Esto es lo que le sucede a tu cuerpo justo después de comer lechuga
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Esto es lo que le sucede a tu cuerpo justo después de comer lechuga

Aunque no contiene tantos beneficios como otras frutas o verduras, la lechuga debe ser un alimento imprescindible en tu vida diaria si quieres sentirte más saludable y vivir más años

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La lechuga tal vez es la hortaliza más infravalorada de las que disponemos en nuestro frigorífico. En muchas ocasiones, se tiende a subestimar su potencial vitamínico, creyendo que tan solo contiene agua. Quizá porque carece casi de sabor si no la añilamos con un buen chorro de aceite y vinagre. Pero lo cierto es que está compuesta de un montón de minerales y vitaminas que la hacen muy beneficiosa para el organismo, sobre todo si estamos a dieta.

"La lechuga puede ser una adición maravillosamente saludable en toda dieta equilibrada", asegura Kylie Ivanir, dietista estadounidense, en la revista 'Eat This Not That'. "Está repleta de nutrientes y se puede agregar a ensaladas, sándwiches o batidos. Además, es muy baja en calorías y contiene altos niveles de fibra, carotenoides y compuestos fenólicos que son muy importantes para cuidar en general a la salud".

Si comes mucha lechuga, tendrás muchísimas menos probabilidades de sufrir problemas intestinales como el estreñimiento

A diferencia de otras verduras y hortalizas como la espinaca o la col rizada, tiene un bajo contenido de oxalato, un compuesto químico que puede venir regular para todos aquellos que tienen problemas intestinales o de absorción de ciertos minerales como el calcio. Además, es mucho más rica en agua y contiene menor cantidad de fibra que otras verduras de hoja verde, por lo que es más fácil de digerir. ¿Quieres saber más sobre los efectos que produce en tu organismo una vez entra en tu estómago? Lee atentamente.

Un ritmo intestinal mucho más estable

Si comes mucha lechuga, o al menos no te olvidas de tu ración diaria en la ensalada, tendrás muchísimas menos probabilidades de sufrir problemas intestinales como el estreñimiento. Al ser tan rica en fibra, ayuda a que las heces crezcan en volumen y a depurar el organismo más fácilmente, por lo que lo más probable es que si consumes gran parte de ella en tu dieta vayas al baño con más regularidad.

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Otro efecto más desconocido es que tiene buenas propiedades cardiovasculares, ya que ayuda a la producción de bilis del hígado. "En el colon, la fibra se une a las sales biliares y las elimina del cuerpo", asevera Alicia Garvin, dietista. "Esto obliga al cuerpo a producir más bilis, lo cual es útil porque necesita descomponer el colesterol primero para hacerlo".

Perderás peso más fácilmente

La lechuga es uno de los 'must' en toda buena dieta de adelgazamiento que se precie. Un puñado de hojas solo contiene en torno a 15 calorías y 2,8 gramos de carbohidratos. En este sentido, es el alimento estrella para rellenar tus platos sin por ello aumentar la ingesta calórica, y además, tiene poderes saciantes, aunque obviamente no demasiados. Hay gente que asegura que le ayuda a mantenerse saciado, y lo cierto es que contribuye a llenar el estómago y con ello a que aparezca la sensación de no querer comer más, pero si solo comes lechuga y no la acompañas con un plato de carne o pescado (en este caso a la plancha para restringir las grasas animales) lo cierto es que seguramente te quedes con hambre.

Mejora la acción de tu sistema inmune

En estos tiempos en los que hay tanto miedo al contagio vírico o bacteriano, es imprescindible fortalecer tu sistema inmune. Y la lechuga es un alimento que contiene vitaminas como la C, la cual sin duda es la más importante a la hora de generar glóbulos blancos. Obviamente no contiene tanta cantidad como otras frutas como la naranja o el kiwi, pero sin duda es una manera excelente de que tu cuerpo absorba esta vitamina tan beneficiosa para la protección del organismo contra agentes infecciosos.

Te sentirás más hidratado

Aunque la forma más óptima de hidratación seguirá siendo siempre beber agua, la lechuga es uno de esos alimentos que contienen más H20 de todo el espectro alimenticio. De hecho, se compone de un 95% de agua, de ahí que un solo puñado de lechuga pueda equivaler a medio vaso de agua.

Tendrás huesos más fuertes

Además de la vitamina C, la lechuga contiene vitamina K, la cual es esencial para mantener a los huesos igual de fuertes que el primer día. También contiene un bajo porcentaje de calcio, el mineral más conocido a la hora de fortalecer el sistema locomotor. Por ello, si consumes más lechuga no solo tendrás unos huesos más resistentes, sino que los accidentes o posibles fracturas serán menos comunes o al menos más dolorosos. Y a largo plazo, tendrás menos probabilidades de sufrir enfermedades como la osteoporosis.

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