmitir su diagnóstico, clasificación y ansiedad actualizados", explicaron fuentes del estudio. "El diseño de esta investigación pretendía emular la forma en que una persona interactúa normalmente con Internet: encontrar información, formar una conclusión preliminar y luego reformar una conclusión después de hacer la búsqueda".

El tiempo promedio que los participantes buscaron información en Internet fue de 12 minutos

El equipo también reclutó a 21 médicos de atención primaria en la Escuela de Medicina de Harvard para verificar que los investigadores respondieran correctamente a los casos. El tiempo promedio que los participantes buscaron información en Internet fue de alrededor de 12 minutos, y algunos participantes cambiaron su diagnóstico y nivel de clasificación después de la búsqueda. Por supuesto, no siempre lo hicieron bien: la precisión del diagnóstico antes y después de la búsqueda en Internet fue del 49,8% y 54%, respectivamente.

Sin embargo, la gran mayoría de los participantes (alrededor del 85%) se mantuvieron firmes incluso después de buscar en Internet, tanto para la clasificación como para el diagnóstico. Solo un 15% cambió en algún momento de opinión. El 9,6% cambió del diagnóstico incorrecto a correcto, mientras que el 5,4% lo hizo al revés. De manera similar, el 12,8% de los encuestados cambió su decisión de clasificación después de la búsqueda en Internet, con porcentajes aproximadamente similares en ambas direcciones: el 6,6% cambió de clasificación correcta a incorrecta, mientras que el 6,2% hizo lo contrario.

La ansiedad de los participantes sobre el resultado se mantuvo exactamente igual después de buscar en Google

Aunque no eran expertos en diagnóstico, obviamente, las conclusiones no fueron tan malas como el equipo había asumido que serían. De hecho, la ansiedad de los participantes sobre el resultado se mantuvo exactamente igual después de buscar en Google, y la confianza en sus propias respuestas también fue la misma. Los participantes informaron que, en general, fue un poco difícil encontrar información útil en Internet y confiaron moderadamente en la encontrada. Los sitios especializados en salud fueron las fuentes de información más útiles, junto con los motores de búsqueda, y una pequeña parte de los encuestados calificaron las redes sociales como lo más útil para elaborar un diagnóstico.

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Hay un par de limitaciones en el estudio: primero, se pidió a los participantes que fingieran que un ser querido tenía los síntomas, por lo que su ansiedad podría ser menor que si hubieran sido ellos los que experimentaban la enfermedad. Por otro lado, los resultados se basaron en que hubiera una respuesta "correcta", y en medicina este no es siempre el caso. Aunque la investigación no sea la última palabra al respecto, parece que buscar en Google podría no ser tan malo, siempre y cuando tengas en cuenta que no es infalible y podrías estar equivocado en tu diagnóstico. Lo mejor es, por tanto, pedir una segunda opinión y consultar con un profesional.

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