¿Te puede la pereza? Cuatro reglas básicas para luchar contra la procrastinación
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¿Te puede la pereza? Cuatro reglas básicas para luchar contra la procrastinación

Según los estudios sobre el tema, si te haces estass cuatro preguntas con frecuencia conseguirás resistir mucho más eficientemente las tentaciones del día a día

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No sabemos si nuestros antepasados procrastinaban, pero lo más probable es que lo hicieran. Al fin y al cabo, la leyenda más famosa es que Isaac Newton estaba sentado bajo un árbol cuando vio una manzana caer y así se le ocurrió la teoría de la Gravedad. De la misma manera, Arquímedes gritó su famoso '¡Eureka!' mientras se daba un baño cuando, quizá, tendría que haber estado haciendo otra cosa.

Procrastinar es, al fin y al cabo, dejar para mañana lo que podrías y tendrías que hacer hoy. Y poca gente puede levantar la mano y asegurar que jamás han cometido tal pecado. Ya sea porque tenemos que estudiar, limpiar la casa o terminar ese proyecto importantísimo para final de mes, de repente los libros que no habíamos leído nos parecen muy interesantes o nos entra un extraño interés por aprender a hacer figuras de origami o practicar crochet. Es la magia de la procrastinación.

No apreciamos el valor de realizar la tarea a tiempo así como sus beneficios, por lo que prima nuestro interés o placer inmediato sobre las consecuencias a largo plazo

¿Se puede evitar? Sí. No está todo perdido. De hecho, la procrastinación afecta tanto a nuestras vidas que Jason Wessel realizó una investigación en torno a ella en la Universidad Griffith en Queensland, desarrollando un sistema que comprende cuatro “puntos de reflexión” simples que apuntan a las raíces psicológicas del problema. Según explica el doctor, si te haces estas cuatro preguntas con frecuencia, conseguirás resistir mucho más eficientemente las tentaciones, informa 'BBC'.

La teoría de la motivación temporal

La técnica de la motivación temporal propone cuatro causas interrelacionadas de la procrastinación.

  • Expectativa. Subestimamos nuestras posibilidades de hacer bien la tarea, lo que reduce nuestra motivación general.
  • Sensibilidad a la demora. Muchos de nosotros no reconocemos adecuadamente en qué medida nuestras tácticas dilatorias actuales afectarán las posibilidades de completar la tarea a tiempo.
  • Valor. No apreciamos el valor de realizar la tarea a tiempo así como sus beneficios, por lo que prima nuestro interés o placer inmediato sobre las consecuencias a largo plazo.
  • Metacognición básica. Carecemos de ella, lo que significa que no tenemos autoconciencia y capacidad de pensar analíticamente sobre nuestro propio pensamiento, lo que nos permitiría identificar las formas en que podríamos resistir estos comportamientos y volver a encaminarnos.

Existen los procrastinadores crónicos. Por ello mismo, Wessel cree que, pese a que no hay muchos estudios al respecto todavía, la terapia cognitiva sería muy útil para que estos individuos entendieran por qué deciden aplazar sus tareas, con terapeutas y sesiones que les ayudaran a comprender la raíz del problema. Estas terapias, sin embargo, son caras y Wessel lo comprende, por lo que tras considerar una alternativa eficaz, llegó a la conclusión de que se podían resumir los principios de la Teoría de la Motivación Temporal en cuatro simples indicaciones que la gente debería considerar:

  • ¿Cómo lograría alguien con éxito completar la meta?
  • ¿Cómo te sentirías si no haces la tarea requerida?
  • ¿Cuál es el siguiente paso inmediato que debe realizar?
  • Si pudieras hacer una cosa para lograr el objetivo a tiempo, ¿cuál sería?

Para probar el método, utilizó a un grupo de universitarios (que le parecieron el entorno perfecto para estudiar tal problema). Los participantes fueron 100 estudiantes que debían entregar una tarea escrita, la cual valía un tercio de su calificación final. Para medir su progreso, a todos los estudiantes se les enviaron mensajes de texto regulares, pidiéndoles que estimasen su progreso general en completar la tarea (del 0% al 100%). También se les pidió que reflexionaran sobre los puntos enumerados anteriormente en varios momentos a lo largo de las dos semanas. Aunque los beneficios no fueron inmediatos, Wessel descubrió que aquellos que contemplaban los cuatro puntos de reflexión tenían muchas más probabilidades de ponerse al día con el trabajo.

Optimiza tu entorno limpiando el lugar en el que vayas a trabajar (te será mucho más fácil hacerlo sin libros, cómics y el móvil cerca)

Eso le ha llevado a desarrollar una aplicación que ayudaría a la gente a no postergar sus dietas. Si tú también crees que necesitarías ese empujón, empieza a hacerte las preguntas adecuadas. Además, muchas veces, cuando una tarea es muy larga suele sobrepasarnos, a menudo le sigue la procrastinación. ¿Por qué no dividirla entonces en partes más pequeñas y fáciles de llevar a cabo? De la misma manera, optimiza tu entorno limpiando el lugar en el que vayas a trabajar (te será mucho más fácil hacerlo sin libros, cómics y el móvil cerca), y, por qué no, recompénsate. Puedes optar por darte pequeñas recompensas cuando cumples con tus cometidos. Te las mereces.

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